Entrevista a Joyce Farmer (traducida).

Special Exits, o Un adiós especial, acaba de ser editado en castellano por Astiberri. Leí este cómic hace unos meses y creo que es no sólo uno de los tebeos del año, sino de la última década. Buscando información sobre la autora, Joyce Farmer, he encontrado esta interesante entrevista que he decidido traducir porque ofrece mucha información sobre el proceso de creación de la obra, que ayuda a valorarla en su justa medida y a entender por qué un cómic así sólo es posible a día de hoy, en el mercado de hoy. También me apetecía poner mi granito de arena para dar a conocer un tebeo impresionante que espero que tenga la repercusión que merece. La entrevista original fue publicada en Comic Book Resources el 29 de diciembre de 2010 y podéis consultarla aquí.

En los años setenta Joyce Farmer fue una de las principales autoras de cómic en EE UU. Colaboró en la renombrada antología Wimmen’s Comix y fundó una de las más grandes —y controvertidas— antologías de su época: Tits and Clits [Tetas y clítoris]. Su trabajo se distingue siempre por su inquebrantable sinceridad. Ya sea tratando el sexo, la menstruación, el aborto o cualquier otro tema tabú en los setenta y ochenta, o la cuestión de la muerte, como en su nuevo libro Un adiós especial, Farmer está comprometida ante todo con la verdad. Si la historia en algún momento cambia de una perspectiva realista a un estilo más expresionista es porque está sacrificando el realismo por la verdad y una mayor sinceridad emocional.

Durante los últimos trece años, Farmer ha estado trabajando en Un adiós especial. La historia de su padre y su madrasta, el libro no trata acerca de cómo se conocieron y se enamoraron, sino que detalla los últimos años de sus vidas. Es una historia contada sin el falso y reconfortante sinsentido que impregna tantas otras historias sobre el tema. El libro es divertido y te rompe el corazón al mismo tiempo, algunas veces en la misma página, manejando los momentos tranquilos de esperanza y de la agonía que destroza los nervios que surgen de una situación que es demasiado común pero de la que se habla demasiado poco.

CBR News ha hablado por teléfono con Farmer en su casa de Florida acerca del proyecto.

CBR News: ¿Cómo fue crear una novela gráfica por primera vez? Habías hecho muchos cómics en el pasado, pero un proyecto de esta extensión es otra cosa.

Joyce Farmer: Lo primero, no sabía en lo que me estaba metiendo. Segundo, en realidad no sabía cómo escribir algo así. No me considero una escritora. Me desbordaba, y por eso me llevó trece años. Trabajaba y llegaba hasta cierto punto y entonces me sobrepasaba tanto el problema de poner a mis padres sobre el papel como el problema de que fuera un libro. Luego no trabajaba durante un año y entonces me regañaba a mí misma sobre este libro maravilloso y me decía que debería seguir adelante en lugar de pensar en si alguien más pensaba en él o en si sería de interés. Y gracias a que el libro está ambientado en un cierto número de años, mencionados en el libro, no podía continuar para siempre, aunque prácticamente lo hice.

Me desbordaba. Creo que la gente joven que hace memorias gráficas parece que usa demasiado papel y tinta para contar muy poco y les lleva demasiado tiempo (es un decir). No estoy diciendo que lo que ellos cuentan no tiene valor, simplemente digo que no son tan concisos como yo intento ser. Fue mucho más trabajo del que habría esperado nunca. Cada vez que alcanzaba cierta fase, como la del primer boceto, alguien sugería algo que obviamente era necesario, y me tocaba repasar todo el libro y arreglarlo. Y luego cuando estaba entintando, pasaba algo por el estilo.

Las primeras treinta y cinco páginas las tiré después de que estuvieran entintadas. Empecé de cero. Como tardé tanto, aprendí como dibujarlo y entintarlo durante ese tiempo. Llamé a S. Clay Wilson, que era un viejo amigo mío, para que me diera algunas clases sobre entintado. Él no tenía tiempo y decidí que podía aprender yo sola. El problema era que iba aprendiendo según lo hacía. Podía hacer cincuenta o cien páginas y darme cuenta de que las primeras cincuenta o cien páginas que había hecho antes no eran adecuadas. Una vez que estás entintando, es muy difícil corregir, así que lo hacía lo mejor que podía. El pasado enero, cuando el libro ya estaba vendido, cogí las 1.600 viñetas y las repasé una por una mientras intentaba hacerlas coherentes unas con otras. Fue un trabajo horrendo. Tardé cerca de tres semanas.

Como has dicho, es un libro ambientado en los primeros noventa, y se nombran los años. ¿Cuándo empezaste exactamente?

Llevaba tiempo queriendo hacer un gran proyecto. Unos meses antes, me había dado cuenta de que quizás la historia de mis padres era un proyecto valioso. Estaba de vacaciones y decidí apuntar las historias que recordaba. Eso fue tres años después de que murieran, por lo que había tenido tiempo para que algunas historias desaparecieran y otras se quedaran en mi mente. Tenía unas cien historias, y pensé que, bueno, eso era un libro. Conocía Maus, claro, y otro material gráfico, y pensé que yo podía hacer eso [Risas]. Empecé y avisé a mi marido de que esto iba a ser un asunto muy grande, que debería prepararse para tres o cuatro años de duro trabajo. Por supuesto, acabó siendo mucho más que eso, pero no trabajaba todo el tiempo.

¿Era ya la idea que tú tenías entonces Un adiós especial, en el sentido de que era ese periodo de tiempo, el enfoque, el tono?

Oh, sí. Yo me ocupaba de mis padres en todo y observaba cómo eran más o menos mutilados por la comunidad médica. Puse mucho de eso en el libro. Creía que era un tema del que la gente no se había ocupado mucho antes, ya fuera en literatura o en cómics. Pensé que era un tema muy valioso, ese declive gradual. Muchos de los amigos de mis padres han estado muy furioso acerca de ese declive. Mis padres nunca parecieron estar especialmente enfadados. Eran mi padre y mi madrastra; mi verdadera madre murió cuando yo era muy joven. No parecían estar furioso, pero lo estaban, supongo, y tan perdidos como todo el mundo cuando eso pasa. Es muy duro manejarlo.

También hay mucha negación, por parte de todos, que documentas muy bien.

Sí. La negación de mi padre fue evitar a los médicos y no prestar atención a su cuerpo. Mi madrastra, como se cuenta en el libro, perdió sus facultades muy pronto. No lo dije en el libro, pero estábamos contentos con que estuviera ciega y no fuera capaz de levantarse de la cama porque de otra forma habría sido una de esas señoras que se quitan la ropa y corren por la calle. No es una falta de respeto hacia ella. Su mente se apagó como una bombilla.

¿La idea original era mostrar esto de un modo objetivo, sin sentimentalismos?

En mi opinión no hay otra forma de hacerlo. No quería sentimentalismos aquí. Creo que se cuelan de vez en cuando, pero no los quería, porque no fue así como ocurrió. No es divertido hacerse viejo. No hay alegría en ver tu cuerpo desintegrándose.

Hay una elección artística que me parece muy curiosa; el personaje de Laura, que asumo que eres tú. ¿En qué pensabas al tener un personaje ficticio haciendo de ti misma?

Laura y yo no nos parecemos en nada la una a la otra. Yo pensaba que los dos personajes principales eran viejos e iban a degenerar más y más hasta la muerte, y eso no iba a ser bonito. Tenía que haber algo de luz en el libro. Tanta luz como pudiera incluir. Laura es bonita porque el resto del libro no lo es.

Es interesante que la apariencia de Laura cambie de modos más expresionistas que otros personajes. Cuando chilla a la cuidadora, por ejemplo.

Eso nos mete en la auténtica caricatura, ¿verdad? [Ndt: juego de palabras con el vocablo cartooning, que se refiere tanto a la caricatura como al dibujo de historietas en general] [Risas] En lugar de la ilustración más o menos tradicional en el resto. Éste es un libro muy pacífico. No hay un gran drama. No hay tacos, ni sexo, ni violencia. Violencia criminal. Sólo un vez hago que Laura se suba por las paredes y es con un estilo muy caricaturesco. Sentí que era apropiado para el libro. Puede que me equivocara ahí.

Mantuve la estructura de las viñetas muy regular. Ocho viñetas por página. Página tras página tras página. Casi no hay ni siquiera una viñeta doble o cualquier otro cambio. Quería hacer viñetas regulares para mantener la mente del lector lejos de la página y dentro de la historia. No fue falta de imaginación lo que me impidió hacer viñetas grandes. Simplemente no quise.

Lo consideré similar a una película de 35 milímetros. Tomas una imagen, y puedes recuperarla después, pero lo que enmarcas y con lo que trabajas es lo que hay. Estoy ahora mismo mirando las viñetas y tienen ese tamaño. Aproximadamente las mismas proporciones que te daría una película de 35 milímetros en su mayor parte.

También hacer que las escenas tengan lugar en una plantilla fija le da a la historia una sensación de claustrofobia en muchas ocasiones, lo que funciona bien.

Muchas de las viñetas, especialmente de la casa, son muy caóticas, lo que es intencionado, por supuesto. El gato estaba ahí para hacerlo más ligero, también. El gato y Laura son las únicas cosas que hacen ligero el libro, en realidad. Algunas veces las historias son muy divertidas, pero son todas ciertas.

Eso dices, y la verdad es que cuando describes el libro puede sonar oscuro, pero no siniestro. Hay mucho humor y momentos ligeros, aunque yo no describiría el libro como ligero.

Nunca lo he expresado en voz alta, pero intenté que esto fuera, de alguna forma, casi un manual. No sólo para el cuidador de mayores, sino también para la persona que está siendo cuidada. La gente mayor en realidad no sabe cómo envejecer y cómo tratar a sus hijos o a quien sea que la esté cuidando. He oído muchas historias de terror de amigos acerca de lo desagradables que eran sus padres. Especialmente renunciando al poder, la habilidad de pagar sus propias facturas o conducir. Al final empecé a pensar que este libro es —no para la gente mayor porque sé que no suelen ser lectores de cómics— una especie de manual de trabajo sobre cómo hacer frente a esto.

Creo que eso es muy cierto. Y a través de Laura la vemos sufriendo por decidir qué hacer, debatiendo sobre lo que significa.

Papá era muy gracioso acerca de renunciar al poder. No mucho antes de que [los sucesos de] este libro empezasen le había avisado de un par de cosas y él me ignoró completamente. Creo que tenía que ver con el seguro del coche. Alguna cosa básica que yo sabía y él no, intenté avisarle y él pasó de mí. Creo que él acabó dándose cuenta de que no era tan tonta con el tiempo y acabó por sentirse muy cómodo dejándome a mí que me ocupara de esas situaciones. Pero muchos, muchos padres o abuelos no lo aceptan.

¿Cómo terminaste en Fantagraphics?

No lo sé. Contraté una agente en octubre o noviembre de 2008 y fue a Nueva York en enero de 2009 y muchos editores tantearon el libro, pero entonces la economía empezó a tambalearse. Fantagraphics me conocía porque habían publicado un par de cosillas en el pasado, y también me conocían del material que hice en los setenta y ochenta. Fue la elección de mi agente ir allí y yo se lo dejé a ella porque es una profesional.

¿Tuvieron algo que ver con la forma de la historia, o hubo algo que te pidieron que cambiaras o rehacieras?

No. La historia estaba terminada. Era tinta sobre papel e incluso cambiar una palabra es muy difícil porque tienes que blanquearlo o alguna otra cosa. Este libro nunca ha tocado un ordenador. Contraté, por mi cuenta, un corrector de textos y uno de arte, y un amigo mío que es profesor de cómic me supervisó y tutorizó durante todo el proceso, por lo que no hay errores. O muy pocos. No voy a decir que no haya ninguno.

A Fantagraphics se le presentó el libro completo, lo tomas o lo dejas. Nunca intentaron cambiar el nombre, como esperaba, porque la mayoría de los editores prefieren tener algún tipo de influencia en lo que haces. Pero no, se les presentó tal cual era y lo cogieron.

El título Un adiós especial [Special Exits en el original]. ¿De dónde viene?

Bueno, fueron trece años de pensar en esto. Tenía muchos títulos muy malos, pero cada vez que pensaba uno, bueno o malo, lo apuntaba en una libreta. Un adiós especial era el único que sobresalía. No era sentimental. No era ordinario. No se había hecho antes. Simplemente se convirtió en el único posible. ¿Tú sabes que hice un puñado de cómics en los setenta? Inventé ese título[Ndt: Se refiere a Tits and Clits]. Soy buena con los títulos [Risas]. Fui a la escuela de arte que ahora es el colegio de diseño, en los cincuenta. Acababa de salir del instituto y empecé diseño publicitario. Estuve sólo dos semestres, pero lo que me enseñaron caló tan profundamente que mientras estaba haciendo Un adiós especial miraba a cada paso si estaba atrayendo o no la atención de los compradores. Tengo que decir que se hizo con el lector en mente en gran medida, pero aun así quería que fuera real, y me mantuve entre ambas posiciones.

Has anticipado mi siguiente pregunta. ¿Se ha hablado algo sobre recopilar tu material antiguo o la antología que coeditaste?

Me tantearon, hace un par de meses, y dije que no quería pensar en ello. Principalmente porque no tengo tiempo ahora mismo de ocuparme de esto. Estoy pariendo Un adiós especial, y cuando haya nacido y ande solo, será diferente y pensaré en ello. Sería feliz si hiciera algo con Tits and Clits. Por supuesto, la hice con una compañera. Ella tiene ideas diferentes a las mías, pero creo que a ambas nos gustaría verlo en una antología. Me gustaría esperar. Si Un adiós especial va bien entonces me haré un poco conocida y tendré un pequeño empujón para que salga bien, porque estas cosas sólo suceden una vez y no quiero hacerlo mal.

Sé que Trina Robbins estuvo hablando con Fantagraphics sobre un recopilatorio de Wimmen’s comix, en el que colaborabas. Me encuentro con un montón de jóvenes autoras y hay cierta falta de conciencia en la mayor parte de la gente acerca de qué se cocía en la escena underground durante ese periodo.

Muchas veces oyes a la gente decir: “Oh, no había mujeres dibujantes entonces”. Y es sólo que no se veían a simple vista.

La gente sólo conoce un par de nombres. Aline Kominsky-Crumb es conocida y respetada, pero leyendo sobre ello y el trabajo de la gente, parecía haber un movimiento y una comunidad.

Todas hablábamos entre nosotras. Todas nos conocíamos. Éramos en general amistosas con las demás. Todavía lo somos, de hecho. Hablo con Trina muy a menudo y, de hecho, estoy en deuda con Trina por muchas cosas. Participó en algo y me invitó, y lo aprecié de verdad. Hace años que no estoy en la comunidad de los cómics. En parte porque Tits and Clits fue muy pobremente malinterpretado cuando lo hicimos. Tuve suficiente publicidad negativa de suficiente gente como para querer seguir con mi vida sin más y no preocuparme por ello. Si pasara algo ahora, sería bonito.

Yo era demasiado joven para enterarme cuando salió Tits and Clits, ¿cuál era vuestra intención y cómo lo recibieron?

Originalmente lo hicimos como respuesta a Zap Comics, que era realmente brutal contra las mujeres. Como Lynn Chevely [Cofundadora y coeditora] habíamos estado hablando de ello y decidiendo qué íbamos a hacer, nos encontramos con que éramos incapaces de mostrar ese tipo de violencia contra los hombres. Empezamos a hablar un poco más y descubrimos que la sexualidad de las mujeres siempre se representaba a través de los hombres, en su mayor parte, y por eso decidimos hacer historias sobre cómo nos sentíamos nosotras respecto al sexo y el período menstrual y ser mujer en general. Eso resultó en Tits and Clits. Sabíamos que necesitábamos tener un título muy impactante o íbamos a despeñarnos como la mayoría de los cómics underground. Así fue como empezó. No me he arrepentido nunca. Tengo que decir que mi talento artístico de entonces no era muy bueno y hay muchas cosas que ahora probablemente no haría. De hecho, sé qué no las haría. No tengo un interés especial en que vean la luz, pero una vez que algo se publica ya no tienes control sobre ello.

Sería interesante ver cómo una audiencia contemporánea recibiría Tits and Clits.

Yo puedo soportar ser rechazada dos veces [Risas]. Sabía que la historia de Tits and Clits aparecería cuando publicáramos Un adiós especial. Sabía que era inevitable, pero tampoco tengo mucho interés en relacionarme con gente que tiene ideas equivocadas. He acabado muy aburrida tratando de explicar quiénes éramos y por qué hacíamos aquello a gente que está intentando satisfacer sus intereses lascivos.

Estoy seguro de que mucha gente aún lo entendería mal, pero conozco a muchas dibujantes que tratan estos temas y creo que esto se encontraría una audiencia más grande y más receptiva hoy.

Eso espero. Julie Doucet ha hecho obras múy destacables. Mucho del material con el que empezó tiene su origen en el que nosotros ya habíamos hecho. Lo hizo quizás desde un punto de vista más personal y fantástico pero me alegré mucho de verlo empezar. De nuevo, no he seguido demasiado a la gente. He estado tan ocupada con el libro que no he conseguido hacer nada más ni en mi casa ni profesionalmente, ni mantener el contacto con la gente.

Has pasado mucho tiempo trabajando en este libro.

Cuando la gente me pregunta, “¿de dónde sacas tus ideas?”, tienes una idea principal, pero todo mi trabajo se ha hecho en completo silencio. Sin radio, sin entretenimientos, sin música, nada. El cómic me decía qué necesitaba y tenía que estar callada y concentrada de verdad para que me hablara.

Tenías que sumergirte totalmente en tu trabajo.

Estaba tan sumergida, que por un tiempo fui una puta de mal cáracter. Mi marido es un auténtico héroe [Risas]. Hice este libro sola. Desarrollé degeneración macular en los ojos cuando iba por la mitad del libro y me vi obligada a hacerlo con un parche en un ojo, lo que es muy engañoso porque no tienes visión binocular. Tuve mis primeras vacaciones en ocho años hace unas semanas y estuvieron muy bien.

Mi reseña de Un adiós especial.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Entrevista a Joyce Farmer (traducida).

  1. Excelente articulo, desconozco la obra pero al leer tu articulo y las palabras de la autora dan ganas de leerlo a detalle.

  2. Muchas Gracias por la traducción. No conocía a la autora y por la entrevista parece sobretodo una gran batalladora. Si eso se refleja en su obra, ya merece la pena. El tema me abruma y asusta, me llega demasiado hondo y saca mi lado llorón. Sin embargo, por tu reseña a lo mejor me atrevo. Un abrazo y enhorabuena por tu post.

  3. Gracias a ti. No es una lectura agradable, eso está claro, pero tampoco es melodramática. Es dura, sí, pero el enfoque no es nada morboso.

  4. Pingback: Un adiós especial, de Joyce Farmer | El blog de Metropolis Libros

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