El jardín armado y otras historias, de David B.

Después de leer esa obra maestra absoluta que es La Ascensión del Gran Mal, me convertí en un seguidor incondicional de David B. He leído prácticamente todo lo que se ha publicado en España, pero, a pesar de que compro cualquier cómic con su nombre en la portada con los ojos cerrados, ninguna llega a la altura (porque no se puede) del Gran Mal. Los complots nocturnos (Ponent Mon, 2006) es una interesante pero irregular colección de sueños; Los buscadores de tesoros, un excelente tebeo de aventuras; la también reciente La lectura de las ruinas, una historia original y sorprendente, pero falta de algo que la convierta en un cómic imprescindible.

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Menos mal que ha aparecido este Jardín armado para convencerme definitivamente de que lo de David B. no fue casualidad. El volumen, espléndidamente editado por Sins Entido (que ya va siendo hora que se reconozca como la mejor editorial de cómics española, quizás junto con Astiberri), consta de tres historias en las que David B. juega con las obsesiones que el lector de La Ascensión Gran Mal conoce bien: el pasado, la religión y la espiritualidad, las batallas… Tres historias maravillosas en todos los sentidos, en las que se mezclan sin que rasque herejías medievales con el califa de las Mil y una noches, contadas con un grafismo radical continuador de aquel que impactó en el Gran Mal y que convierte cada página en un experimento, parte de una búsqueda incesante de nuevas formas de contar historias (y que sorprende, favorablemente, si tenemos en cuenta que el autor se acerca a los cincuenta). En ese dibujo está la clave de que en estas historias se pase de lo real a lo imaginado sin traumas, sin diferenciar de hecho qué es real y qué no, dejándonos simplemente llevar por lo que se nos cuenta, gracias también a una narrativa única, sin la que la fértil imaginación de David B. no podría expresarse de forma tan efectiva (el final del primer relato, por ejemplo, es el remate a un cuento más brillante que he leído en mucho tiempo).

Son tres historias crepusculares, contadas con un ritmo conscientemente lento, apoyándose en unos textos de apoyo que en ocasiones hacen que más que un cómic sea una especie de relato ilustrado (si es que hay alguna diferencia), que tiene esa rara cualidad de erizarte los pelos de la nuca, porque lo que se cuenta no son unas historias, sino la historia, la de siempre, la nuestra, la que nos llega desde hace siglos. El mito, sin más.

Prueben ustedes, y luego vienen y me dicen que el cómic es sólo para críos.

Bibliografía básica:

La Ascensión del Gran Mal (Seis volúmenes, Sins Entido, 2001-2007).

Los buscadores de tesoros (Dos volúmenes hasta la fecha, Sins Entido, 2006-2007).

La lectura de las ruinas (Volumen único, Norma Editorial, 2007).

El jardín armado y otras historias (Volumen único, Sins Entido, 2008).

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