Chester Brown.

Chester Brown es un autor canadiense cuya obra había permanecido prácticamente inédita en España hasta hace poco. En un período relativamente corto (dos o tres años) hemos tenido la suerte de ver publicadas sus cuatro obras más importantes. Brown pertenece al trío de autores de cómic provenientes de Canadá publicados por la editorial Drawn & Quarterly (clave en la interesante escena independiente de Norteamérica): Seth, Joe Matt y el propio Brown. Chester Brown comparte no sólo influencias y temáticas con los otros dos si no también una gran amistad, hasta el punto de que aparece como personaje en sus obras.

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Autorretrato de Chester Brown.

A pesar de que Seth, cuyas obras conozco desde hace tiempo, es mi favorito de estos tres autores, Chester Brown ha supuesto una sorpresa muy agradable. Es un autor más difícil, pero también con gran variedad de registros. Sus obras van del delirio underground de Ed, el payaso feliz (obra caótica donde Brown mezcla sátira política y social con pigmeos caníbales y vampiros) a la minuciosa biografía (Louis Riel, su cómic más reciente), pero donde más me gusta a mí es el género autobiográfico, al que pertenecen las dos obras más recientemente editadas en España, y esto a pesar de que probablemente Louis Riel sea un cómic mejor y más maduro, dado que el autor deja de mirarse el ombligo y pone su talento al servicio de una historia ajena.

Nunca me has gustado y El Playboy forman una unidad temática y estilística, por ser ambas historias en las que Brown se acerca a su adolescencia. En un ambiente excesivamente católico y conservador, el joven Chester se nos presenta con una despiadada sinceridad (o ilusión de sinceridad; es indiferente para juzgar el valor de la obra) como un chico insensible, incapaz de mostrar sus sentimientos por su familia o la chica que le gusta, callado, egoísta… Brown retrata a su yo inmaduro desde una madurez personal y creativa envidiable, y, sorprendentemente (si tenemos en cuenta los estándares del género), rodea a su alter ego de un hermetismo impenetrable que evita que sepamos qué piensa o siente, sin que globos de pensamiento o textos de apoyo en primera persona nos ayuden a entenderlo. En Nunca me has gustado sólo somos conscientes de sus actos, sin valoración o justificación alguna, más allá de la reacción del resto de los personajes, porque lo que a Brown le interesa no es reconciliarse con su juventud o o ser perdonado, sino que el lector experimente sensaciones encontradas, empatía y rechazo a la vez, al observar el hecho sin valoración moral: que fue incapaz de decirle a su madre que la quería a pesar de que sabía que se estaba muriendo.

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Portada de Nunca me has gustado.

En El Playboy (única obra del autor publicada previamente en España), Brown lo que examina es la relación de ese yo joven ya presentado en Nunca me has gustado con la pornografía y el onanismo. De nuevo, al lector se le niega el conocimiento directo del mundo interior del protagonista, pero cuenta con la narración de Brown, que desde el presente, valora un comportamiento que en su momento no le trajo más que complejo de culpa y que marcó sus primeras relaciones con las mujeres. Aunque me parece inferior a Nunca me has gustado, El Playboy es también un cómic excelente, en la que Brown lejos de defenderse o justificarse, expone sin pudor (desde el presente) sus manías o preferencias sexuales, sus maniobras para comprar el Playboy y masturbarse sin ser descubierto, o cómo deshacerse de las pruebas.

Todo esto se apoya y refuerza en el peculiar estilo gráfico y narrativo que adopta Brown. Muy distintos de las viñetas pequeñas y abigarradas de Ed, el payaso feliz, o el orden riguroso y limpio de Louis Riel, en sus dos cómics autobiográficos hace uso de un trazo fino y limpio y una composición de página muy estudiada, con pocas viñetas, en ocasiones no más de una o dos, y mucho espacio en blanco o negro que contribuye a la sensación de hermetismo de la que hablaba antes.

Es una auténtica lástima que este autor no se prodigue más, pero probablemente si lo hiciera sus obras no estarían tan meditadas y cuidadas. En todo caso, ahí están sus cuatro cómics para quien quiera y sepa apreciarlos.

Bibliografía básica:

Ed, El payaso feliz (La Cúpula, 2006).

Louis Riel (La Cúpula, 2006).

Nunca me has gustado (Astiberri, 2007).

El Playboy (Ponent Mon, 2008).

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