Dark Knight.

Por fin. Por fin una película de superhéroes que no insulta la inteligencia del espectador, que no parece hecha por y para imbéciles, que no tiene agujeros en el guión del tamaño de un piano. Una película que no parece destinada únicamente a adolescentes salidos que lo único que quieren es ver algo de carne y a cuatro chulos de playa compitiendo a ritmo de música de la MTV por ver quién es más macarra. Desde los X-Men de Brian Singer no veía una película con un mínimo de profundidad, con personajes bien caracterizados… con un argumento, vaya.

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En los últimos años nos hemos hartado de ver mierda pura, películas absurdas que nadie podía tomarse en serio, todas producidas con la misma plantilla, hasta el punto de que casi eran la misma historia con los protagonistas como muñecos intercambiables —hagamos cuentas: las de Spiderman, Daredevil, Elektra, Motorista Fantasma, Los Cuatro Fantásticos, Catwoman, Iron Man, Hulk…—. Más que películas son vídeo-clips llenos de tonterías, coñas ridículas made in Hollywood, diálogos supuestamente ingeniosos y una vomitona de efectos especiales por ordenador que caducan a los veinte minutos, todo ello destinado a recaudar una pasta y a darle al público dos horas y pico de entretenimiento intrascendente con el que desconectar gusto estético y capacidad de juicio a un tiempo.

Afortunadamente, ahora ha llegado una película que demuestra que el pelotazo en taquilla se puede pegar igual con un trabajo de calidad, que se toma medianamente en serio el material que está adaptando. Una película decente, con un argumento complejo, con un director competente, Christopher Nolan, con actores como Gary Oldman y Morgan Freeman en lugar de cuatro pipiolos salidos de alguna serie de televisión de tercera. La primera entrega, Batman Begins, no estaba mal. Era algo farragosa, aburrida a ratos, y partía con el inconveniente de tener que mostrar todo el origen del personaje. Se podía decir que también respondía a esa plantilla patentada para películas de superhéroes —origen, interés amoroso, primeras hostias con archienemigo, el “ahora es personal”, hostias finales, ventana abierta par la segunda parte “a la búsqueda de más dinero”—, pero se veía seriedad, solidez en la realización. Era una película que se podía ver sin salir del cine cabreado por haber perdido tiempo, dinero y neuronas por igual.

Sin embargo, Dark Knight está bastante mejor. Cuidado, no digo que sea el peliculón del siglo. Se ha exagerado muchisímo con esta película. Es un disparate empezar a decir que es una de las mejores películas de la historia, o hasta la mejor, como se ha llegado a ver en alguna encuesta. Ni mucho menos, vaya. Quizás espoleados por los excelentes números de la recaudación, los fans de la película se han pasado, simplemente. Daba las impresión de que estábamos ante el nuevo El Padrino, y tampoco es eso.

Ahora bien, eso no impide que sea una buena película, con toda seguridad la mejor que he visto dentro del género superheroico, incluso mejor que la primera de Superman, cuya superioridad inalcanzable —e inexplicable para mí— es una especie de dogma de fe entre los aficionados. Es una película con cierta profundidad, que se permite ofrecer una reflexión más allá de las explosiones y las peleas que suelen dominar el género, más o menos acertada, más menos torpe, pero al menos está ahí. Manteniendo un tono medianamente adulto consigue un buen equilibrio entre desarrollo de personajes y acción, con efectos especiales bien medidos y sin abusar de la infografía, ciñéndose casi siempre a un realismo que le pega a la perfección a Batman. Un Batman, por cierto, que sorprendentemente no parece el protagonista absoluto de la película, ya que el guión tiende a repartir el protagonismo y el peso en la trama entre Gordon, Harvey Dent, el propio Batman y el Joker, que realmente es uno de los mejores motivos para ver la película. El posterior suicidio del actor y esa especie de campaña que hay para que le otorguen el Oscar póstumamente hacían pensar que había mucha exageración en todo esto, buscando aprovechar el morbo, pero no: la verdad es que lo hace muy bien. Este Joker —también gracias al guión— da grima, y cada aparición suya provoca una sensación de intranquilidad gracias al caos que simboliza. Me encanta por ejemplo que su locura no esté motivada por algún oscuro trauma que haga irresponsable al Joker de sus actos, como se ve cuando cuenta distintos orígenes para sus cicatrices, o que lejos se sobreactuar y hacer muecas continuamente, el actor opte por tics más sutiles, como los movimientos que hace con la lengua. Dark Knight tiene además la virtud de sorprender, al menos a veces, y eso es realmente difícil de ver. Como decía, la trama tiene cierta complejidad y es bastante original en cuanto a su planteamiento comparándola con la mayoría de adaptaciones de cómic al cine, cosa que se agradece.

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En la parte de las pegas hay que decir que la película peca de larga. Le sobra una media hora, y eso que creo que tiene un buen sentido de ritmo narrativo Nolan, pero tiene momentos algo aburridillos. El problema es que quizás a Dos Caras tendrían que haberlo reservado para una próxima película, lo que le habría dado todavía más fuerza al Joker y habría conseguido que Dark Knight fuera más ágil y breve, aunque también es cierto que tal y como estaba planteada la historia, la transformación de Dent en Dos Caras era necesaria para mostrar las consecuencias de los planes del Joker y forzar a Batman a tomar la decisión que toma al final y que deja una posibilidad para la tercera parte francamente interesante. El tema de Dent, por cierto, también tiene otro problema, y es que para cualquiera que conociera al personaje por los cómics estaba claro cómo iba a acabar, de igual manera que la muerte de Gordon no se la traga nadie con unas mínimas tablas en esto de los superhéroes. Además Gotham City es poco —nada— gótica. no tiene personalidad propia, es una ciudad más, similiar a cualquier otra gran urbe americana, sin gárgolas y abigarrados edificios antiguos en los que Batman pueda columpiarse.

En fin, que es una película recomendable, no sobresaliente, ojo, pero que al menos va un paso más allá y nos muestra una historia acerca de la toma de decisiones y la responsabilidad al aceptar sus consecuencias. Una historia de principios y de héroes, que es lo que sabemos que ofrecen los buenos tebeos del género. Una película que espero que marque de ahora en adelante las adaptaciones al cine de otros personajes, aunque lo dudo bastante. Por cierto, la mejor escena no es del Joker, ni de Batman: la protagoniza un negro enorme en la parte final, en uno de los barcos que el Joker llena de bombas. Genial.

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