Los mejores tebeos de Batman.

A raíz de escribir sobre Dark Knight, se me ha ocurrido hacerlo también de los únicos tres cómics de Batman que considero realmente buenos, independientemente de que el personaje guste o no. Yo mismo nunca he sido seguidor de sus tebeos, pero éstos merecen la pena más allá de que no guste Batman o incluso de que parezca ridículo. Empecemos.

Dark Knight Returns:

Para muchos la mejor obra de Frank Miller, y uno de los cómics más importantes de los años ochenta. A mí siempre me pareció sobrevalorado, especialmente porque se suele poner a la altura de Watchmen, y eso son palabras mayores. Si acaso en repercusión y en influencia estén igualadas, pero no en calidad y complejidad.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Miller ofrece una visión crepuscular de Batman: Wayne, años después de su retirada, vuelve a ponerse el traje ante la decadencia de la sociedad que lo rodea. En realidad Miller siempre cuenta la misma historia: la glorificación del individuo que se convierte en justiciero, un western en el que el vigilante está por encima de leyes y autoridad. Los políticos y los medios de comunicación de este cómic son corruptos o como mínimo pusilánimes, inútiles contra la barbarie y el crimen que asolan Gotham. En este escenario, emerge de nuevo un Batman convertido más que nunca en un símbolo, un mito que inspira a la gente corriente y les ofrece un poco de luz.

En este mundo tanto Batman como el anciano Jim Gordon son reliquias del pasado, hombres fuera de época que se ven obligados a tomarse la ley por su mano. El propio Batman es en esta historia más duro y violento que nunca, hasta el punto de tener que cruzar la barrera del asesinato para detener al Joker. A pesar de eso el enfrentamiento más importante del cómic es contra el poder establecido, simbolizado por Superman. La pelea entre ambos es el punto álgido de la historia y también su mejor momento, el más épico.

En su momento, Dark Knight Returns fue un cómic tremendamente impactante. La narrativa gráfica de Miller supuso una verdadera revolución que, al igual que el excelente uso de la primera persona en los textos de apoyo, fue copiada hasta la náusea durante los años noventa, con desastrosos resultados. Y es posible que estos hallazgos formales no dejen ver que el tebeo también tiene defectos, principalmente en la crítica y conato de análisis de la sociedad contemporánea que intenta Frank Miller, excesivamente simple y maniqueo. Todo queda reducido a la mera caricatura para mayor gloria del héroe, cuyo comportamiento, si no fascista, como han dicho muchos, sí me parece reaccionario, como casi todo lo que hace Miller. Siempre el mismo mundo podrido y corrupto, siempre una sociedad sin valores a la que tiene que salvar de sí misma el último hombre bueno, siempre el mismo héroe con distinto disfraz. Es una obsesión que ralla lo infantil, pero que, al menos en los ochenta, nos dejó buenas obras, aunque estén a años luz de la complejidad de un Alan Moore. Ah, y ya que estamos: huid como de la peste de la segunda parte, porque es penosa.

Año Uno:

Poco después de pegar el campanazo con Dark Knight Returns, Frank Miller realizó un nuevo acercamiento a Batman yéndose al polo opuesto: de sus últimos días a los primeros. Y a mí por lo menos Año Uno me gusta más que la anterior, quizás porque es más comedida, y porque se beneficia del fantástico dibujo de David Mazzucchelli, que como dibujante le da un par de vueltas a Miller. En Año Uno, al igual que en las películas de Nolan, Jim Gordon es tan protagonista como Bruce Wayne, y no es éste el único punto en común con ellas. La Gotham de Año Uno es una ciudad sucia, llena de mafiosos y policías corruptos. Gordon y Wayne llegan a la ciudad a la vez, y de forma paralela se enfrentan a ella y tienen que decidir si se dejan tentar o luchan por mantenerse íntegros. Ver los primeros pasos de Batman contandos desde una óptica más realista que la original —cosa lógica teniendo en cuenta las décadas de diferencia que hay entre ambas— tiene cierto interés, pero para mí lo mejor es el narrador en primera persona de Gordon, y su visión del propio Batman. Al final del cómic, como en Batman Begins, se habrá forjado una alianza entre ambos —en una escena casi calcada, por cierto—.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Es raro, porque siempre me han gustado más las historias de finales que de principios, pero en conjunto me parece una obra más redonda que Dark Knight Returns, y más emotiva. Además, no es tan excesivamente política —cosa que no tiene nada de malo, si se hace bien— ni tan exagerada en su planteamiento. Probablemente sería el cómic que recomendaría primero a alguien que acabara de ver Dark Knight en el cine y quisiera acercarse a los tebeos de Batman.

La broma asesina:

La diferencia entre Alan Moore y Frank Miller es que las dos obras anteriores están consideradas como lo mejor del último, mientras que La broma asesina no pasa de ser una obra menor del primero, aunque sea probablemente mejor que Año Uno y Dark Knight Returns.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

En La broma asesina, Moore —con los excelentes dibujos de Brian Bolland— juega con los paralelismos entre Batman y el Joker, algo que se atisba en la película, pero que no se acaba de explotar bien. En su historia, el guionista plantea que en realidad ambos son caras de la misma moneda, y que comparten la misma locura. De hecho Batman intenta ofrecer por última vez su ayuda al Joker, sabiendo que han llegado a un punto de no retorno que sólo puede acabar con la muerte de uno de ellos a manos del otro. En su día fue una visión polémica, pero bien pensado tiene mucho sentido considerar a Batman un loco obsesionado con la muerte de sus padres, que canaliza esa locura de una manera radicalmente distinta a como lo hace el Joker, que en este tebeo tiene su mejor versión. Diferente y a la vez similar al de la película, este Joker es totalmente caótico y amoral a la vez que perverso, muy perverso. Su sentido del humor negrísimo no sorprende si uno conoce la obra de Moore, pero aún así es tremendamente desasosegante y adecuado para el personaje. En pocas páginas —es la más corta de las tres historias que comento hoy— Joker desata un infierno, no sobre Batman, sino sobre Gordon, con la intención de demostrarle a Batman que hasta el mejor de los hombres puede romperse y volverse loco. A juzgar por el genial y aterrador final, puede que lo consiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s