Torpedo 1936, de Abulí y Bernet.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Esta semana he podido leer completa la serie de Torpedo 1936, una de las obras más importantes del cómic español de los años 80. Subsanado este fallo en mi cultura comiquera, tengo que decir que es mejor de lo que esperaba. Pensaba que sería un tebeo entretenido, sin más, pero lo que me he encontrado es un ejemplo del mejor género negro, mezclado con un humor realmente bruto. El protagonista, Luca Torelli —alias Torpedo— es, además de un icono del cómic, un asesino a sueldo italiano en la violenta Nueva York de los años 30. Y además es un auténtico cabrón: es machista, racista, traiciona a sus compañeros, es vengativo, pega a las mujeres… Y ojo, porque tampoco es el típico antihéroe que bajo una fachada de tipo duro esconde una corazón de oro —cómo les gusta eso en Hollywood—; éste debajo de la fachada yo creo que es aún peor. Las únicas muestras de piedad que le podemos ver ocurren siempre en las historias de su pasado, antes de convertirse en ese chulo irresistible de mandíbula cuadrada y ojos duros, vestido siempre con su impecable traje blanco. Conseguir que semejante elemento le acabe cayendo bien al lector a pesar de todo es sin duda el mayor mérito de Abulí y Bernet.

El resultado de jugar con este personaje es de una incorrección política tal que tengo serias dudas de que este cómic fuera aceptado actualmente en alguna editorial, si se hiciera hoy y no se beneficiara de su condición de clásico. Pero, realmente, de cualquier otra manera Torpedo no habría funcionado tan bien: sin buenos ni malos —todos son malos, mejor dicho—, con las mujeres fatales y fatalmente tontas, sin moralejas, con Torpedo llevándose su merecido menos veces de las que se sale con la suya.

Abulí demuestra que se mueve como pez en el agua en la estructura del relato corto, muchas veces desarrollado en sólo seis u ocho páginas. Consigue sorprender casi siempre con los desenlaces —que es lo más difícil y a la vez lo más necesario del relato breve—, y maneja como pocos el narrador en primera persona que mandan los cánones del género negro. La mayoría de historias tienen ese humor negro del que hablaba, pero también hay otras más serias que posiblemente sean las mejores. Mis favoritas son las historias centradas en la infancia y adolescencia de Torpedo, muy duras, o la historia corta de Lolita, también excelente. Abulí es un guionista inteligente, que sabe abundar en la misma fórmula sin aburrir nunca, y que construye un personaje realmente mítico a partir de los textos de apoyo y los geniales diálogos —palabras inventadas por Torpedo incluidas—.

Y de Bernet poco se puede decir; uno de los mejores dibujantes españoles ofreciendo su mejor trabajo —sobre todo si lo comparamos con los dos primeros episodios, dibujados por un Alex Toth en horas bajas o desganado—. Sus personajes son inconfundibles, su narrativa impecable y su dominio del blanco y negro, perfecto. Sin él Torpedo no sería lo mismo, y tanto mérito en la construcción del personaje tiene él como Abulí.

La edición de Glenat en cinco volúmenes está muy bien, haciéndole justicia a este clásico del tebeo español que muchos tuvieron la suerte de seguir entrega por entrega en las revistas de la época, y que ahora los que no lo hicimos podemos conseguir completa a un precio asequible. No estamos hablando de una obra maestra imprescindible, pero sí de un tebeo bien hecho muy entretenido, con algunos momentos brillantes y un nivel medio más que bueno. Eso sí, pacatos abstenerse, porque Torpedo podría herir su sensibilidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s