Tales of mistery and imagination, de Alan Parsons Project.

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Si le pregunto a la mayoría de la gente por The Alan Parsons Project, lo más seguro es que mencionen Eye in the Sky —bueno, no; eso será si le pregunto a alguien con un mínimo de cultura musical, si se lo preguntase a “la mayoría de la gente” a secas, dirían “¿ein?”—, que fue su mayor éxito comercial, ya en los ochenta. Sin embargo, para mí su mejor trabajo fue el primero, Tales of Mistery and Imagination, de 1976. No es que discos como I Robot, The Turn of a Friendly Card, o el propio Eye in the Sky sean malos álbumes, pero me cuesta mucho más entrar en su estilo, más cercano a la música electrónica o al pop, según el caso, me deja más frío que el de ese primer disco que considero una impecable obra maestra.

El disco, que es una adaptación de algunos cuentos y poemas de Edgard Alan Poe, se beneficia de toda la experiencia previa de Parsons como ingeniero de sonido y productor —nada menos que, entre otros, de Dark Side of the Moon— para tener un sonido perfecto y limpio que además suena, incluso hoy, tremendamente actual. A partir de ahí, y reuniendo a su alrededor a toda una legión de músicos, entre los que destacan el teclista Eric Woolfson, a la postre parte fija del Project, y el vocalista y guitarrista John Miles, desarrolla una colección de temas de gusto exquisito, donde cada cosa está donde tiene que estar, sin estridencias. Es una música contenida, donde tienen cabida variadas influencias. Es evidente que el rock progresivo es la principal, pero Parsons tiene también en la cabeza a la hora componer, por un lado, la estructura de las canciones pop, con sus estribillos y sus solos, y por otro, la música sinfónica. Utiliza además las herramientas de grabación más avanzadas de la época, así como sintetizadores de último modelo y el Vocoder, aparato para añadir efectos a la voz que, que yo sepa, era la primera vez que se usaba en un disco. A todo eso le da su particular toque, que no es sólo su trabajo de producción, sino también la manera de enfocar un disco como obra temática, con argumento.

Cada tema es distinto al anterior, pero desde su estilo se ajusta a la perfección al cuento que adapta. Y por cierto, creo que el disco gana mucho si se conocen los textos de Poe, porque se entiende lo que quiere hacer Parsons mejor, cómo encajan los temas con los mismos, no siempre de la forma más obvia, pero siempre acertada. La introducción, A Dream within a Dream, además de contar con la narración de Orson Welles, nos mete de lleno en el ambiente y tono del disco: sintetizadores que crean texturas, percusión sencilla pero efectiva, guitarras contenidas. De todos los temas, mi favorito probablemente sea The Raven, segundo corte, canción que recrea a la perfección el miedo y la obsesión que estaban presentes en el poema de Poe, especialmente con el enigmático Vocoder, pero también con los solos de guitarra más logrados y con más garra de todo el disco. La adaptación del texto es, como en todos los demás temas, sobresaliente. The Tell-tale Heart sigue en la misma línea, estructura —más o menos— de canción pop, reflejando el descenso a la locura del protagonista gracias al excelente trabajo vocal de Richard Brown y esquivando el recurso más fácil: representar con percusión u otro instrumento los latidos del corazón delator. No lo hace, y aún así funciona, como funciona The Cask of Amontillado, con un toque casi de musical, calmado, con una voz relajada y melódica que contrasta violentamente y parece que no pega con la situación —un hombre que está siendo emparedado vivo—, pero que no lo hace tanto si tenemos en cuenta que está drogado: simplemente brillante. (The System of) Doctor Tarr and Professor Fether es la canción que menos me gusta del disco, pero más que porque sea mala, probablemente porque me gusta menos el relato original que el resto. Aún así se queda pequeña ante el tema que cierra Tales of Mistery and Imagination, una espectacular suite instrumental en cinco partes que recrea el argumento de The Fall of the House Usher y que, con intención operística, mezcla la música orquestal con la de sintetizadores y guitarras. Emocionante, por momentos recordando a Wagner, hace perfectamente posible seguir la trama del relato si se conoce, más que ninguno de los anteriores y sin recurrir a una letra que haga esto más fácil. Musicalmente está a años luz del resto del disco, y es, de todo cuanto he escuchado de Alan Parsons, lo mejor, sin dudarlo.

Una pena que no siguiera por estos derroteros en sus siguientes trabajos, porque Tales of Mistery and Imagination es realmente uno de los mejores discos de la década. Al menos, y es justo reconocérselo como mérito, cada uno de sus discos es distinto al anterior. Para bien o para mal.

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