Earth Moving, de Mike Oldfield.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Earth Moving salió al mercado dos años después de Islands, en 1989, como el sueño húmedo de Richard Branson: una colección de diez canciones, diez moonlight shadows en potencia. Por primera vez en su vida, Mike Oldfield compuso un disco sin un solo tema instrumental. No hace falta decir que el chasco entre sus seguidores fue mayúsculo. Oldfield cedía aún más a las presiones para hacer musical comercial, como si Islands no hubiera sido ceder suficiente. El hecho de que no haya instrumental —ni largo ni corto— por sí mismo no implica necesariamente que el álbum tenga que ser malo, pero de hecho lo fue. Con la perspectiva de los años, se puede decir que fue el peor de Oldfield hasta la fecha, o como mucho, quizás se disputa el puesto con su antecesor. La comparación con sus primeros discos ya es más que dolorosa. Y absurda: ese Oldfield no está, por mucho que se le busque.

Las diez canciones que componen Earth Moving son coyunturales: rock melódico, suavecito, y pop. En general, de todas formas, el resultado es mejor al de las canciones de Islands porque no tienen el tono edulcorado de éstas y porque Oldfield —o Virgin— se rodeó de profesionales cumplidores para interpretar las letras y echar algún cable ocasional con los instrumentos. Se cuenta que este disco fue un compromiso, que Oldfield ya no estaba por la labor y no le interesaba demasiado el pop. Sea esto cierto o no —yo siempre he pensado que la influencia de Anita Hegerland¸ por entonces aún su pareja, también pesaba—, Oldfield se volcó en la promoción, hinchándose a hacer playback por los platós de televisiones de toda Europa, amén de un par de vídeo clips.

Bajo los parámetros del rock/pop estándar, hay buenos temas. Ojo, buenos, sin más. Están muy lejos incluso de temas como Moonlight Shadow o To France; ya ni hablemos de Ommadawn o Incantations. Son canciones muy impersonales, muchas no parecen ni suyas. En los temas pop de anteriores discos, se notaba su toque, se apreciaba que eran el resultado de poner a Oldfield a hacer pop. Ahora ni eso: salvo en alguna guitarra, mínima, estos temas podrían haberlos compuesto cualquiera, o casi.

Las canciones que salvo de la quema en realidad son casi la mitad del disco. Holy es la que lo abre, e incluso fue single. Es una buena canción que cuenta con la voz del mejor colaborador de todo el disco, Adrian Belew, voz y guitarra de King Crimson en los ochenta. Far Country es un tema tranquilo, pero con algo de garrilla en el solo que hacen al alimón Oldfield y Belew. Otro de los mejores, es el que da nombre al álbum, Earth Moving. Excelente voz de Nikki Bentley, buenos arreglos y un tono fuerte para lo que es la media del disco. Blue Night es muy sencillito, pero tiene cierto encanto y el interés de volver a escuchar a Maggie Reilly cantando un tema de Oldfield. Lo demás carece de todo interés. Hostage, Runaway Son, Innocent, See the Light, Nothing But y Bridge to Paradise, son relleno insulso, temas que van de los flojo e irrelevante a lo lamentable, como es el caso de Innocent, tema simplísimo, repetitivo, compuesto en dos minutos, con la voz de Hegerland en su registro más ñoño, y un vídeo clip en el que Oldfield hace, directamente, el ridículo. Todas las canciones, las aceptables y las inaceptables, adolecen además del enconsertamiento típico del género, tan limitados en su estructura como los de cualquier banda del montón.

La presencia de cuatro temas que como acompañamiento para un instrumental en condiciones no habrían desentonado no consigue que este disco despierte algún interés más allá del completismo. La propia deriva de Oldfield y la presión de Virgin consiguieron que el genio quedara sepultado bajo no se sabe muy bien qué, porque, ¿qué se quería conseguir en realidad? ¿Números uno en las listas de venta? Si es así, esto fue un fracaso total. Más habría valido que Oldfield conservara su identidad y dejara de jugar a ser lo que nunca podrá ser. Virgin quería un Michael Jackson, un George Michael, pero el lugar de Oldfield no era ése. Efectivamente, todos los grandes del rock progresivo tuvieron en los ochenta que hacer una música más accesible —desde Genesis a Jethro Tull—, pero dentro de un límite. Ninguno llegó a los extremos de Earth Moving, un disco innecesario, que no atrajo la atención de los jóvenes de entonces ni gustó a casi ningún seguidor de la vieja guardia. Un disco indigno de su pasado, pero que tenía una sorpresa: el precio que Branson tuvo que pagar por tener su disco de cancioncitas radiables fue otro en el que Oldfield tendría libertad absoluta: Amarok.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s