Salvando la Marvel de los noventa.

Bueno, salvando, salvando, tampoco. Mi opinión sobre la producción de Marvel en la década de los noventa es, ya lo he dicho aquí varias veces, pésima. La inmensa mayoría de sus colecciones de esta época marcada por la sobreproducción más abusiva es basura mal dibujada y peor escrita: muchas no tenían ni guion. Es el tiempo de Howard Mackie, de Scott Lodbell, de Terry Kavanagh, de la Saga del clon, de los cross-overs mutantes cada mes, prácticamente; de las líneas editoriales que aparecían con pompa y boato para desaparecer en poco tiempo. De personajes segundones a los que se les ascendía a protagonistas de su propia cabecera en una huida hacia delante que buscaba desesperadamente ahogar a la competencia: Solo, Anexo, Cardiaco, Sleepwalker, Darkhawk, Silver Sable… La lista es interminable. Pero esa realidad incontestable no debe impedirnos ver las cuatro cosas escogidas que son realmente buenas ni las que, sin serlo, fueron un entretenimiento de calidad que incluso estando como estaban marcados por su época, merecen no caer en el olvido. De eso va este artículo, de recordar aquello que mereció la pena entre semejante estercolero que sólo servía para deforestar. Es necesaria una precisión: para mí como etapa histórica de la editorial, como tendencia creativa, los noventa abarcan desde 1991, año de la fuga de “talentos” para fundar Image Comics a 1998, momento en el que la editorial relanza sus colecciones clásicas bajo el nombre de Heroes Return y se cambia radicalmente de paradigma. En esos años me voy a mover.

  • Los Cuatro Fantásticos de Tom De Falco y Paul Ryan (1992-1996). Sé que esta etapa suele estar muy mal valorada por el aficionado, pero a mí me gustaba. Estaba llena de altibajos y lastrada por su tiempo, con esos episodios en los que los miembros del grupo llevaban pistolones o el absurdo traje de inspiración sadomaso que se calzó la Mujer Invisible. Tramas como la de la Alicia Masters que al final era una skrull o el huevo hijo de la Antorcha Humana, o el grupillo de segunda clase liderado por un adulto Franklin RichardsFantastic Force, un alarde de originalidad; tuvo su propia colección, por supuesto- fueron grandes cagadas, pero aún así la serie se seguía con interés. De Falco tenía oficio y muchos años a cuestas, conocía la historia del grupo a la perfección y al menos intentó hacerlos madurar, especialmente a la Antorcha, que al fin parecía adulto. Presentó muchos nuevos personajes que hoy han caído en el olvido y tuvo el valor de quitar de en medio a Reed Richards y al Doctor Muerte dándoles por muertos. Unos sesenta números seguidos que no pasarán a la historia del medio para estaban hechos con cariño hacia los personajes y mucha profesionalidad.
  • Nómada de Fabian Nicieza, Clark Hawkbaker y Patt Oliffe, entre otros (1992-1994). Hace nada he hablado de ésta, así que no me extiendo. Un intento de hacer un tebeo adulto apegado a la realidad que recuerdo con cariño y que releído hoy, a pesar de pecar de simplista, aguanta sorprendentemente bien el paso del tiempo.
  • Marvels de Kurt Busiek y Alex Ross (1994). La idiosincrasia de la década hace que nos olvidemos que en todo su medio se publicó una de las obras más solventes de la historia de la editorial, y que precisamente era todo lo contrario a lo que entonces se hacía en la misma. Esta serie limitada de cuatro números fue una carta de amor a los inicios del universo Marvel, escrita por un Busiek que poco después iba a ser el artífice principal del cambio de Marvel. Los dibujos de Ross, aunque está aún un poco verde, le dan mil vueltas a los pintamonas clones de Jim Lee o Rob Liefeld que copaban la mayor parte de las series de la editorial.
  • Hulk de Peter David y otros (1987-1998). La larguísima etapa de David en Hulk sólo la he leído a saltos incompletos, pero siempre me ha dejado buen sabor de boca. David es un buen guionista que aunque no siempre me gusta en Hulk sí lo hace. Se encontraba a sus anchas y hacía lo que quería, cambiando constantemente el statu quo del protagonista y haciendo gala de un sentido del humor que se convirtió en marca de la casa. En una etapa tan larga es imposible no tener bajones, y David los tuvo, especialmente hacia el final, cuando ya le estaban tocando los cojones intentando que volviera al Hulk idiota que aplastaba débiles humanos, pero dio quizás su mejor fruto fuera de la serie regular, en la miniserie que hizo con dibujos de George Pérez, Futuro Imperfecto (1993).
  • Wonder Man de Gerard Jones y Jeff Johnson (1991-1994). Otra que no he leído entera, dado que en España aguantó sólo doce números antes de cerrar para siempre. No era la repera, pero sí era una serie fresca y divertida que intentó ir contracorriente y al final sucumbió al signo de los tiempos. Wonder Man, una especie de Superman de segunda, un héroe en teoría tan fuerte como Thor pero tan inseguro que nunca llegó a convertirse en un peso pesado de la profesión de dar mamporros en pro de la justicia, era un tipo simpaticote que inevitablemente te caía bien. El guionista además aprovechaba que Wonder Man trabajaba como actor para situar la acción en Hollywood y hacer cierta sátira del delirante mundo del cine. Al final, ya decía antes, parece que el protagonista acaba convertido en un héroe agresivo de dientes apretados más, hasta que palmó en uno de esos golpes de efecto tan comunes en los noventa.
  • El Hombre Cosa de J.M. DeMatteis y Liam Sharp (1997-1998). Intento fallido pero aún así interesante de relanzar a un personaje interesante relegado al olvido por su semejanza con la Cosa del Pantano de DC. Es demasiado evidente la intención de DeMatteis -excelente guionista para campos muy concretos- de repetir la jugada que una década y pico antes ejecutó Alan Moore con esa contrapartida del universo de la acera de enfrente, pero de todos modos tiene cierto interés leerse los ocho números escasos que duró la colección. Gran trabajo gráfico de Sharp y un batiburrillo de ideas por parte de un DeMatteis desatado.
  • The Spectacular Spider-man de J.M. DeMatteis y Sal Buscema (1991-1993). A menudo la nefasta Saga del clon nos hace pensar que todos los noventa fueron así para el personaje insignia de Marvel, pero nada más lejos. Varios años antes DeMatteis hizo un Spiderman interesantísimo junto con el veterano Sal Buscema, que entintándose a sí mismo era increíble. El terror, la introspección psicológica, un tono adulto de verdad, aparecieron en la colección secundaria de Spiderman que todos leíamos la primera cuando comprábamos un número de la edición española. DeMatteis, que ya había dado una de las obras maestras de la editorial años antes con La última cacería de Kraven, se lanza ahora a llevar a sus últimas consecuencias la relación entre Peter Parker y su mejor amigo, Harry Osborn, segundo Duende Verde, en una trama que vertebra toda su etapa en la serie y que culmina con el número 200, para mí una de los dos o tres mejores historias de Spiderman. Luego lo pasaron a The Amazing Spider-man, donde la compañía de Mark Bagley y la necesidad de llevar la voz cantante del devenir del personaje en lugar de mantenerse underground le hicieron perder calidad. Pero esos tres años son una etapa increíble, aunque hoy esté injustamente olvidada.
  • Spiderman 2099 de Peter David y Rick Leonardi, entre otros (1992-1996). El Universo Marvel 2099 fue parte del mencionado intento de asfixiar el mercado a base de líneas editoriales. En este caso, con versiones más agresivas de los personajes clásicos en un entorno futurista y típicamente ciberpunk. Todo basura, excepto la versión de Spiderman que se sacó de la manga Peter David. Su típico humor, un montón de personajes con cierto interés, y tramas entretenidas que explotaban la típica historia de corporaciones despiadadas y mundo futuro alienado. Como siempre le acaba pasando a David -tiene mala suerte el hombre- le empezaron a molestar y a cambiar sus planes con cross-overs absurdos entre todos los títulos de la línea buscando desesperadamente aumentar las ventas de una línea que se hundía en el fango, David acabó por pirarse cuando echaron al editor, que era amigo suyo.
  • Thunderbolts de Kurt Busiek y Mark Bagley (1997-1999). La serie que adelantó el revival clásico de 1998. Cuando los primeros espadas de la editorial abandonaron el universo para irse a otro controlado por Jim Lee y Rob Liefeld, Marvel necesitó nuevas colecciones de grupos para cubrir el hueco dejado por los Cuatro Fantásticos y los Vengadores. Una de ellas fue Thunderbolts, una idea original de Busiek que guardaba ya en el primer número una jugada maestra: bajo la fachada de los nuevos héroes se ocultaban los Amos del Mal, que buscaban ganarse la confianza de la gente. Intrigas, sorpresas constantes, el no saber por dónde iban a ir los tiros de un número a otro, personajes complejos y bien definidos, sabor clásico que en su momento chocó frontalmente y le ganó la partida al dark and gritty de dientes apretados.
  • Masacre de Joe Kelly y otros (1997-1999). Una obra maestra del tebeo de humor. Adoro a Masacre, el mercenario bocazas que en manos del cachondo de Joe Kelly alcanzó cotas geniales. Vale, la serie tuvo altibajos, pero tiene números de revolcarse de risa, llenos de chistes tan malos que son buenos. Dejada a su suerte por los editores, Masacre pertenecía al universo mutante pero iba a su aire, con una completa libertad que Kelly exprimía al cien por cien. Quedó para la historia el número en el que Masacre viajaba al pasado y se intercambiaba con Spiderman en un número clásico de Stan Lee y John Romita.
  • Cable de Jim Casey y José Ladronn (1998-1999). Entra por los pelos en la etapa esta reinvención del personaje creado por Liefeld casi diez años antes. Lo interesante de la serie está en que Cable, resumen de todos los males de la década con sus cicatrices, sus armas como pianos, sus miembros metálicos y sus dientes apretados, acaba protagonizando una serie con un delicioso sabor retro, gracias al dibujo de Ladronn, que mimetiza el lápiz de Jack Kirby. Hace muchos años que no la releo, pero recuerdo que era una serie de aventuras muy divertida, con un Cable que no tenía ya nada que ver con sus orígenes.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s