Unos apuntes al artículo de José Luis Córdoba.

A través de La Cárcel de Papel me he enterado de que hoy ha sido publicado en la web de Marvel Manía un interesantísimo artículo firmado por el director de la sección de cómics de Panini. La noticia de su publicación ya ha corrido por internet a la velocidad habitual y las principales páginas relacionadas con el cómic se están haciendo eco de la misma —en alguna por cierto, ya se está empezando a despistar al personal diciendo que es la primera vez en años que se dan determinados datos hasta ahora tabúes, cuando esto es falso: Glénat, Astiberri y Dude Comics ya los han dado antes. Pero claro, no publican superhéroes, así que no existen.

Vaya por delante que el artículo de José Luis Córdoba es de agradecer. Ofrece un análisis del mercado y arroja datos objetivos relacionados con las ventas que ayudan, y mucho, a que cada cual haga su propio análisis. Y es evidente que este señor sabe de lo que habla, además, así que lo que tenga que decir lo voy a escuchar con sumo interés. La pega que puede ponérsele a su texto es que mezcla datos puramente informativos con opinión, expresada, por cierto, con una rotundidad que agradezco profundamente, pero que no lo exime de caer en una subjetividad que tal vez habría sido más interesante desligar del mero informe de cifras. En todo caso, mejor esto que nada. Gracias a este texto, nos enteramos de que la tirada media de un cómic, excluyendo de grapa y coleccionables para quiosco no supera los 4.000 ejemplares —”no creo que supere los 4.000 ejemplares”, dice Córdoba, pero me fío—, que concretamente la de Panini el año pasado fue de 5.300, que las grapas no superan los 30.000 ejemplares en tirada, y que las series que más venden son, poco sorprendentemente, Spiderman y X-Men —e imagino que Patrulla-X; no es exhaustiva la lista—. Lo que sí es sorprendente es la cifra: 17.000 ejemplares. Muchos más de los que yo pensaba y de lo que habitualmente se creía en el mundillo, que solía establecer el máximo de ventas de superhéroes en 5.000. La cifra sigue sin ser del todo buena pero está evidentemente a un mundo de distancia de lo que se pensaba, y hace que haya que replantearse ciertas cosas. Las colecciones menores, usando su propia denominación, llegarían a los 3.000. En el caso de Panini, insisto.

Lo primero que hay que decir al respecto es que si estos datos están por encima de las especulaciones es por culpa de las editoriales, que las promueven involuntariamente al no dar cifras oficiales. Lo segundo, es que estas cifras de Panini, que hay que coger con pinzas, porque quedan demasiadas cosas por aclarar —¿los 17.000 son una media, responden a un momento puntual en el que por algún motivo se alcanzó ese récord, son las ventas reales al consumidor, o lo que venden las distribuidoras a las librerías?—, suponen que hay que reinterpretar el mercado un tanto. El propio Córdoba sitúa por encima de todo los tres títulos que yo mismo -tampoco es que fuera muy difícil- mencionaba hace un tiempo en un artículo, Asterix, Mortadelo y Tintín. Pero también menciona la revista WINX con 42.000 ejemplares vendidos, por encima de lo que vende Witch, que hace no tanto arrojaba cifras de 70.000 ejemplares, ahora según Córdoba ronda los 20.000. Tras ellas, podríamos situar a las colecciones punteras de Marvel, y si nos fiamos de Córdoba, a toda la producción de la editorial.

El problema es que parte de una intención clara y reconocida al principio del artículo: rebatir las opiniones que circulan por internet y que, según él, “el 90% de lo que se escribe es absurdamente falso”. Y en parte estoy de acuerdo. Culpa de las editoriales, insisto, pero es verdad que se dicen muchas cosas sin tener ni puta idea. A lo mejor yo el primero, pero siempre intento refrendar mis opiniones con datos. Como los datos llegan hasta donde llegan —muy poco—, no me queda otra que especular y suponer, aunque lo advierta. Pero, a pesar de estar de acuerdo en esa afirmación inicial, las conclusiones a las que llega no me parecen del todo acertadas. O al menos yo no estoy de acuerdo. Dice Córdoba, y me alegro porque yo también lo digo —eh, ya somos dos—, que las enormes ventas del manga en España son una mentira. O al menos una exageración. Y tiene toda la razón: en tiradas medias hablamos de datos similares al cómic americano. Las precisiones que le haría a Córdoba son dos: una, que la diferencia es que los mangas que pegan el pelotazo —y cada temporada hay uno, llámese Bleach, Naruto o Death Note— venden tres y cuatro veces más que los tebeos de su editorial que más venden; y dos, que opinar a estas alturas de la función que “el manga es una moda” me parece un poco o un mucho retrógrado. Llevamos oyendo esa cantinela desde Dragon Ball. “El manga es un fenómeno puntual. Una moda. Ya se pasará”. Pero no se pasa. Está plenamente asentado en España, tiene sus superventas y luego tiene una gran cantidad de títulos que venden muy poco pero hacen piña. Claro, lo que pasa es que Panini edita mangas que son, lo siento, muy malos. Y además no los conoce ni cristo. Por eso venden poco, no porque el manga esté pasando de moda. Pregúntenle si no a Joan Navarro, de Glénat, si está pasando el bum, y les enseñará las cifras de venta de Naruto. Córdoba menciona dos títulos publicados por Panini, Ultramaniac y El caballero vampiro, que según él han sido éxitos, pero en fin, si él cree que esos títulos pueden compararse con el citado Naruto, no me extraña que crea que está pasando la moda. Habla, sin aportar tampoco más datos, de que en Alemania las ventas han caído, pero se olvida de mencionar que en EE UU y en Francia hace años que se están comiendo a los tebeos de producción propia, que tradicionalmente habían sido los más vendidos. No, lo que ocurre es que, como con todo, como pasó en el año 1994 con Marvel, pasa por ciclos. Lo que se está acabando es el chollo de sacar cualquier chorrada con una prepúber de ojos gordos en la portada y que el mercado lo soporte. El lector, y más en una economía en crisis, selecciona. No siempre lo mejor, evidentemente, pero sí lo que más le llama la atención. Y volvemos a lo de siempre: el mercado es muy reducido. El número total de compradores es el que es: no hay lugar para florituras ni para experimentos.

Otra cosa que dice Córdoba con la que no estoy de acuerdo se refiere al precio de los cómics. Él defiende, como es lógico y normal, que los tebeos no son caros. Los compara con los libros y explica que por los materiales y el especial proceso que editar un cómic lleva, su precio está ajustado y es “barato”… Pero no funciona así la cosa, me temo. El precio puede no ser abusivo en el sentido de que no se hinche excesivamente el precio de coste, pero que los cómics son caros en términos absolutos es una evidencia como un piano de gordo. 2’69€ más caros de media que los libros, según el informe del comercio interior del libro de 2007. Oigan —que no hoygan—, si los tebeos tienen ese precio debido a sus materiales, busquen formas de reducir precios cambiándolos. O probando otros formatos. Panini en este sentido la verdad es que es de las que más experimentan, casi hasta demasiado —tienen formatos y colecciones redundantes—, pero aún así me sigue pareciendo que ciertos materiales no requieren según qué presentaciones. Córdoba afirma que ellos venden en buena medida para “sibaritas”: yo digo que a lo mejor si se cambiara de una vez esa milonga y editaran pensando en abrir mercado y no en vender a los de siempre —lo que implica bajar los precios—, lo mismo salía a cuenta. Además, y aunque Panini tampoco es Planeta, que está llegando a niveles infrahumanos en sus ediciones, no se puede decir que sus formatos sean de lujo, precisamente. El de Best of Marvel Essentials, sí, de acuerdo, pero bien que lo paga el lector. Yo habría preferido comprarme el Thor de Walter Simonson, por poner un ejemplo, por la mitad de precio y que no llevara tapas duras y ese papel que según Córdoba es más caro y encima no queda mejor, al menos cuando hablamos del color preinfográfico. Y otras cosas, que no pasan de ser entretenimientos puntuales, pueden perfectamente salir en formatos con materiales de peor calidad, si acarrea un descenso del precio sustancial. Por otra parte, es un dato objetivo que la subida del precio de los cómics ha sido espectacular. Si uno coge cómics de hace tres, cuatro años, se sorprenderá de los precios para productos similares. Y si nos vamos más atrás, mucho más. Los tebeos de grapa y veinticuatro páginas hace siete años valían 225 pesetas, 1’35€ al cambio; hoy valen 1’95€. Si a eso le sumamos que el formato de grapa hoy es mucho menos habitual, o frecuentemente lleva más páginas, el precio medio de un tebeo es hoy espectacularmente más alto, y probablemente, no puedo comprobarlo ahora mismo, por encima de la subida del coste de la vida. Formatos que en teoría deberían ser más económicos, por recopilar varios números americanos, o no suponen ahorro o encima salen más caros que si salieran en grapa. De eso se quejan sus compradores. Y explicarles que el tebeo cuesta mucho hacerlo no les soluciona el problema. Claro que mientras el invento tire, dame pan y llámame tonto, dirá Córdoba.

Y con todo el derecho del mundo, evidentemente. Se acoge al tópico de que las editoriales son negocios, y no ONGs, pero no por tópico tiene menos razón. Quieren un modelo de negocio que les dé beneficios, y éste se los da. La pregunta es si podría darles más otro distinto, pero ése es otro tema. Lo que me interesa es lo que dice respecto a que es una estupidez pensar que las editoriales grandes quieren saturar el mercado para ahogar a la competencia y que pierden dinero con una gran parte de sus publicaciones pero se compensa con el global. Sobre lo primero, lo siento, pero la saturación del mercado es una práctica habitual en cualquier actividad. Los que tienen la posibilidad aumentan su oferta para, aprovechándose de su infraestructura más poderosa, acabar con la competencia. Y Córdoba lo sabe, que no se ha caído de un guindo y viene del mundo editorial del libro, y sabe cómo se las gasta una multinacional de la edición. Y sobre lo segundo, también lo siento, pero eso pasa. No digo que pase en Panini, pero a mí que no me vendan la moto: Planeta no tiene mercado para todas las colecciones del universo DC que saca al mes. Es que no puede ser, simplemente. Si estamos hablando de 3.000 ejemplares para las colecciones menos vendidas de Panini -que me sigue pareciendo mucho, pero lo acepto-, ¿cuánto venderá La Legión de Superhéroes, o Jonah Hex, o el Detective Marciano -que me perdone Jotacé-? ¿Cubren gastos todas, siempre? Venga ya. Planeta se mantiene a sus niveles, ya lo dije en otra ocasión, por sus superventas: Watchmen, V de Vendetta, Sandman. También porque ha reducido los gastos de producción a base, primero de contar con buenas condiciones en imprentas y distribuidoras, gracias a su condición de pertenencia al mayor grupo editorial español; y segundo, a trabajar con el packager más barato y pasar de todo. Sí, los tebeos están llenos de errores, pero qué más da, si se venden. Y luego, claro, está el feo asunto de no aceptar devoluciones de las librerías especializadas, de forma que si algo no se vende, el librero ya ha pagado y sufre las consecuencias. Y si no quiere pasar por el aro, pues nada, se quedó usted sin Watchmen. Así que pasan. Y que no diga Córdoba que no es verdad que se publiquen productos con pérdidas sabiéndolo, porque es la práctica habitual en el mercado del libro, del que sé lo suficiente para poder asegurar que muchas veces se publican cosas que se sabe que lo más probable es que no cubran gastos por el mero hecho de tener presencia o un catálogo con un número mínimo de referencias, y que para sanear la economía de la empresa ya tienen sus dos o tres valores seguros que les sacan las castañas del fuego y cuadran todas las cuentas. Vale, en el mundo del cómic, se andarán con más cuidado, pero si alguien cree que cuando Planeta saca cien novedades en un Salón del Cómic tiene ganancias con todas, está muy equivocado. Y, aunque es especular, también me parece lógico que la editorial americana exija un volumen de publicación mínimo para mantener el contrato con su editor español, y si eso es así, entonces tiene todo el sentido pensar que compensa perder dinero con un porcentaje de lo publicado para mantener el jugoso pastel de los superventas.

Otra cosa, ya digo, es que se haga en Panini. No lo sé. Es evidente que en popularidad sus personajes ganan a los de DC en España por goleada, así que por pura lógica en ventas también, con la excepción de Batman, imagino. También es cierto que en general, Panini está manteniendo un nivel medio en sus publicaciones mucho más alto que el de una Planeta que hoy por hoy da vergüenza ajena, irreconocible para los que siempre la hemos llamado Forum desde los tiempos en los que publicaban impecablemente el material de Marvel. E igualmente cierto es que Panini cuando llega un Salón no se flipa y mantiene un número de novedades razonable, por línea empresarial, según explica Córdoba. Pero el mercado sigue siendo pequeño y débil. Y sigo pensando que es preciso una transparencia real en cuanto a cifras de ventas, que sí, en todo caso siempre son relativas -el editor miente, en general, con las cifras-, pero ayudarían a dibujar un mapa del mercado exacto, a partir del cual todos podríamos dejar de especular y hacer análisis basados en datos si no ciertos, sí plausibles. En todo caso, reitero que es de agradecer a pesar de todas las pegas este artículo del señor Córdoba que nadie le había pedido y en el que por lo menos se moja a base de bien. A ver si cunde el ejemplo, pero lo dudo, francamente.

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