Minutos musicales.

Hoy he escrito un largo post acerca de la noticia que he enlazado por la mañana aquí. Pero no me ha gustado y por eso no lo he subido. Sin embargo, no me puedo resistir a lanzar un par de ideas.

1. Lo verdaderamente molesto es que estos “artistas” a los que las discográficas han comido el coco para que se partan la cara por un modelo de negocio que NO les beneficia pero que les han hecho creer que es el único posible consideran en su fanatismo que cualquiera con acceso a internet se ve impulsado por fuerzas desconocidas a bajarse sus discos.

2. Lo crean o no, yo no quiero internet para descargarme el último álbum de Rosario Flores, Chenoa o David de María. Lo quiero para bajarme música que la industria ha decidido que no esté en las tiendas. Así de sencillo. Internet ha acabado con la dictadura de discográficas y distribuidoras: ahora es posible escuchar lo que uno quiere y no lo que nos venden. Gracias a la red he podido escuchar a decenas de bandas y solistas cuyos trabajos no es posible comprar, porque están totalmente descatalogados, en algunos casos desde hace décadas; historia de la música que todos estos defensores de la cultura desconocen. ¿Descargarlos también debería ser delito?

3. Un analfabeto musical que no sabe ni solfeo, que no es capaz ni de componer la mierda que suena mientras canta moviendo el pandero, no está moralmente capacitado para acusarme a mí, y a muchos como yo, de matar la música por bajarme los discos de Gong, Brand X, Tom Newman, High Tide o David Bedford, por citar sólo unos pocos de los genios que hoy están completamente olvidados gracias al modelo de negocio que nos han impuesto. Eso, señores, sí es cultura, y si ésta les importara de verdad y no fuera más que una coartada demagógica, harían un esfuerzo por recuperarla.

4. Si hacen música de ínfima calidad para las masas, el resultado es obvio: al no valorar en absoluto esa música como obra artística, no se comprará si puede obtenerse gratis. Son canciones de moda que se olvidan a los dos días, pero oyéndoles hablar parece que son comparables a los Nocturnos de Chopin. El músico -músico, no “artista”- que hace música y no mamarrachadas, tiene un público fiel que respetará su trabajo. La cantidad de bandas excelentes que están ya pasando de discográficas y moviéndose en internet no es nada desdeñable, por cierto.

5. Yo compro música. Lo que hace mucho tiempo que no hago es comprarla en una tienda española. Comprando en tiendas de ebay me ahorro dinero, incluso pagando gastos de envío. Y además puedo encontrar obras de gente fundamental que hoy, vergonzosamente, los distribuidores no tienen a bien ofrecer al público español. Dense una vuelta por la Fnac y comprueben cómo es imposible encontrar un solo disco de los Genesis de la época de Peter Gabriel, el catálogo de Virgin de Mike Oldfield, o incluso discos de Jimi Hendrix. A lo mejor en todo esto está también el problema, y no sólo en los pocos escrúpulos de las hordas de usuarios descargadores.

6. Lo que pretenden hacer ahora es el resultado de varios años de interponer demandas contra las páginas de enlaces que los jueces han desestimado sistemáticamente. Esto es necesario decirlo: en España jamás se ha cerrado una sola página de estas características por mandato judicial, ni se ha condenado a ninguno de sus responsables. A la SGAE en cambio se le ha llamado la atención por sus malas prácticas más de una vez en estos asuntos. Ante esto, lo que intentan es saltarse ese paso tan molesto que es el juicio y obtener la potestad de cerrar ellos mismos la página. Absurdo: bastará una denuncia del dueño de la página cerrada para que un juez aplique la ley vigente y le dé la razón.

7. Reflexión final: pensemos quién hace más por la cultura y quién mata más a la música: un usuario que emplea su tiempo libre desinteresadamente en ripear un vinilo de, por ejemplo, Pan y Regaliz -banda española de rock progresivo de los setenta-, limpiar el sonido y subirlo a la red acompañado de información relativa al mismo para que todo el mundo pueda acceder a él, o Alejandro Sanz y su último engendro compuesto con un acorde, los gorgoritos de una cría y el sampleo de un gato siendo destripado que ha hecho pasar por su voz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s