Salvemos la tapa blanda.

Porque si no hacemos nada por evitarlo, se acabará extinguiendo. En el tiempo que tardas en leer este post, tres tebeos en tapa blanda son eliminados de un plan editorial. Ayúdanos a evitarlo.

No, en serio: ¿qué está pasando con la tapa blanda? De un tiempo a esta parte, la mayoría de las editoriales apuestan por la tapa dura para gran parte de sus lanzamientos. Encareciendo sus productos, lógicamente. Presentación de lujo para “sibaritas”, que decía aquél. A veces es tan absurdo que las tapas son más gruesas que el contenido del libro. Pero parece que funciona. ¿Por qué? No lo sé. Pero yo tengo claro que esta escalada de precios y de formatos reventará en algún momento. No es normal que por cualquier chuminada nos claven ya los veinte euros. ¿Cuánto vale la tapa dura? ¿Dos, tres euros más? Pues hombre, digo yo que con los tiempos que corren, bien estaría ahorrárselos al lector. Es que no puedo entenderlo. ¿De verdad vende más el cómic que sea porque lleve tapa dura? ¿Cuánta gente no compraría ese cómic si la llevara blanda y costara dos o tres euros menos? ¿Más de la que no lo compra porque la lleva dura? No lo creo.

Parte de la culpa la tiene el aficionado, me temo. Es verdad que si un cómic sólo se ofrece en un formato, el que lo quiera tiene que retratarse o quedarse sin él. Hasta ahí de acuerdo. Pero me da la sensación de que estamos cayendo en la misma conducta que exhibe la gente que compra cultura no como tal sino porque decora y da aire intelectual. Que compra libros o DVDs en el formato más caro aunque sean medianías o directamente mierdas, simplemente por fetichismo. La tapa dura queda más bonita, claro. Pero es que se supone que aquí, como decían en La Bella y la Bestia, lo importante es el interior. Y es lo que parece que se está olvidando últimamente.

Yo tengo muy claro que el continente no hace el contenido. El siglo de las luces seguirá siendo una de las cumbres de la literatura en la edición de bolsillo más discreta; La trilogía del elfo oscuro será siempre un truñazo aunque la encuadernen en piel y la impriman con sangre.

Miro a mi alrededor, a estas estanterías y cajas que amenazan con sepultarme. Y me pregunto qué tienen de malo mis Sandman en tapa blanda, o La Mazmorra, o cualquier cosa de Taniguchi. O Lapinot y las zanahorias de la Patagonia, que es un tebeo voluminoso. Miro mi edición en inglés de From Hell, comprada por cuatro duros, y me pregunto en qué la mejora la edición de Planeta en tapa dura, más cara, y con las tintas completamente quemadas —y quien haya leído este cómic entenderá que eso es destrozar salvajemente el trabajo de Eddie Campbell—. Porque ésa es otra. Muchos editores hablan de ediciones de lujo simplemente porque le cascan la tapa dura, tras la cual se encuentran con demasiada frecuencia traducciones vergonzosas, rotulaciones descuidadas y chapuceras, faltas de ortografías, problemas de reproducción, pixelados. Pero es ahí donde se nota si una edición está o no cuidada. En lo que no se ve a simple vista. Poner una tapa dura o un papel de alta calidad —incluso aunque sea mortal para el color de los años sesenta a ochenta de Marvel, por ejemplo, y haga que las reediciones de aquellos tebeos parezcan una alucinación psicotrópica— es muy fácil. Pero la dura realidad es que aquí la única edición de lujo que hay es Príncipe Valiente del señor Manuel Caldas. Y sí, lleva tapa blanda. ¿Por qué? Pues porque, dicho por él, la tapa dura habría encarecido el precio final en unos diez euros.

Así pasa luego, claro. Se saca material mediocre como si fuera una obra maestra, veánse los tomos de la saga Ultimatum que ha preparado Panini. O material que está bien, pero que tampoco lo es. Por ejemplo, la edición del Thor de Walter Simonson, que consta de ocho tomos y sale por un ojo de la cara. O el caso más reciente que tengo: el Capitán América de Ed Brubaker. La edición española del primer tomo vale lo mismo que los dos primeros TPB americanos. ¿Estamos locos o qué? ¿De verdad es necesario ponerle esa presentación a un tebeo de superhéroes?

Hace muchos años, las editoriales recurrían al tomo cuando la grapa no se vendía lo suficiente. Era una manera de ahorrar gastos, al no tener que pasar por imprenta diez veces en lugar de una, y llevar sólo una cubierta. Parte de ese ahorro la editorial lo transmitía al lector, de forma que, por poner el caso, si el tomo incluía diez números americanos, no costaba como diez tebeos de grapa, sino como nueve u ocho, más o menos. Ahora es al contrario. ¡Sale más caro! Si compras aquí, claro. Pero lo cierto es que los que nos planteamos comprar ediciones originales somos y seremos siempre demasiado escasos como para suponerle eso un perjuicio demasiado grande a la editorial que sea. De eso se aprovechan, supongo. Pero creo que el asunto es para reflexionar. Un tebeo no es mejor por tener tapa dura. Sólo queda más bonito. Pero eso es puro fetichismo. si cumple unos mínimos —correcta reproducción, que no se deshoje por el camino a casa—, yo cuanto más barato mejor.

Soy, como ya se habrá deducido, defensor a ultranza de la tapa blanda, de cualquier tipo. Hay muy poquitos casos en los que considero que está justificada la edición en tapa dura, en cómics en los que la forma y el fondo constituyen un todo. Catálogo de Novedades ACME, por ejemplo, o Lost Girls. Pero salvo esas excepciones, sinceramente, cuanto menos me ocupen en la estantería y menos me cuesten los tebeos, mucho mejor. Repito: el tebeo no será mejor o peor por la presentación. No estoy despreciando el cómic por no querer presentaciones chulas, simplemente intento que sea un poco más accesible. Astiberri, por ejemplo, que en general me parece una buena editorial, a veces se descuelga con unas pijadas de la leche. Encuadernaciones en tela. Luego venderán cuatro, claro. Estamos llegando a extremos absurdos en los formatos. Vean si no el esperpento perpetrado por Planeta en eso que llaman “omnibus”, en su edición del Flash de Geoff Johns. Eso es inmanejable. Y vale sesenta eurazos, encima.

Parece que no hay límite ya para el precio de los tebeos. Y cuando ves, que es de esto de lo que aquí hablo, que la presentación es tan cara, da rabia. Porque es que parece que prefieren cobrarle cien euros a diez personas que diez a cien. El tebeo ha pasado de ser popular, la más barata de las opciones de ocio, a una cosa carísima que sólo compramos los de siempre. Ahora que el cómic está abriendo puertas, que parece que está interesando con sus temáticas a lectores no habituales, tal vez es el momento de plantearse una política de abaratamiento, no al estilo de Planeta —”oiga, ya sé que el tebeo es una mierda pinchada en un palo y que mi packager es un chimpancé borracho, pero mire qué barato”; y encima no lo es—, pero sí una que permita ofrecer un producto de calidad mínima sin subirse a los veinte euros. Que es que son muchos euros, oigan. Es verdad que a ese lector ocasional a lo mejor le da más igual soltar ese dinero por un tebeo cada cierto tiempo, pero démonos cuenta de contra qué competimos: una película que sea novedad en DVD no vale más de dieciséis euros en su edición normal; un disco o un libro, por el estilo. No voy a caer en la falacia de medir el precio de un producto cultural por el tiempo que le ocupa al consumidor, pero vaya, creo que es un factor que a mucha gente le puede influir. Y desde luego al lector habitual le destroza el presupuesto. Uno se compra cinco cómics en un mes y ya se pasa de los cien euros. Es paradójico que la mayoría de editoriales asuma, aunque no lo digan, que venden a un mercado reducido, que no quieran abrirlo, que se conformen con venderle a los cuatro de siempre, y que no se den cuenta de que con precios más bajos esos cuatro comprarían más.

No es tampoco ésa la solución, claro. No me canso de repetir que hay que abrir mercado. Que hay que conseguir que a esa base sólida de siete, ocho mil lectores compulsivos, se sumen un número muy superior de compradores ocasionales. Tal vez con otros formatos no sería tan difícil, quién sabe. A mí, mientras las editoriales siguen decidiendo si se autoinmolan o no con los precios, sólo me queda hacer lo de siempre: comprar lo que pueda, seleccionar muy bien qué cojo y qué dejo fuera, y tirar de biblioteca para el resto. Es lo que hay.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s