Unos apuntes al artículo de José Luis Córdoba (II).

Hace unos días comprobé con sorpresa que que el director de publicaciones de Panini, José Luis Córdoba, ha repetido la experiencia del verano pasado y ha vuelto a escribir un pequeño artículo analizando el mercado español y la posición de su editorial en el mismo.

Diré para empezar que independientemente de lo de acuerdo o no que esté con Córdoba me parece una excelente noticia que este informe informal se convierta en una costumbre. Es bastante excepcional en el panorama editorial español, y el simple hecho de aportar algún dato, por escueto que sea, ya es agradecido.

Ahora bien: me temo que Córdoba cae de nuevo en el mismo problema que el año pasado. No puede escribirse un artículo en representación —supongo— de tu empresa y mezclar de esa manera análisis y datos con opinión personal y pura y directa publicidad de tus productos. Córdoba arrima el ascua a a su sardina, cosa que es comprensible, pero que supone que las conclusiones que saca estén completamente sesgadas por su posición en Panini. Merece la pena, a pesar de todo, darle un par de vueltas a éstas. Veamos.

Lo más interesante de su texto es todo lo que tiene que ver con la crisis y las cifras de facturación de SD, principal distribuidora de cómics. En lugar de caer en el tremendismo al que tan afectos se muestran en otras industrias de ocio y cultura, Córdoba cree que la cosa no está tan mal. Las cifras muestran un descenso de 2008 a 2009, pero si comparamos con 2007, lo que vemos es una subida considerable:

Facturación venta de cómics de SD en 2007: 11.424.000 €

Facturación venta de cómics de SD en 2008: 13.582.000 €

Facturación venta de cómics de SD en 2009: 13.118.000 €

Creo que son buenas cifras, que confirman que el mercado está creciendo aunque haya acusado, como es lógico e inevitable, la crisis ecónomica. Otras cifras muy interesantes: se confirma y acentúa la tendencia a la baja de la importancia de las librerías especializadas como puntos de venta de Panini: ha bajado un 5% y se coloca ya en tan sólo un 48% del total. Mientras, el crecimiento en grandes superficies lo cifra Córdoba en un espectacular 23%. El quiosco continúa su caída libre: otro 5%. Yo, ya lo dije por aquí hace bastante, considero que el quiosco es ya una causa perdida, y que recuperarlo no sólo es imposible a estas alturas, sino también incongruente con los formatos de edición a los que está tendiendo la industria. Sin embargo, resulta quizás paradójico que el mayor esfuerzo del año de Panini vaya a ser un coleccionable pensado específicamente para quiosco a un precio muy competitivo. No es el primer esfuerzo serio que se hace para recuperar este punto de venta, recordemos los coleccionables de Planeta de X-Men, Daredevil o Spiderman, pero ninguno de ellos sirvió nunca para invertir la tendencia a la baja del quiosco, a pesar de venderse como churros. El problema es el de siempre: vale, el chaval que va al quiosco encuentra revistas infantiles de Spiderman que puede comprar. Cuando crece, deja de encontrar productos del personaje adecuados a su edad, porque éstos se encuentran sólo en librerías especializadas y grandes superficies. Ahora, al menos, va a encontrarse un coleccionable que le va a acercar a prácticamente todos los personajes de la editorial. Pero ¿y cuándo finalice? De vuelta al erial. O no, claro: puede que Panini tenga un buen plan. Le daremos el beneficio de la duda.

Otra cuestión son los ya clásicos caballos de batalla de Córdoba: el precio de los tebeos y el manga. Sobre lo primero, no aporta nada nuevo, en realidad. Sigue en sus trece e insiste en que no son caros. Y claro, tiene cierta ventaja al decir esto trabajando para Panini, porque es verdad que no es la editorial que más se pasa con los precios, pero también elige un ejemplo muy interesado. No se puede extrapolar una conclusión absoluta del tipo “los cómics no son caros” poniendo sólo dos ejemplo. Dice Córdoba: “Y sigo un año más en mi cruzada. ¿Es caro un libro como La tumba de Drácula, que tiene casi 600 páginas y cuesta 19,95€?” Pues, hombre, la verdad es que no, a pesar de que el papel de ese cómic sea del más barato que puede encontrarse. ¡Pero es que está eligiendo el cómic con precio más competitivo de su editorial para avalar su tesis! No es serio respaldar una afirmación con pruebas tan escogidas. Porque yo podría poner bastantes ejemplos de lo contrario, incluso sin salirme de su editorial. ¿Es normal que un TPB del Captain America de Ed Brubaker en España cueste casi lo mismo que dos comprados en su edición original? Que sí, que se entiende que el dólar está como está, que la edición española tiene una tirada mucho menor, mejor papel y tapa dura… Pero es demasiado caro para lo que yo estimo, y me imagino que él también, que debería tener vocación de producto popular. Y vale, acepto de buena fe que los tebeos “no son caros” en el sentido de que su precio no está hinchado artificialmente, que los márgenes de beneficio son justos y dentro de lo normal en el mercado. Pero coño, ¡abaraten gastos! No puede uno cerrarse en banda y repetir una y otra vez que no son caros, cuando una inmensa mayoría de consumidores considera que sí lo son. Algo tendrán que hacer más allá de encogerse de hombros. Además, no deja de tener su puntito de demagogia recurrir a la proporción precio/página cuando conviene y tirar balones fuera cuando no. “¿Es caro un cómic como Mujeres en Peligro, de Manara, 64 páginas, a una sola tinta, a 14 €? Puede parecerlo, pero los criterios utilizados para fijar el precio son exactamente los mismos que hemos utilizado para La Tumba de Drácula“. Que me lo explique, porque no me entero de nada.

Respecto al manga, parece que Córdoba se reafirma, de manera un poco cabezona, quizá, en su aseveración del año anterior que más cola trajo, aquello de que el manga era “una moda”, y su alusión fuera de tiesto a Alemania. Pero, en realidad, está matizando bastante lo que dijo, a su estilo, claro, no va a reconocer sin más que se pasó un poco. “baja el manga porque, como decíamos el año pasado, es una moda. Sí, una moda que está aquí para quedarse, pero que una vez consolidada como tendencia deberá ajustarse a las normas del mercado”. Ergo no es una moda. Porque si está aquí para quedarse no es algo pasajero, digo yo. “¡No vale todo a la hora de editar manga! Ahora sólo quedan los mejores títulos y éstos siguen vendiendo bien, aunque los malos y los mediocres deben pensar en dejar definitivamente las estanterías de nuestras librerías”. Esto ya me parece más razonable. De hecho más o menos es lo que dije yo el año pasado por estas fechas ante su afirmación: que ya no se vendía cualquier cosa con ojos gordos. Ahora, es un error hablar de “malos y mediocres” identificándolo con malas ventas, pero, al fin y al cabo, es comprensible. No deja de ser editor. Lo bueno es lo que vende.

De ahí su defensa a ultranza de productos que últimamente está editando Panini con el objetivo de llegar al gran público, tales como el Ultimate Estopa o el A por ellos! protagonizado por la selección de fútbol. Aquí hay que ir por partes. Es evidente que han funcionado muy bien estos cómics. Es pronto para valorar si abren mercado o atraen a nuevos aficionados, pero esperemos que sí, claro. Ahora bien, no es de recibo para un editor picarse de esa manera por las críticas y coñas que se han hecho sobre estos tebeos desde, sobre todo, blogs de reseñas o crítica. Ya lo hizo Córdoba el año pasado con el tema de Salvador Larroca y vuelve a las andadas ahora diciendo que “al tratarse de obras hechas por encargo y ajustadas a una temática determinada parece que todo el mundo pueda y deba criticarlas”. Y no es eso. Todo el mundo tiene puede y debe -si quiere- criticarlas porque son obras que están en el mercado, y punto. Qué manía con decirle a la gente lo que puede o no puede criticar. Luego la crítica puede estar más o menos fundada y ser más o menos respetuosa, pero el derecho a hacerla es legítimo, y argumentar que abren mercado o que se venden más que “los “cómicdeautorquesoloentiendoyo” que todo el mundo alaba” para pedir respeto… Pues no. Porque a mí jamás me ha importado ese factor para criticar positiva o negativamente algo, y no voy a empezar ahora. Además, queda feo atacar a un tipo de tebeo del cual Panini no publica nada… se podría pensar mal. Y es, además, bastante simplista y adolece de la misma falta de visión de mercado que tiene el típico aficionado a ultranza de los superhéroes que desprecia el “cómic de autor” desde la ignorancia. Sólo que uno esperaba un poco más de un editor. Además, si es cierto que hay cómics de este tipo que no pasan de quinientas copias vendidas, también están ahí Arrugas, Yo o El arte de volar —por no salirme del tebeo español— que me temo que han vendido bastante más que la mayoría de cómics de superhéroes que edita Córdoba, y que, de hecho, están consiguiendo que se inviertan los términos de “comercial” y “marginal”, como comentaba por aquí hace poco. Sólo hay que echar un vistazo a la sección de cómic de la Fnac para darse cuenta.

En todo caso, yo digo sin ambages que la existencia de este tipo de tebeos de encargo o estudios como Fenix es muy positiva, de verdad. Ahora, no confundamos las cosas: no son buenos. No porque sean productos comerciales, sin pretensiones, o dedicados al público infantil. No tomemos a la gente por tonta. Dice Córdoba que detrás de estos cómics “hay unos grandes dibujantes y unos excelentes guionistas”, y hombre, no pongo en duda la buena voluntad de los autores, pero me parece mucho exagerar. Se entiende, claro, que Córdoba tiene que hacer proselitismo —se entiende relativamente: es el problema de mezclar posición corporativa con opinión personal—, pero hace unos días cogí, por pura curiosidad, el A por ellos! Nada más empezar el cómic, me encuentro con un loísmo bestial. Los diálogos son más bien tirando a besuguiles. Y el dibujo… bueno. Muy cool, muy manga, mucho color chillón, pero el tebeo era confuso de narices. Y reconocer a los muñecos era bastante complicado, porque el parecido de las caras era prácticamente nulo. Y todo esto no creo que sean requisitos imprescindibles para la comercialidad, precisamente. Así que sí, que está muy bien que existan, que el aficionado de solera tiene que tener en cuenta que no es justo compararlo con otro tipo de obras más ambiciosas, pero tampoco nos liemos: pretender ser comercial no justifica absolutamente todo. Y menos teniendo en cuenta que en España hemos tenido una tradición amplia de tebeos comerciales con una calidad bastante alta, ya sean los tebeos de Bruguera o El Capitán Trueno. Vendían a espuertas y no tomaban al lector por tonto, ni al niño ni al adulto. Así que un poco más sí podría exigirse, digo yo.

No quiero enrollarme mucho más. Sí querría mencionar el párrafo sobre cómic digital, que me parece de lo más lúcido, y además bastante poco catastrofista, lo cual se agradece. Su defensa de la figura del editor puede ser un poco exagerada, pero vaya, no va a tirar piedras sobre su propio tejado. También sería deseable que tanto Panini como sobre todo Planeta se aplicaran el cuento en lo que respecta a la colaboración entre editores, distribuidores y libreros para salir de la crisis, porque las condiciones que éstos últimos tienen que aceptar son bastante draconianas, y además injustamente distintas a las que se ofrecen a grandes superficies. Diálogo precisamente es lo que falta entre los actores del mercado editorial, pero no parece haber mucha intención de subsanar esto en el futuro inmediato. En todo caso, insisto en que esta exposición pública que hace Córdoba de su persona se agradece. No todos los editores tienen el valor. Sí que sería deseable una distinción más clara entre promoción y opinión, como decía antes. Es normal que analice el mercado desde la posición de Panini, tirando dardos contra la “novela gráfica”, para entendernos y el manga y defendiendo el papel de los superhéroes y los cómics de encargo. Pero no debería hacer pasar este análisis sesgado por uno objetivo, porque no lo es. Aún así, esperemos que repita el próximo año, porque Córdoba tendrá sus cosas y se le podrá criticar, pero desde luego está bastante por encima de otros colegas que o bien se esconden o no dicen más que chorradas cada vez que abren la boca para justificar las cagadas de su empresa.

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