En mis ojos, de Bastien Vivès.

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Segundo cómic de Bastien Vivès que leo en poco tiempo, y más o menos lo dicho para El gusto del cloro se puede aplicar a este En mis ojos: énfasis en los sentimientos, ambiente hermético, una especial sensibilidad para lo anecdótico y cotidiano, y un final con misterio misterioso que deja al lector pensando unos momentos cuando cierra el libro. Molesta un poco que repita una fórmula que, por otra parte, tampoco es ni novedosa ni especialmente interesante si se repite más de una vez. Y sin embargo, me ha gustado mucho más, porque gráfica y narrativamente me parece mejor y más arriesgado que su antecesor.

Vivès vuelve a demostrar que es un dibujante superlativo, especialmente dotado para mostrar el movimiento de sus personajes y sobre todo para capturar los momentos, lo sutil, las emociones y sentimientos. Apoyándose en una paleta de colores pastel muy alejada del color de El gusto del cloro pero igualmente adecuada para lo que aquí se quiere contar, Vivès basa toda la fuerza de la historia precisamente en eso: en la sucesión de momentos. Pero lo hace de una forma muy interesante. Nos vuelve a vender la historia de una enamoramiento completamente corriente, fraguado a partir de encuentros casuales en la biblioteca de la facultad pero llevado más allá que en la anterior obra, donde ni empezaba. Asistimos a las primeras citas, a las primeras confesiones, al primer beso… Siempre desde el punto de vista de un protagonista invisible, al que jamás vemos u oímos pero desde cuyos ojos vemos todo lo que va pasando, que, en realidad, prácticamente se reduce a la chica de la que se enamora. Cuando ella no está el mundo se desdibuja. Todo gira en torno a ella, y a sus reacciones, sus miradas, sus risas, sus llantos… Vivès realmente consigue que nos sintamos implicados en esa relación y miremos con ternura a la muchacha, aunque yo no pueda quitarme nunca la sensación mientras leo de que es una chica mona pero bastante tontilla… A lo mejor es ésa también la intención de Vivès, ver cómo el enamoramiento nos embota y hace que la mujer más anodina nos parezca maravillosa… Hasta que todo se va al garete. Sea como fuere, la verdad es que lo hace muy bien.

Sólo por la forma, ya se justifica este tebeo. La gracia está sobre todo en que no escuchemos “nuestra parte” del guión —aprovecho para darle las gracias a la RAE por hacer que ahora mismo haya cometido una falta; otro día explico por qué no me bajo de la burra—, es decir, lo que decimos nosotros en tanto que somos el chico, o estamos dentro de él. Tenemos que completar lo que sucede con las reacciones de la chica y sus respuestas, e imaginarnos cómo es él —en qué lugar se enamoró de ella ya lo sabemos: en la biblioteca— y qué tipo de relación mantienen.

Lo demás… Bueno, ya digo, una historia común y corriente, banal, que se salva precisamente porque Vivès sabe sacarle punta a todo y sacar a relucir sus mejores virtudes. Hay páginas espectaculares: los animales que dibuja en una visita al zoo, el primer beso, la escena de sexo, el baile de la chavala —donde captura el movimiento de manera asombrosa—, las cuatro primeras páginas con el plano fijo en la chica, que estudia frente a nosotros y se va dando cuenta de que la miramos sin disimulo… Es un tebeo muy bonito, y cautivador. Sorprende tal madurez como dibujante en un autor de veintiséis años. Ahora la cuestión es si sabrá ir más allá de este esquema o seguirá en la misma dinámica. Espero que se dé cuenta de que hay un número de veces limitado en el que el lector puede sorprenderse de estas chicas que sin venir a cuento se piran sin dar explicaciones.

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2 thoughts on “En mis ojos, de Bastien Vivès.

  1. EL gusto del cloro, éste y Amistad estrecha son el “porqué tanto suena” del fenómeno Vivès. Me parece un gran, gran tebeo que hace virguerías partiendo de algo tan mínimo como universal… desarrollando, sí, la idea matriz del de la piscina (donde no obstante el “misterio” era otro, más embrionario y por tanto hasta puntito turbador).
    Y luego se descuelga portentosamente en Amistad, donde se desembaraza de los birlibirloques formales (al menos en apariencia) para hacer otro tebeo sencillo pero nada simple.
    Antes y después, podríamos discutir calidades, pero lo que quiero expresar es eso, que en esta trilogía está el Vivés que levantó ruido y polvareda, y creo que lo hizo muy justificadamente y no solo como portentoso dibujante de postales, sino como autor de cómics. Aunque sigamos buscando su obra maestra, pienso que en este puñado de viñetas ya está la razón de ser de Vivés, su papel en el cómic del siglo XXI no necesita de más trabajos (por mucho que busquemos en estos sus imperfecciones, que las tiene, pero comparadas con todo lo bueno que ofrece…)

  2. A mí desde luego el que más me gusta de Vivès, y te diría que con mucha diferencia, es En mis ojos. Con esta especie de trilogía oficiosa más su trabajo en Por el imperio es cierto que tiene su sitio ya ganado, pero da rabia que siendo tan joven y teniendo tantas condiciones parezca tan disperso, tan autocomplaciente. No sé, quizás parte del problema sea el ritmo de producción que le imponen el mercado francés y su éxito.

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