Planetary, de Warren Ellis y John Cassaday.

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Por fin, tras unos diez años desde que apareció en nuestro mercado su primer número, he podido leer completa Planetary. La serie no sólo ha soportado una trayectoria de publicación complicada aquí —empezó, como todas las series de Wildstorm, publicándose en Planeta, para pasar después los derechos a Norma, que se ha tomado la cosa con calma—, sino que en EE UU los plazos fueron semejantes, con un hiato de un par de años por el medio incluso. Al menos, la espera ha merecido muchísimo la pena.

Decía no hace mucho que Transmetropolitan me parecía el mejor trabajo de Warren Ellis, a la espera de leer la conclusión de Planetary. Ahora creo que ésta última se alza justamente con ese título. Es una obra redonda, madura, con un Ellis interesado en contar una historia más que en escandalizar al personal. Sus personajes pueden ser ácidos, pero se contiene, felizmente, con la escatología que tanto le divierte, y ofrece una obra disfrutable a muchos niveles.

Porque Planetary es una historia de conspiraciones inteligentemente desarrollada, medida al detalle, con ese sensación que pocos autores dan de tener un plan definido para una serie desde su inicio, sin lugar para demasiada improvisación, lo cual aquí no tendría sentido, precisamente por su estructura: Ellis ofrece en cada entrega una historia más o menos autoconclusiva, disfrutable por sí sola, pero que es además una pieza del puzle que está completando. En su habilidad para ordenar estas piezas y darlas al lector en el momento justo está gran parte del secreto de la calidad de la serie: vamos saltando de adelante hacia atrás en el tiempo constantemente, conociendo hechos del pasado de los protagonistas, esos Elijah Snow, Jakita Wagner y el Batería que son personajes típicamente ellisianos, con todo lo bueno que ello supone y casi nada de lo malo. Al principio, es verdad que la sensación es de desconcierto. Número tras número Planetary da la impresión de ser una serie de “misterio mensual”, un caso a resolver tras otro. Sin embargo, pronto todo empieza a encajar. La alusión de pasada a algún individuo o situción es desgranada en el futuro en algún número, y viceversa: historias del pasado aparentemente desconectadas de la trama principal se descubren como esenciales. Todo está conectado, todos los personajes, todas las frases, todos los misterios. Ellis es coherente y tiene todo bajo control. Nada está en Planetary por azar, y esa sensación de que todo encaja, observar poco a poco cómo la cámara se va alejando para ir descubriendo la verdadera magnitud de la historia, es impagable. Esto funciona sobre todo por cómo está distruida la información, con cuidado, poco a poco, sin indigestiones ni excesivas verborreas, sin forzarla, y en el momento justo. Quizá en este punto sólo se exceda el guionista en Planetary #12, piedra de toque de la serie donde descubrimos por fin quién es el Cuarto Hombre, donde creo que se explica demasiado. Pero el resto de la serie es ejemplar en este aspecto.

Hablaba antes de diferentes niveles: ése es uno, el superficial, el más evidente. El que late por debajo, no obstante, no es menos importante: Planetary es un tratado acerca de la cultura popular del siglo XX. Y uno apasionante, además, hecho por alguien que conoce el tema en profundidad y además lo ama. Ellis traza un mapa de lo pop, de lo marginal, de la serie B, y no tan B. H.G. Wells, el folletín decimonónico, Julio Verne, Lovecraft, el pulp de Tarzán o Doc Savage, la ciencia ficción atómica de los 50, las películas de monstruos japonesas, la psicodelia sesentera, los superhéroes de Marvel y DC, los superespías, el cine de artes marciales, los cómics de Vertigo… En este sentido la serie es una auténtica delicia, porque además Ellis se ve secundado en sus homenajes por un espléndido John Cassaday, que en las cubiertas de cada número adopta un estilo adecuado al contenido, ya sea imitando a otros artistas —Dave McKean en el de Vertigo, por ejemplo— o carteles de cine, cubiertas de libros… Una maravilla. Todo unido por la trama principal, justificada su presencia por la misma, y conectado cada elemento entre sí de manera si no creíble, al menos plausible. En muchos momentos, además, Planetary es pura metaliteratura, constante reflexión acerca de cómo ha evolucionado durante el siglo dicha cultura pop y, por extensión nuestra sociedad.

Toda la serie, además, está aliñada con una de las cosas que más me gustan de los cómics de Ellis: su uso de la tecnología cuasiposible, fundamentado en un conocimiento más o menos sólido de la ciencia real, pero llevándola más allá, dando por buena aquella sentencia tan buen de Arthur C. Clarke: “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Planetary está lleno de ideas descabelladas que funcionan gracias al buen hacer de Ellis, y también, claro, a la habilidad de Cassaday, secundado por la excelente colorista Laura Martin, para mostrar con la debida espectacularidad todo lo que Ellis quiere enseñar.

La mejor serie de Ellis, ya digo. Para leer del tirón, donde gana muchísimo al no perderse uno ningún detalle ni conexión. Evidentemente hay números mejores y peores, pero como historia es compacta y no cae en ningún momento. Pese a leerse como un todo, además, Ellis es consciente de que tiene que funcionar también por entregas, y por eso utiliza con sabiduría el cliffhanger, dejando siempre con ganas de más al lector. El final no defrauda y deja con una sensación de plenitud ante la historia, de no necesitar saber absolutamente nada más. Perfecta, por tanto. Si se le puede poner un pega, es que para disfrutarla plenamente se requiere cierto bagaje cultural o en su defecto artículos que contextualicen las infinitas referencias —acertadamente incluidos en la primera etapa de la serie en grapa dentro de Planeta, pero ausentes en los tomos de Norma—, aunque muchas de ellas son obvias para cualquier lector habitual de tebeos

En todo caso, creo que es la mejor serie que ha parido Ellis, un guionista tan prolífico como irregular, y desde luego una de las tres o cuatro mejores que ha dado el género en la década pasada, durante toda la cual se han extendido los veintisiete números de Planetary y los tres especiales fuera de colección.

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5 thoughts on “Planetary, de Warren Ellis y John Cassaday.

  1. ¿De superhéroes? El Authority de Ellis y luego Millar, desde luego, los X-Force/X-Tatix de Milligan y Allred, el Sleeper de Brubaker… así a bote pronto son lo mejor que recuerdo.

    Un saludo.

  2. Buenas, pues no necesariamente de superhéroes pero ya me va bien! Me apunto lo de Sleeper y Authority que pintan bastante bien, si me gustan la mitad de Planetary quedo satisfecho… y voy leyendo tu blog, está muy interesante =) muchas gracias

  3. Excelente reseña. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices. No se si es la mejor serie que he leído, pero si la que más he disfrutado.

    ¡Enhorabuena por el Blog! Un oasis en medio de tanta palabrería vacía.

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