Lint, de Chris Ware.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Cómo me alegro de haber tomado la decisión de no esperar a la publicación en España de lo último de Chris Ware, este Lint que tiene fascinado a todo aquél que lo ha leído. Y con razón. Es un pedazo de cómic, una cosa impresionante. Tanto que posiblemente ahora mismo desafíe cualquier intento de análisis o comentario. Necesitamos digerir esto mucho más para comprender qué supone. Yo al menos no puedo valorarlo debidamente, ni decir, pedantería mediante, que hay un antes y un después de este tebeo. Pero sí que me parece la bomba.

Ware encierra en las páginas de Lint toda la vida de su personaje, Jordan Lint. Es una vida normal y corriente, sin grandes acontecimientos. Podría ser la vida de cualquiera, pero Ware hace que la vivamos como si fuera la nuestra, porque el gran mérito de Lint es que consigue condensar no sólo la biografía de Jordan, los hechos de su vida, sino todas las emociones, todos los estados de ánimo, todo lo que conforma, en suma, a un ser humano. Es un trabajo inmenso. Por momentos, abruma lo que ha conseguido Ware. Usando planchas apaisadas y saltando en el tiempo, eligiendo qué momentos de la vida de Lint nos enseña, Ware da un paso de gigante en el lenguaje del medio, porque el complejo retrato psicológico que muestra lo realiza no a través del texto o el dibujo, sino con puro lenguaje de cómic. Es un ideal hecho realidad: la fusión perfecta de palabra e imagen, un híbrido que es otra cosa completamente diferente a la simple suma de sus partes, llevado a su máxima expresión. Ware está cartografiando territorios nuevos en la historieta con una valentía que casi roza la insolencia. Pero, al mismo tiempo, su exploración está siempre al servicio de la historia: es la mejor manera de hacernos llegar un mensaje, un conjunto de sensaciones. Y para ello todo vale. Primero, Ware dinamita definitivamente la estructura tradicional de la página, la narrativa secuencial. Puede hacerlo porque su dominio de la composición y el diseño le permite anticiparse al lector y saber, por ejemplo, a dónde dirigirá primero su vista en una página determinada. Después, a veces aparecen dos líneas de narración que se superponen, que pueden leerse por separado o alternándose. Otras, la secuencia sigue una especie de “diagrama de dispersión” y la lectura se desparrama por toda la página. En otras ocasiones recurre a una narración de los hechos puros, objetivos, salpicada a su alrededor por imágenes y palabras que llenan de emociones esos hechos.

Hay que leerlo, sin más. Porque es muy difícil explicar cómo funciona algo que no lo hace de manera racional. Ware ataca el subconsciente, crea todo un universo mental y transmite los pensamientos y las emociones de Lint con herramientas puramente psicológicas, fruto del trabajo de alguien que ha reflexionado mucho acerca de cómo funciona la percepción humana y el proceso mismo del pensamiento, cómo conectamos las ideas dentro de nuestras cabezas. Por eso funciona de una manera casi aterradora. Porque uno coge estas páginas, tan aparentemente frías, con un dibujo depurado, desprovisto de cualquier artificio o adorno, y no espera que golpeen de una forma tan contundente. Pero lo hacen. Es magia pura; la magia de la historieta. No he visto, por ejemplo, plasmado más exactamente el modo de pensar de un niño o de un adolescente que en las páginas de este cómic, y no es que no haya buenos ejemplos previos en otros tebeos.

En Lint, como en sus anteriores obras, Ware consigue hacer funcionar una paradoja: consigue emocionar a base de bloquear completamente las emociones. Mejor dicho, lo que consigue es eliminar el sentimentalismo para capturar, y transmitir después, el sentimiento mismo. Lint se lee con un nudo en el estómago, y no pocas veces uno acaba llorando de manera visceral, irracional, porque lo que se encuentra en este tebeo es la esencia misma de la vida, vista desde la pesimista posición de Ware, aunque haya, a mi juicio, limado un tanto esa crueldad despiadadamente sarcástica que exhibía, por ejemplo, en las historias de Rusty Brown. Pero Lint no es jamás feliz, o por lo menos no alcanza ese concepto de “felicidad” que nos venden como objetivo último de la vida. En sus errores y miserias, en sus efímeros triunfos, se encierra los de todos nosotros, y cuando el anciano Lint mira atrás y descubrimos el secreto que se nos ha ocultado, el impresionante estallido gráfico es también emocional.

Y por eso Lint es algo tan, tan grande. Lo primero sin lo segundo sería digno de admiración pero puro virtuosismo vacío: Asterios Polyp, verbigracia. Leyendo Lint la obra de Mazzucchelli queda completamente en evidencia. Pero, en realidad, es que no hay nada que intentando ir en la misma dirección que Ware se le acerque demasiado. Los recursos narrativos de, por ejemplo, George Sprott 1894-1975, parecen ahora casi pueriles, y no estamos hablando, ni mucho menos, de un mal cómic —a mí me parece la hostia Seth, que quede claro—. Es simplemente que Ware ha dado tal salto que es imposible seguirlo. Ware no tiene seguidores, no crea escuela. Es su propia escuela. Como escribe Santiago García, puede que dentro de veinte años aparezca un autor que siga sus pasos, pero ahora mismo es algo único. Podría seguir y hablar de su magnífico uso del color, de la tipografía, de su increíble habilidad para representar estados de ánimo con elementos simbólicos, de cómo consigue dibujar el sonido como muy pocos han hecho antes, de la cuidada ambientación de las distintas épocas presentadas durante la historia y el ejercicio de especulación que hace cuando dibuja el futuro cercano, pero sería inútil. Nada que escriba haría justicia a este tebeo. A leerlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s