Apocalipsis nipón.

Lo que ha pasado, lo que está pasando en Japón estos últimos días es, evidentemente, tremendo. Pero lo que están haciendo desde el día en que el terremoto sacudió el país la mayoría de los medios de comunicación occidentales es una puta vergüenza. Y lo digo así de claro. Una puta vergüenza ver un vídeo o una fotografía mientras la voz del locutor se inventa directamente lo que estamos viendo, nos dice qué tenemos que ver, en realidad. O ayer mismo, noticias de Cuatro: un experto en energía nuclear al ser consultado dice que aunque la situación es complicada, no hay posibilidades de que estemos ante una hecatombe como la de Chernobyl, que no hay motivos para la alarma. Acto seguido, el presentador suelta: “Bien, ésta es la situación. NADIE PUEDE ASEGURARNOS QUE LAS COSAS NO EMPEOREN Y LA SITUACIÓN SE DESCONTROLE”. ¿De qué van? ¿Qué quieren, mierda, carnaza? No sólo ellos, cuidado: los políticos igual. Ayer, un belga diciendo no sé qué del apocalipsis. El otro día, Sarkozy recomendando a todos los franceses residentes en Japón que se piren.

Entren ahora mismo en la página de El País, ese periódico que cada día hace oposiciones para dejar de ser considerado parte de la prensa seria de este ídem. En portada, una noticia en la que se asegura que los tokiotas tienen problemas de abastecimiento. Que hay pánico y caos. Fíjense en la fotografía que encabeza la información. Tremenda, ¿eh? Una larga cola con angustiados japoneses tapando su boca con máscaras, deseosos de salir de esa ciudad que pronto será un cementerio atómico. Lo parece, al menos. Ahora fíjense en que, en realidad sólo cinco pasajeros llevan máscara. Fíjense en que, tal y como está tomada la fotografía, desde delante, la cola parece mucho más larga de lo que es. Compárenla con cualquier escena en hora punta del metro de Tokio. El fin del mundo, ¿eh?

Yo no sé por qué este interés en que todos pensemos que Japón se va a la mierda. Las partes afectadas están, lógicamente, jodidas. Pero esta insistencia con el caos en Tokio y la amenaza de la radioactividad que se cierne sobre ella es, simple y llanamente, repugnante. Las fotografías, desengáñense, no son objetivas. Nunca. Es su mayor poder. La imagen parece neutra, sincera. Sin trampa ni cartón. No lo es, claro, como cualquiera con unos mínimos conocimientos de semiótica sabe. Y ahora mismo, día a día, estamos asistiendo a un curso acelerado del tema.

Afortunadamente, vivimos en una época brillante. Probablemente no dure. Esto no interesa a casi nadie. Pero hoy en día, y de momento, gracias a las posibilidades de internet, uno puede estar un poco más cerca de la verdad. No hablo de Wikileaks, que también, sino de los twitteros y blogueros que están INFORMANDO, en contraposición con lo que hacen los periodistas, que es intoxicar. Ironías, ¿eh? Las nuevas herramientas lo cambian todo, en serio. Yo esta crisis no la he seguido apenas por los medios tradicionales. La he seguido, en tiempo real, por el twitter de Marc Bernabé. Sí, sí, por twitter. Aberrante, ¿eh? Bernabé, que desde el primer día insiste una y otra vez por ahí y cuando le han requerido los medios en que no hay caos, que la situación está controlada y es tranquila dentro de lo que cabe, se ha hartado de que su familia en España esté angustiada por las gilipolleces que se sueltan día tras día en la prensa y televisión, y ha optado por abandonar Tokio. Pero antes de irse, ha grabado un demoledor vídeo que muestra cuál es la verdadera situación de la capital de Japón. Y pide que se difunda. Y yo, como no tengo twitter, pues lo cuelgo aquí. No digo que se lo crean sin más. Digo que comparen las imágenes que van a ver, si tienen a bien pinchar aquí abajo, con el fin del mundo que nos quieren mostrar con insistencia patológica y no sé qué motivo localizado en Tokio.

Y por favor, lo de las máscaras: lo explica Bernabé en el final de su vídeo. Como cualquiera que haya visto dos animes en su vida sabe es más que habitual ver a japoneses por la calle con ellas, por la contaminación, las alergias, y porque son tan respetuosos con los demás que consideran que, si están resfriados, no tienen por qué pegárselo a sus congéneres. Saber esto debería ser el trabajo de un periodista, creo.

ACTUALIZACIÓN: Muchas más muestras de prensa seria, objetiva y moderada en el imprescindible blog del señor Ausente, además de impagables comentarios conspiranoicos o directamente delirantes recopilados en la red.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s