Binky Brown conoce a la virgen María, de Justin Green.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Este mes se ha publicado en España un cómic fundamental para entender el underground y eso que podemos llamar cómic adulto: Binky Brown conoce a la virgen María, de Justin Green.

¿Qué tiene de especial este tebeo? En un vistazo superficial, nada: un dibujo dubitativo, una historia de adolescencia y traumas personales adornada con elementos surrealistas. Una autobiografía enfermiza más. Sólo que, claro, la lectura de Binky Brown… no hay que hacerla en 2011. Es muy fácil desnudarse si la habitación está llena de gente desnuda; pero Justin Green fue el primero en quitarse los pantalones, y ése es el enorme valor de este cómic. Y cuando un autor como Art Spiegelman afirma que Maus no existiría sin Binky Brown…, necesariamente hay que concederle a éste la importancia que tiene.

Decía que este tebeo no hay que leerlo en 2011. Hay que leerlo en 1972, cuando se concibió, y en su contexto artístico y social. No es una obra intemporal, sino todo lo contrario: puramente coyuntural. Pero también clarividente, como demuestra el hecho de que en sus páginas se adelantó a todos los autobiógrafos del cómic americano y les marcó, de alguna manera, el camino a seguir. No sólo a más o menos contemporáneos como Robert Crumb o Harvey Pekar, sino a autores que hoy son referentes, como Chester Brown o Joe Matt. Todo lo que caracterizará al género está ya ahí, aunque de una forma cruda y tosca. Binky Brown, alter ego de Green, se enfrentará a la adolescencia y a los cambios que experimenta su cuerpo, al estallido hormonal incontrolable y a los primeros tocamientos. Empezará a mirar a las niñas de otra manera y se imaginará todo tipo de “depravaciones” que le harán sentir culpable. Pero, además, hay algo que perturbará definitivamente al pobre Binky: criado en una familia extremadamente religiosa, no puede evitar pensar que su alma está condenada por, básicamente, tener genitales.

Y por ahí es por donde la historia se desborda: el obsesionado Binky llega a sentir deseo sexual por la virgen María y eso hace que prácticamente se vuelva loco, y llegue a pensar que desde su pene se proyecta un rayo fecundador infinito que puede cruzarse con una estatua de la virgen o una iglesia en cualquier momento, con consecuencias fatales. Green convierte así un relato obsesivo en una pesadilla psicotrópica que no termina de funcionar porque es demasiado irreal como para encajar con lo anterior, aunque, eso sí hay que reconocerlo, transmite una sensación de agobio genuina. Binky ve pollas por todas partes, hasta en las huellas que va dejando con sus zapatos. Ve cómo sus pies y los dedos de sus manos se convierten en vergas que disparan sus propios rayos, y pierde su cordura poco a poco, hasta que de adulto, tras intentarlo todo para librarse de su maldición, renuncia a la religión y se lía a martillazos con un montón de figuritas de María para liberarse al fin, aunque da la sensación, en la última viñeta, de que se ha quedado un poco tocado de todas maneras.

Atendiendo al argumento únicamente, es probable que uno no se haga una idea real de lo enfermizo que puede llegar a ser este cómic, lo obsesivo que se muestra su autor en mostrar todos los detalles, lo extraño de los rostros que dibuja. No es un gran dibujante, ni siquiera bueno, pero no lo necesita para transmitir al lector la locura de Binky. Green se expone al lector completamente, porque ni siquiera el cambio de nombre nos hace olvidar que es su historia personal, sus fantasmas personales, sus traumas. En 1972, insisto. En 1972 Green dibujó un sueño erótico que se intuye totalmente real, cuando nadie lo hacía, cuando el underground era otra cosa aún. Se dibujó intentando practicar sexo oral con la virgen María, o siendo empujado dentro del vestuario de las chicas.

Por todo ello posee un valor histórico evidente, y es una gran noticia que al fin se reedite. La edición de La Cúpula reproduce la americana, aunque a menor tamaño. Ambas son en una tapa dura que juzgo excesiva para el material que contiene: es bastante paradójico que un tebeo que se autoeditó Green de cualquier manera ahora aparezca en edición de lujo y a 18 euros. Por lo demás, buena edición, aunque la reproducción de las páginas busca recrear los originales más que el tebeo editado, y se aprecian manchas de típex, el lápiz azul sin borrar, enmiendas… Decisión un poco extraña, pero que no impide disfrutar lo que tiene de disfrutable este Binky Brown conoce a la virgen María.

Anuncios

One thought on “Binky Brown conoce a la virgen María, de Justin Green.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s