Circo de monstruos, de Hideshi Hino.

Una de mis —demasiadas— asignaturas pendientes en esto de los tebeos era Hideshi Hino, mangaka reconocido sobre todo por sus historias de terror, cuyos dibujos me habían llamado siempre poderosamente la atención. He empezado a cubrir la laguna por este Circo de monstruos, que me ha parecido la bomba.

Breves historias protagonizadas por monstruos de feria que en realidad son demonios, pero demonios humanos, demasiado humanos, desesperadamente humanos. Como en la buena fantasía, las obsesiones del hombre se representan en un estadio más absoluto, más terrible; los demonios somos nosotros, y los demonios se enamoran hasta la obsesión, quieren a sus hijos más allá de la razón y son capaces de renunciar a una vida de cientos de años por los efímeros placeres del amor mortal. El dibujo de Hino añade un punto de perversión a este cóctel. Puede dibujar a los demonios como simpáticas criaturas de rasgos redondeados y amables en una viñeta y a la siguiente deformarlas con saña insana, como nunca había visto en un cómic: el momento en el que Dos Caras, uno de los demonios de la fiera ambulante, se divide en dos y explota tarda mucho en olvidarse, si es que puede hacerse.

Hino conjuga como nadie el gore, digamos, antirrealista, con la mitología, el drama y hasta unas gotas de humor. Circo de monstruos es un teatro donde se representa nuestra tragedia, encarnada en una niña mariposa, un demonio del fuego, un hombre deforme unido a la mano de su madre para siempre o una quimera. Pequeñas historias que sobrecogen y se pegan a uno durante días, que calan como sólo lo hacen las buenas historias, las que, sean fantásticas o no, contienen un poso de verdad que duele, en la que nos reconocemos aunque no queramos. Mi historia favorita es El hombre de niebla, que cuenta cómo un ser de humo renuncia a su condición y se convierte en humano para estar con la chica que ama, y que termina con una lección de justicia poética hermosísima, pese a la crueldad de la situación.

Tomo por tanto buena nota de Hino: me ha encantado. Me recuerda un tanto al Shigeru Mizuki de Kitaro o sobre todo 3, Calle de los misterios, pero más retorcido. Sé además, por lo que he leído, que Circo de monstruos es el Hino menos chungo, que tienes obras de un horror más crudo aún. Genial.

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6 thoughts on “Circo de monstruos, de Hideshi Hino.

  1. A mí me gusta mucho, aunque en los últimos libros de historias cortas veo ya un poco de repetición. Para mí, tiene dos tebeos que son imprescindibles, porque son en gran medida autobiográficos y descubren todas las claves bajo las que hay que leer el resto de su obra. Son Panorama infernal y La serpiente roja. Además de esos, tampoco está nada mal La enfermedad de Zoroku, con historias de sus inicios.

    Por cierto, que a mí en estas historias cortas me recuerda incluso a las historias de la EC…

  2. Tomo nota! Iré leyendo más poco a poco. Tebeobien me recomendó el otro día ‘El niño gusano’.
    Y sí, tienes toda la razón, se dan un aire al terror de los 50, especialmente historias como El hombre de niebla, que tienen cierta moraleja.

  3. Leì como 8 libros de Hideshi Hino, me encanta.
    A veces me pareceo obvio, a veces repetitivo como señala Tio Berni.
    Pero en ultima instancia resulta secundario.
    Hideshi Hino es uno de esos artistas que carga con sus obsesiones y sabe transformarlas en un universo estètico y concetpual que funciona SIEMPRE de manera efectiva e imbuido de belleza.
    Sus obsesiones son claras, y resultan el tema y fundamento de todas sus obras, de ahì la reiteracion. Pero no deja de asombrar como una y otra vez HH puede conjugar esos cuentos infantiles con trasfondo humanista e imbuidos de una ternura y una ingenuidad propias de la infancia con esa estètica de la aberraciòn y la asquerosidad.
    Porque el miedo pesadillesco que transmite se apoya una y otra vez en imàgenes y situaciones asquerosas. Oscuras, crueles, dramàticas, pero sobre todo asquerosas… es como si en la representacion de los demonios de la humanidad que tan acertadamente mencionas Gerardo, Hino siempre recurriera a lo mas desagradable que se le ocurre, como nunca alcanzando un nivel de fealdad suficiente para estar a la altura de los abismos del alma humana.
    Y todo eso sin nunca, pero nunca, perder la poesìa.

    Es un artista limitado pero gigante, poseedor de una de esas personalidades que tanto escasean hoy por hoy.

    Saludos, siempre es un gusto leerte.

    1. Me refiero a lo repetetivo de sus tematicas, a lo invariable del estilo de su dibujo, a lo homogeneo de los sentimientos que transmite…. es esa pesadilla tienra y asquerosa una y otra vez. Consiguiò un modo de exponer su fibra artìstica, probablemente el ùnico modo que existe de exponer lo ùnico que Hino quiere exponer. No es uno de esos todo terreno, que pueden encarar una variedad de estilos, gèneros e intenciones artìsticas. Es un estilo, un gènero, una intencion. Por eso limitado, limitado en su propia escencia artìstica.
      En verdad los grandes artìstas sin limites son solo unos cuantos, pero los hay.

      Saludos

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