El Eternauta, de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López.

El Eternauta, mi último gran descubrimiento en esto de los tebeos. Como la mayoría de los lectores, supongo,conocía la obra por referencias, sabía su importancia y su condición de obra capital en la historieta argentina. Pero la he leído por primera vez estos últimos días. Y casi mejor, la verdad, a qué atracarse cuando puede uno ir descubriendo poco a poco las obras maestras que tenemos en el cómic.

Porque sí: El Eternauta es una obra maestra de lo suyo, sin duda. Y lo suyo es la ciencia ficción, la de verdad, con discurso, con parábola, no un mero escape de la realidad. Héctor G. Oesterheld sorprende, en primer lugar, por la increíble madurez del guión que escribe. Estamos hablando de un cómic que se publicó en 1957, nada menos. Pensemos un instante en el tipo de cómic que se estaba publicando en EE UU por aquel entonces. El Eternauta es un guión adulto, apasionante, con personajes de cierta profundidad —Juan, el protagonista, el racional Favalli, el arrojado Franco— y técnicas narrativas relativamente complejas para lo que entonces se acostumbraba a hacer en historieta. Oesterheld crea una historia absorbente y penetrante a la vez, angustiosa, en la que combina de manera magistral un fatalismo encarnado en Favalli, que siempre, ante cada pequeña victoria, recuerda sombrío que la final es imposible, y un coraje inquebrantable, una voluntad de hierro por parte de los humanos de resistir la temible invasión extraterrestre.

Hay tantos aciertos en El Eternauta que es complicado compilarlos todos. Lo que más me ha llamado la atención es que se tiene durante la lectura la sensación de que nos están contando el principio de una aventura mayor, el origen, por así decirlo, del Eternauta que se presenta, en ese arranque mítico, en la estancia del propio Oesterheld para contarle su historia. Pero no: las aventuras del Eternauta a través del tiempo jamás se muestran, no sabemos qué vive Juan en sus viajes. Lo que se cuenta es la invasión extraterrestre que lo asoló todo. Invasión que empieza, claro, por Buenos Aires, lo que tiene todo el sentido del mundo, porque a buen seguro la cercanía del escenario multiplicó el impacto de los lectores de la época. Ver las calles de tu ciudad asolada, con los dibujos realistas de Solano López, en una época en la que no creo que la televisión estuviera aún muy generalizada, debió de ser fuerte. Otro acierto: la cara de los verdaderos invasores, los Ellos, jamás se revela. Sólo se ve a sus esclavos, que se van mostrando poco a poco, a lo largo de las cientos de páginas de El Eternauta. Los cascarudos, los gurbos, y sobre todo los “manos”, los únicos inteligentes, protagonistas de algunas de las mejores escenas del cómic.

Los dos días escasos que transcurren desde el principio, con la nevada mortífera, se convierten en una eternidad, en la que se desarrolla el intento desesperado por rechazar al invasor. Es terrible ver esa lucha condenada al fracaso contra las sofisticadas y perversas tácticas bélicas de los extraterrestres, que acaban poco a poco con los supervivientes. El giro final, la última y cruel maniobra del enemigo, pone los pelos de punta, casi tanto como la escena en la que Juan Salvo, cree que va a ser convertido en un esclavo sin voluntad.

Técnicamente, el cómic es “poco cómic”: quiero decir que la carga de la narración está claramente en los textos, hasta el punto de que en muchas páginas si uno no presta atención a los dibujos puede seguir sin problemas la acción. No es un defecto: El Eternauta funciona perfectamente como es, principalmente porque Oesterheld tiene buen estilo y mucho brío en su narración, de forma que la trama jamás decae. Él es el narrador inmediato, porque el Eternauta le cuenta lo sucedido al mismo tiempo que al lector, y con ello juega muy bien con la anticipación, siempre para reforzar el pesimismo de la historia: más de una vez se deja caer que la alegría de los personajes en un momento dado es efímera.

El poético final, en el que el Eternauta cierra el círculo de la narración en eterno retorno, la inteligente elipsis que omite las aventuras de Juan desde que entra en la nave enemiga hasta que aparece en el despacho de Oesterheld —y que se intuyen en sus palabras, cuando dice tener “cientos de nombres”—, el trasfondo político siempre presente, convierten a El Eternauta no sólo en una obra redonda, que lo son muchas, sino en una imprescindible, de importancia fundamental. En Argentina es casi un mito, y aquí deberíamos conocerla más. Está llena de imágenes y escenas poderosas, de las que no se olvidan, y crea el desasosiego que sólo las buenas historias son capaces de crear. Yo lo he leído en la nueva edición de RM, editorial mexicana que ha editado un libro muy bonito, con una cubierta genial, y que en su búsqueda del facsímil del cuadernillo —hasta aparecen anuncios de la época y los datos para la suscripción de Hora Cero— han dejado algunas páginas con una reproducción algo deficiente, aunque ignoro si esto se habría podido evitar o son los originales los que están deteriorados. En cualquier caso, y en cualquier edición, uno de esos tebeos que hay que leer al menos una vez en la vida.

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20 thoughts on “El Eternauta, de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López.

  1. te has quedao con las patas colgando, eh? jojo, es una maravilla, yepa. sí, el final es guai, es clásico-final-pero-no. tebeacorl.

  2. yo no lo leí aún (aaarrrgggghhh!!!) pero caerá, supongo, tarde o temprano, porque ganas hay. Por eso mismo no ahondo en tu comentario, pero sí te lanzo un tironcillo de orejas por una frase: “Y lo suyo es la ciencia ficción, la de verdad, con discurso, con parábola, no un mero escape de la realidad”.Mejor sería “es la ci fi que me interesa/me gusta” o algo así, porque de escapismo está el género cargadito de obras maestras, ¿porqué no? aunque en el fondo hasta el relato o peli más inocentón va a tener chicha de fondo, aunque sea sociológica, claro…

  3. Pablo, sí, me he quedado bastante marcado, porque la verdad es que iba mentalizado para leer otra cosa, más típica, menos dura, más… pues eso, de los años 50. Y me he encontrado otra cosa.

    Octavio, te acepto el tirón… Es mi opinión, claro. De todas formas, tendríamos que ver qué entendemos cada uno por escapismo… ¡y por ciencia ficción! Para mí es un género que lleva marcado a fuego la crítica, y sin ella es otra cosa… Pero también es cierto que todo tiene “algo”, de lo que podemos hablar.

    Un saludo a los dos.

    1. la soap opera, el rollo star Trek (no me preguntes, no la sgo), vale, Forbidden Planet tenía su intríngulis de fondo, la serie B de los cincuenta también, pero está claro que su principal interés es el entertainment como años más tarde La Guerra de las Galaxias, no como… 2001, o, El Eternauta (que ya sabes sí tengo su 2ª versión con Breccia, así qeu del “plot” puedo hablar)

      Por cierto, y por ojeadas, mucho más interesante esta edición de Mondadori (¿’Mondadori Argentina’ traída acá en importación o algo así, si no me ente´re mal?) que la de Norma, ¿norrr?

  4. Es editorial mexicana: RM. No sé si es casualidad las siglas o tiene que ver con Random/Mondadori… La ed. de Norma la vi en su día, hace años, y no me gustó demasiado, la dejé en la estantería, pero tampoco te puedo decir por qué. Ésta mola mucho, tiene una tapa muy chula con el agujero de la escafandra del Eternauta, y dentro lleva varios articulillos. Lo que no sé es si te será fácil conseguirla, yo en Madrid la he visto sólo en Fnac y en Espacio Sins Entido.

  5. sí, la vi en casa del libro 🙂 es una chulada, al menos la presentación, el empaque y tal. Supongo, por eso, que reproducción y tal, también mejora la de acá…

    responde ello que acá también se encuentra, claro…

  6. Hay una cosa que envidio cuando leo una reseña como esta: la sensación de descubrir una obra maestra. El llegar por primera vez a estos clásicos. Envidia, de verdad, poder disfrutar de nuevo ese sentimiento. La edad, me temo, nos jode y nos arrebata esa sorpresa. Sí, en su día la tuve, pero hoy, pero a que leer por ejemplo esta obra es un placer pantagruélico, le falta ese punto, esa chispa de admiración del descubrimiento… SNif!!!!!

    A lo que vamos: para mí El Eternauta es uno de los hitos del tebeo, brutal, plenamente adulto en sus planteamientos y argumentos, en sus formas… Y es que cada vez entiendo más que el punto de inflexión del cómic adulto, de una forma de entender la historieta que rompe conscientemente con su pasado está en Oesterheld.

    Octavio: hombre, sólo pones ejemplos de cine, donde la ciencia-ficción ha derivado tradicionalmente hacia el entretenimiento. Pero en la literatura, el género es por definición, denuncia. Es un género que usa ese escenario futurista o imposible sólo como encubrimiento de reflexión. Casi siempre, claro. Ya no leo SF (cosa curiosa: cuando acabé la carrera -físicas- dejé de hacerlo, cosas supongo de saturación), pero fui devorador del género en juventud y vamos, que concuerdo más con lo que dice Gerardo…

    La edición de Norma es muy buena (vamos, que teníais que ver la espantosa que leímos en su día), pero la de RM apòrta detalles geniales en su concepción casi facsimil.

    1. Álvaro, es que no digo que la evasión sea la tendencia principal ni mucho menos, sino que la cifi menos sesuda también puede ser buena. Nada más, es evidente que es un género tendente, casi desde su axioma de especulación hacia el dónde vamos, a ser “algo más”, pero vamos, que por ser bueno, un trabajo puede serlo sin abarcar más pretensiones que pim pam pum, esa esla idea…

  7. Sí, Álvaro, te entiendo perfectamente, y me considero afortunado por faltarme todavía tantas cosas por leer (no sólo en cómic). Pero la verdad es que tenemos la suerte de vivir un momento cojonudo, en el que todos los años aparecen varios cómics brutales que serán las obras maestras que revisitarán las siguientes generaciones.

    1. ahí estoy al 100%, el hoy es excepcional.
      Y más cuando, como nunca antes en España (y ya no digo fuera) se pueden leer casi todos los grandes clásicos, con más o menos fortuna, cierto, en ediciones mejores, más o menos completas… pero de La Familia Ulises a Kin Der Kids, de Valiente (este ya cansa, jajaja) a Él fue malo con ella (ah, ahí otro must que tengo que pillar), de Maroto a… cuándo se dio esta coyuntura en la “piel de buey”

      1. Hombre, en eso, déjame ser abuelo Cebolleta, porque buenos momentos con grandes cantidades de obras que hoy ya son obras maestras, ya hemos vivido, vivimos y viviremos. Lo que sí es excepcional hoy es la oferta que tenemos, alucinante, que nos permite desde acceder a estos clásicos (hace 25 años tenías que ir mendigandoi ediciones italianas o rarísimas) y a cualquier obra nueva por atrevida y extraña que sea. No sé cuántos resistirán el paso del tiempo (pocos, supongo, como siempre), pero la oferta que hay en este momento es abrumadora… 🙂

  8. El otro día en la charla en fundación Mapfre (por cierto, Álvaro, la semana que viene si no pasa nada te veré en directo) Jesús Moreno lo dijo sin complejos, frente a la posición más escéptica de Luis Alberto de Cuenca y Jesús Cuadrado: estamos en el mejor momento de la historia. No en ventas, claro, no se refería a eso. Hablaba de calidad, oferta, estatus social, reconocimiento… A veces nos olvidamos de eso. Si a mí me dicen cuando empecé a leer tebeos que llegaría un día en el que habría un premio nacional de cómic, que habría conferencias y congresos en las universidades, o que yo podría hacer mi tesis sobre cómic, no me lo habría creído en la vida, era inconcebible. Hemos pasado de una época en la que se vendía mucho pero la gente casi ocultaba que leía cómics por vergüenza a otra en la que el público general se está empezando a interesar por lo que se hace, y se ha dejado o se está dejando de ver como un pasatiempo absurdo a la altura de los sudokus.

  9. Tal vez ahora me comprendas mejor The Watcher.

    Oesterheld con su editorial en los 50s sentò las bases del comic argentino, y los tres mas grandes e internacionalmente famosos guionistas argentinos que le siguieron, son sin lugar a dudas sus discipulos, o continuadores…. anuque cada uno con su estilo, ellos tres fueron marcados a fuego con la impronta de HGO, ellos son Carlos Trillo, Robin Wood y Ricardo Barreiro.
    Aunque los 4 (HGO y los tres mencionados) escribieron cosas de diversos generos y profundides (algunos menos profundos por lo general- Robin Wood, otros mas polìticos- Barreiro ) todos ellos hicieron historietas que, aunque fueran peripecias, ciencia ficcion, o algo con cara de un genero determinado (en muchos casos, NO en todos) no dejaban de tener profundidad psicologica en los personajes, tramas elaboradas, matices, en fin, no dejaban de ser obras con todo lo necesario para que un adulto las disfrute y se involucre con ellas.
    Estos cuatro autores han escrito tanto que solo con sus obras se podrian llenar varias bibliotecas, en serio. En los 70 y 80 sus guiones invadian toda revista que se publicara en argentina (y luego en Italia y en Francia).
    Eso es lo que crecì leyendo. De ahì que me resulte tan tirado de los pelos eso de que ahora el comic se hizo adulto, opinion que solo tiene sustento para gente como Joe Matt, es decir, todos los que leyeron superheros hasta los 25 años y ahi agarraron a spigelman y dijeron “O Dios, es para adultos”.

    Para los que estabamos con Hugo Pratt y HGO en la cabeza…… pfffff…. la historieta no era una cosa infantil.

    Tambien cabrìa preguntarse porque la adultez comicografica yanqui va por el lado de las autobiografias, mientras que en francia florecian genios como Tardi, y Max en españa, Hideo Yamamoto en japon…. pero Joe Matt nunca se enterò, el creyo que el camino a la adultez era necesariamente realista, neceariamente biografico., neceariamente serio. Es decir, esos son los topicos de lo que es la adultez, recien cuando se hicieron historietas que llenaron todos los topicos necesarios de “lo serio” del mismo modo que “La lista de Schinlder” lo hace, recien ahì la prensa y el publico en general empezò a hablar de la novela grafica. No tengas dudas que si muhcas NG fueran peliculas podrian ganar oscars tal como la pelicula de spilberg lo hizo…. esa pelicula digo, aunque todos sabemos que “El Diablo Sobre Ruedas” es infinitamente mas hermosa y artisica, pero no le pueden dar un oscar, no, ya que si fuera una historieta se hubiera publicado el la Fierro argentina, o en la Cimoc….

    En fin, saludos Watcher
    Y Octavio, no te pongas triste por favor….

  10. y el viejo Breccia!!!
    que artista…. y no, Joe Matt tampoco lo conocia.
    Ni Eddie Campbell……

    lo de la NG es un tema de los yanquis, no tenemos porque adueñarnos de sus procesos en el resto del muno, y mucho menos si estamos adelantados….

  11. A ver, yo creo que es completamente normal que Matt no conociera a esos autores en la época preinternet… USA es un mercado productor, no importador como el español, donde hemos tenido la suerte de leer de todo. Matt entiende el cómic en su contexto temporal y espacial, no tiene nada de extraño. Sencillamente no puede conocer El Eternauta igual que tampoco lo conocerán en Japón. Él no dice que todo el cómic fuera equis, dice que lo era el cómic que ÉL conoció toda su vida de lector.

    Dicho esto, creo que cometes un error: en cierta forma eres un privilegiado por tener tan cerca cómics de los autores que citas, pero ellos, como Corto Maltés (que yo no definiría como totalmente adulto, pero te lo acepto) son excepciones, francotiradores que a lo largo de la historia del cómic han ido más allá. Nadie pretende que creamos que antes de la NG no hubo nada adulto o complejo, pero eran eso, excepciones. La enorme mayoría de la producción era otra cosa. En España, antes de la NG, dime tú qué cosas adultas habían; cuatro.

    Y no, la autobiografía o el costumbrismo por supuesto que no son las únicas vías para hacer cómic ‘adulto’ o NG, hay muchos, tantos como quieran sus creadores. Ésa es la diferencia con el modelo industrial. Matt elige la autobiografía, porque le da la gana. Rubín en sus tebeos, a los que define como NG, cuenta todo tipo de historias. Forming es una historia del origen del hombre y los dioses antiguos. Todo son NG, publicadas este año, y no podrían ser más diferentes entre sí.

    Un saludo.

  12. x cierto… claro que Joe Matt habla de si, y esta perfecto, no lo juzgo…. digo que su experiencia es norteamericana, y no transpolable a una teorìa planetaria… a Joe no lo leo, de modo que no tengo motivo alguno para juzgarlo….

    es decir, el discurso de Santiago G. va para mas o menos bien para EEUU (con sus matices), es todo lo que estoy diciendo, nada mas…

    de españa tendrìa que conocer mas para opinar la verdad, me dices que en los 80s habìa 4 autores haciendo obra adulta, y me cuesta creerte…. supongo que para vos Torpedo no es adulto, ni Daniel Torres…..

    Llevandolo al ciene, por lo que comentas en la reseña de La Protectora de Keko que hizo Tio Berni, ¿They Live de Carpenter es infantil? ¿y la mosca de Cronenberg?…… lo son tanto como las historias de Roco Vargas creo yo, es decir, no lo son……. pero el ciene no carga con tantos estupidos complejos ¿no?

    Y cambiando de tema, no te vayas a creer que El Eternauta es lo mejor que escribio HGO!!! Poruq no lo es…

    Un abrazo desde este alejado emisferio

  13. ¿la cuestión es hacer un vs. a la primera de cambio? que rollo…

    Y no lo entiendo, yo disfruto igual de Oesterheald que de Matt… bueno, igual no, porque es como comparar cosas y épocas tan alejadas como mi casa y el museo Coconut, je…

  14. Jeremías, yo cuando hablo de excepciones o de “francotiradores” no hablo de los años 80. Hablo de la época de El Eternauta, y la década posterior. Si tú no crees que en los años 60 el 95% del cómic mundial era infantil, yo no te voy a convencer… Por supuesto que en España había autores adultos y que empezaban a tener libertad en los 80. Y en todo el mundo. Pero ya había habido un underground, el cómic independiente estaba ya en marcha, etc. Antes de eso, los autores ‘adultos’ eran cuatro, sí. Lo creo así. No me he puesto a contarlos, pero representaban un porcentaje muy pequeño del total, ¿no crees? Lo cual no significa que no haya que tenerlos muy en cuenta y considerarlos en muchos casos antecedentes del cómic de autor actual.
    Luego por supuesto ya podemos liarnos a definir qué es cómic adulto y qué no lo es. Pero más allá de esa consideración, para mí la novela gráfica significa libertad. De formato, de temática, de estilo, de género, de tono narrativo. Es cómic maduro, adulto en el sentido de que ha dejado atrás las cadenas de la industria tradicional. Ni mejor ni peor, diferente a lo que había. No digo que no hata cómic para adultos antes, ni que no haya cien obras maestras industriales, que las habrá.

    Y por último, repasando tu primer comentario al respecto de todo esto, cuando dices que ciertas obras tenían personajes complejos, tramas, etc, que las hacían disfrutables por adultos, no tiene por qué significar necesariamente que sean adultas. Quiero decir, hay muchos tebeos infantiles y juveniles que responden a esa descripción. No, la cosa es que un autor pueda hacer lo que le dé la real gana y si quiere, dirigirse a un público exclusivamente adulto. Y eso, antes de los 80, ha pasado muy poquitas veces.

    Ah, y lo del cine, no te pillo, no veo qué tiene que ver lo que comenté allí con lo que me dices… Pero aquí son casi las tres y media de la madrugada, lo mismo estoy espeso.

    En fin, si te soy sincero, tengo la sensación de que siempre le damos vueltas a lo mismo, y yo creo que he dicho ya todo lo que tenía que decir del tema, así que no te molestes si en el futuro evito entrar otra vez en este debate, porque estoy bastante aburrido, la verdad.

    Un saludo.

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