Before Watchmen.

Ya os supongo enterados de la noticia del momento. DC Comics ha confirmado oficialmente lo que ya sabíamos desde hace tiempo gracias a las imágenes cuidadosamente filtradas: retomarán el universo de Watchmen en varias miniseries centradas en los diferentes personajes. No es que la noticia me haga dar saltos de alegría, pero la verdad es que tampoco me indigna demasiado. Porque todos sabíamos que esto podía pasar tarde o temprano. Incluso Alan Moore, aunque esté cabreado —con todo el derecho del mundo—, sabía dónde se metía cuando escribió la serie original. No veo sacrilegio porque no creo que la serie fuera sagrada. Pero sí creo que es algo que carece totalmente de sentido.

            Las series tradicionales de superhéroes basan su atractivo en los personajes y en la peripecia constante, y la mayoría de ellas en la continuidad. Así se genera una necesidad en el lector, que quiere saber más, conocer hasta el detalle más insignificante de los personajes a los que sigue. Los aficionados que han manifestado su interés por conocer más sobre los protagonistas de Watchmen a través de estas precuelas, que creen que puede ser una buena idea volver a esos personajes, se mueven en este paradigma, incluso sin saberlo. Si se han hecho historias de todos los personajes después de las que hicieron sus creadores, dicen, ¿qué hay de malo en hacerlo con Watchmen?

            De malo, nada. De absurdo, casi todo. Watchmen no es eso. No es una serie de personajes, ni Moore, Gibbons y Higgins crearon una franquicia, como sí la crearon otros con la intención de que fuera continuada en el caso de la inmensa mayoría de superhéroes. Cuando se dice que Watchmen es una historia cerrada no se dice porque tuviera sólo doce números y nunca jamás se hiciera ninguno más. Se refiere más que a eso al hecho de que es una historia que se contiene a sí misma de manera total. No hay nada relevante sobre Watchmen que no se cuente en la propia Watchmen.

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            Watchmen, para mí, es primero y sobre todo una exploración de una serie de recursos narrativos que lleva a Moore a crear un edificio formal casi perfecto, cimentado en su obsesión. Y en segundo lugar da soporte a toda una serie de reflexiones sobre el ser humano y la sociedad que evitan que la serie sea un ejercicio de estilo vacío y la convierten en algo de verdadero calado, no sólo en lo artístico sino también en lo ético: por ejemplo, con el dilema moral que plantea en su final. Los personajes son meros vehículos para estas dos facetas de la obra, y su importancia radica exclusivamente en ello. Recordemos que ni siquiera aparecían en las cubiertas de los tebeos. A mí no me interesan Ozymandias, Silk Spectre o Rorschach fuera de Watchmen. No tiene sentido. Todo lo que necesitaba saber de su pasado para que Watchmen funcione ya lo sé gracias a la propia obra. Lo demás es completamente irrelevante, porque como decía antes esta serie no es una serie de personajes. Es otra cosa. Por supuesto que quedan incógnitas en el pasado de los protagonistas. ¿Y qué? ¿A quién le importan? ¿De verdad hay gente que se ha pasado casi treinta años preguntándose cómo llegó Dan a ser Búho Nocturno, o qué aventuras vivió el Comediante como agente del gobierno? Porque yo no he entendido nunca Watchmen en esa clave. Sus personajes me importan durante la lectura, pero no fuera de ella. Y ésa es la gran diferencia con Batman y Spiderman.

            Creo que cuando Moore se refirió a Watchmen como una novela estaba hablando de esto, principalmente. Quiero decir que nadie pide más aventuras de los Buendía o que le cuenten el origen secreto de don Fermín de Pas. Por supuesto, hay series de novelas con continuidad, protagonizadas por el mismo elenco de personajes. Pero veo a Watchmen definitivamente más cerca de ser una novela única, cerrada, que de convertirse en una serie. El problema es que la creación de Moore y Gibbons siempre ha estado en un territorio peliagudo. No pertenece a ese paradigma del fenómeno fan en el plano narrativo, no es una obra con esa intención. Pero al mismo tiempo apareció de la mano de una de las mayores editoriales y franquicias de EE UU, y fue un cómic de autor sin serlo de todo, en tanto que los derechos no pertenecían a sus autores. Y sobre todo apareció en un mercado con unos automatismos muy claros, frutos de la tradición y de lo que hoy ya sólo puede calificarse de endogamia. Y eso pesa, y hace que buena parte de los aficionados de toda la vida hagan una lectura de Watchmen diferente —y por supuesto válida— a la que hago yo. Y en ella los personajes importan, y por eso este Before Watchmen se presenta desde ellos, dotándoles de un protagonismo que en realidad no tenían. Porque mientras que los superhéroes de Marvel o DC son pura voluntad de poder, agentes capaces de variar el curso de las historias en las que se ven envueltos, los protagonistas de Watchmen eran peones, marionetas, como dijo el Doctor Manhattan, que nada pueden hacer contra el devenir de la historia.

            A pesar de todo, auguro bastante éxito a estas precuelas. Estoy convencido de que van a vender bien. No sólo porque hay muchos lectores que estaban deseando saber más de los personajes, sino porque muchos otros se dejarán picar por el morbo y comprarán. Y no olvidemos a todos esos nuevos lectores de la serie original llegados desde la mediocre adaptación cinematográfica de Snyder, que seguramente estarán interesados en comprar estos nuevos tebeos cuando se recopilen en tomos. Pero artísticamente yo no esperaría demasiado de ellos, francamente. No sólo por todo lo que he dicho hasta ahora. Llegados a determinado punto, más allá de que considere absurdo contar lo no contado en Watchmen, echando un vistazo a los autores implicados no hay demasiado que me haga ser mínimamente optimista. Adam Hughes puede ser un buen dibujante de mozas —o mejor de moza: siempre dibuja la misma—, pero no sé si a estas alturas se acordará de cómo se hace un cómic. Straczynski es un guionista muy irregular, aunque muchas de sus obras están tan influidas por Watchmen que tiene sentido que haya sido elegido. Azzarello, bueno, no me entusiasma, pero tampoco es horrible. Y Len Wein… no tengo nada en su contra, todo lo contrario, pero me parece que pocos guionistas quedan en activo más alejados de los modos y maneras de Watchmen. Del resto de dibujantes, poco que decir; sean mejores o peores difícilmente salvarán los guiones que les toquen si son malos. Me interesa nada más que lo que pueda hacer con los Minute Men Darwyn Cooke, buen guionista y brutal dibujante que ya demostró que sabe moverse en una Edad de Oro ambigua y con grises morales en The New Frontier. Y no puedo dejar de mencionar la miniserie de piratas, Crimson Corsair, que tiene, si cabe, aún menos sentido que el resto: la historia del cómic de piratas de Watchmen era una alegoría sobre la que Moore establecía paralelismos con la trama principal. Nada más. Las historias de piratas en sí mismas tienen un interés nulo. ¿De verdad nos van a contar el pasado de un recurso narrativo metalingüístico? ¿Con dibujos de Lee Bermejo?

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            Probablemente cuando se publiquen estas series limitadas tendrán sus defensores. No faltarán los que aseguren que “no están mal”, o que son “entretenidas”. Y por supuesto, es cierto el argumento de que la obra original no se verá afectada, que en nada la van a modificar estos tebeos; más quisieran, añado yo. Claro que Watchmen seguirá siendo Watchmen. Sólo faltaría. Y yo no cuestiono el derecho de DC, ni critico que quieran hacer caja. Sólo digo que esto no tiene sentido. Y que, vaya, sí que podían haber sido algo más sensibles a los deseos de Alan Moore, aunque sólo sea por la pasta que les ha hecho ganar. Pero además, esta maniobra expone, por si quedaba alguna duda de ello, la enorme falta de ideas originales de la industria, incapaces de hacer nada realmente nuevo. Esto que hacen ahora es el equivalente a que Moore en su día se hubiera limitado a guionizar un revival de los personajes de la Charlton en lugar de lanzarse a la piscina y hacer lo que nadie hubiese hecho antes. Y no sólo eso sino que ni siquiera son capaces de pensar hacia fuera de su cortijo, de buscar a autores que fueran realmente frescos, que pudieran aportar puntos de vista diferentes. No, en lugar de eso, tenemos a Andy Kubert.

            Así que, ya digo, ni me cabreo ni voy a quemar nada cuando salgan a la venta estos cómics. Incluso puede que les eche un vistazo. Simplemente no me interesan.

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12 thoughts on “Before Watchmen.

  1. como he dicho en Entrecomics, la cuestión no es la calidad artesanal de esas miniseries sino el “defecto en el Sistema Operativo”. Nacen de un presupuesto viciado y no veo, desde ese momento, nada que merezca la pena ser analizado. Watchmen: una obra de autor, cerrada en sí misma (tanto la forma como los contenidos, tanto lo que se dice como en cómo se dice), impregnada del estilo y del “mundo interior” de sus creadores.
    Siempre seremos un arte de segunda si se siguen negando estas realidades (obra de autor) y potenciando estas maniobras (salchichas), y eso es lo que no me agrada de todo este asunto, que en momentos de auge de lo autoral, una de las obras pioneras del cómic de superhéroes de autor sea tan incomprendida por una de las mayores editoriales de superhéroes del mundo… que está bien tener una faceta mercantil, pero tiene su contexto… esto es como hacer la precuela de “Crónica de una muerte anunciada” de Márquez… un sin sentido artístico y una maniobra desnaturalizadora… o a lo mejor sí que lo comprenden. Porque igual lo que pasa es que en la DC dosmiles no gusta lo que Watchmen representa (autor, libertad creativa, eliminar al Personaje como eje central de Todo…). Y por eso, además de por la pasta, orquestan esta maniobra de desnaturalización de algo que, desde dentro, quiso comerse al “sistema” (de todos modos, no lo consiguió, el peligro no existe, DC y Marvel siguen a lo suyo que ahora es ser franquicia del cine, y finalmente creo que todo se reduce a maniobras para salir en la prensa y vender muchos tebeos, que son esas hojas de papel grapadas que luego se arrejuntan mañico en un libro gordo (con la intro de un literato de Ci Fi que da lustre…).
    Arte, industria… todo se reduce a cómo conviven ambas, y si lo hacen bien o mal. Punto. Y no es que me escandalice ni preste al tema más atención, esto se acabó, punto y adiós… que lo compre quien quiera, y que lo disfrute, y luego que compre “Watchmen”, de Moore, Gibbons y Higgins, y lo relea o lo regale, ya puestos…
    Y ya puestos también, que salga de una vez otra edición de Watchmen que no sea “absolute”, de un gigantismo visual que la estropea… ECC, mon amour, ya sabes…

  2. En inglés hay una edición en tomo a cargo de Titan Books tirada de precio y con papel casi de la época que ya podían imitar por acá.

    No sé si por parte de DC la maniobra es tan consciente y buscan deliberadamente desactivar una bomba que, por otro lado, como dices tú en realidad ya estaba desactivada.

    En Crisei están hablando largo y tendido del tema (http://crisei.blogalia.com/historias/71214 ) y algunos están diciendo que es un error llenar los huecos en la historia, porque esos huecos están ahí por algo, y estoy totalmente de acuerdo. Son deliberados, para dejar ese espacio de especulación al lector. En Watchmen se cuenta lo necesario y se oculta igualmente lo necesario. Y como digo en el post no es una obra que debiera generar esa curiosidad fan, en mi opinión.
    También se está comentando en Crisei que otros autores siguieron con Superman, que ahora están siguiendo con Asterix, que el propio Moore continuo la Cosa del Pantano y Marvelman. Pero como dices tú, Octavio, Watchmen no es eso… Se mueve en otro paradigma, sí, y la comparación con una novela como Crónica de una muerte anunciada es oportuna. Ni Asterix ni la Cosa del Pantano se concibieron en su momento como historias únicas y cerradas.
    Quizás el problema de Watchmen es estar entre los dos mundos, ser la bisagra entre el cómic industrial y el autoral. Desde cada lado de la puerta, se ve de una manera diferente.

    1. No, claro que no es ese el tema, no es conspiranoia… aunque uno puedo pensar mal y fabular, a lo Iker Jiménez como hice yo 😀
      Pero aunque no sea nada premeditado sino simplemente un hazmedólares, el fondo está ahí, esto es, en 2ª instancia, un desprecio cósmico sobre el cómic autoral que en su día tuvo representación dentro de la DC (fueran buenos o malos esos tebeos, eran ‘de autor’, incluso sin tener derechos, se les permitía potenciar un estilo creativo autoral… pienso en Justice Ink de Baker, en Blackhawk de Chaykin, en…)
      ¿es DC hoy lo mismo qeu en 1989? ejem…

  3. Muy de acuerdo en casi todo lo que comentas. Pero cuando dices “No hay nada relevante sobre Watchmen que no se cuente en la propia Watchmen” no puedo dejar de pensar que es algo que no hay forma de saber hasta que venga un autor lo suficientemente digno y nos cuente algo que no esperábamos.

    Es cierto que Moore contó todo lo que quería contar, que los vacíos en la historia no son tales, sino que cuentan más que muchas otras cosas, y que la historia que se contó es una historia totalmente cerrada, con principio y fin. Pero ¿Quién nos dice que no pueden salir historias no diré igual de buenas pero sí de calidad, utilizando esos personajes y ese universo. Quizá no sea necesario rellenar los huecos vacíos de Watchmen para contar otro tipo de historias que merezcan la pena.

    También estoy de acuerdo contigo en que Watchmen no es un cómic sobre personajes sino sobre historia, pero eso no es óbice para que los personajes tengan interés y se pueda sacar de ellos material interesante.

    Propongo plantearse la situación al revés. En lugar de tener Watchmen, esa obra sagrada e intocable sobre cuyo universo se van a escribir ahora otras historias, imaginemos por un momento que el universo Watchmen fuera un universo de cómic como cualquier otro, con series mensuales y películas de cine, un Batman por así decirlo, y que ahora llegara Alan Moore y escribiera “su Watchmen”. Seguiría siendo una obra cumbre y completamente autocontenida independientemente de todas las demás historias que existían antes o después. Igual que el Caballero Oscuro de Miller no es menos interesante por culpa de los millones de historias que se han escrito sobre Batman, contradiciendo o reciclando la obra de Miller.

    Así que, Before Watchmen: arriesgada, sí mucho; innecesaria, veremos.

    Y aclaro el sentido de arriesgada. Está claro que en cierto modo Before Watchmen demuestra, como bien dices, la falta de ideas actual en la industria del entretenimiento, (aunque tampoco estoy muy de acuerdo en eso, pero es tema para otro día) y que en ese sentido, escribir una precuela de Watchmen es tirar por el cámino fácil. Pero también reconozco la dificultad de la propuesta, la complejidad de escribir historias nuevas basadas en el mejor cómic de la historia con la atenta mirada de los aficionados de medio mundo fijada en tu espalda. Hacer eso y que salga bien, eso sí que es arriesgado.

  4. Hola, Ender. Lo que dices es cierto, estoy de acuerdo hasta cierto punto: no sabemos qué puede hacer un autor con esos mimbres hasta que lo haga, aunque desde luego de los implicados en este Before Watchmen no espero revoluciones ni obras maestras.

    En lo que no estoy de acuerdo es en la comparación con Dark Knight. Batman fue un personaje creado para ser protagonista ad infinitum de muchas historias. Admite diferentes lecturas y reinterpretaciones porque es un icono y como tal puede situársele en muchos contextos diferentes. No hubo una historia con Batman como protagonista con intención de obra cerrada jamás. En cambio, en el caso de Watchmen, sí la hay. No hay un “universo Watchmen”, para mí, es a lo que me refería en el post, eso es lenguaje de la industria, para entendernos. En mi opinión es una obra de autores, cerrada en sí misma, como puede serlo un Cien años de Soledad. A nadie se le ocurre que estaría bien que otro escritor rellenara los huecos dejados por García Márquez, ¿no?

    Pero vamos, al margen de eso, yo parto de la idea de que para mí lo fundamental en Watchmen es la estructura y el lenguaje. Y dudo mucho que veamos piruetas narrativas similares en los tebeos que van a editarse ahora, a juzgar por los implicados, aunque esto evidentemente es un prejuicio mío.

    En fin, ya veremos. Un saludo y gracias por aportar un punto de vista diferente.

  5. Hombre, creo que El Caballero Oscuro de Miller o Arkham Asylum de Morrison pueden considerarse obras cerradas, lo que pasa es que usan a un personaje del que se llevan escritas miles de páginas.

    Si al mes siguiente de haber publicado el número #12 de Watchmen, se hubiera publicado el número #13, y así hasta ahora, publicando de forma regular cómics de Watchmen, veríamos la situación de forma diferente. Simplemente sería una serie más de la que sus primeros números fueron los mejores.

    El problema es que tras 25 años, Watchmen ha adquirido un halo de intocable que no es real. Ahora bien, con Before Watchmen, no tengo ninguna esperanza de que igualen a Moore y pocas de que se acerquen.

    Un saludo.

  6. No hablamos de lo mismo, yo pienso en otro concepto de obra cerrada. Batman es un personaje franquicia, y ha sido así desde su inicio. Fue creado para protagonizar historias, una detrás de otra, hasta que dejara de dar dinero. Por supuesto, algunas de esas historias pueden ser autoconclusivas e incluso entenderse bien en sí mismas, sin necesidad de nada más (cosa que tampoco tengo muy clara, no sé si el DK de Miller se entiende sin saber quién es Batman). Watchmen es otra cosa, en serio. Es una obra única, no tiene posibilidad de ampliarse, no es “un universo”. Dices que si se hubiera publicado un número 13 tras el 12 la cosa sería diferente; ¿de verdad crees que eso era posible? Porque a mí me habría parecido igual de carente de sentido. Para que eso hubiera sido posible la obra habría tenido que ser muy diferente y entonces estaríamos hablando de otra situación.
    Watchmen tiene el mismo halo de intocable que tienen muchas otras obras literarias, a las que nadie se le ocurre añadir continuaciones o precuelas. No porque sean sagradas, como digo en mi post, sino porque carece de sentido, porque son obras cerradas. ¿Cien años de soledad es intocable? Evidentemente sí, en el sentido de que no tiene lógica contar historias en su “universo”. Para mí Watchmen es exactamente el mismo caso. Con Before Watchmen quieren convertir una obra redonda en una franquicia que no tendrá interés artístico alguno porque, para empezar, los personajes tienen mucho menos atractivo del que nos pensamos. Y para continuar, porque rellenar huecos en una historia que los tiene a propósito es algo que en mi opinión no puede salir bien nunca. Pero bueno, ya se verá. A este paso cuando salgan vamos a estar hartos de hablar de ello.

    Un saludo.

  7. I GOT IT!!
    Wathcmen 13: en realidad Rorchy no muerea mans de Manhattan en el 12, se transmuta gracias a la Fuerza Pulpo Cósmica en un pulpofenix devoramundos y se lía a hostias con Dr. Manhattan, para lo que el dibujante (Jim Lee, claro) se esfuerza en lograr que el sombrero deRor (la gabardina ahora es de fuego, mola mucho) tape siempre-siempre las partes pudendas del Doctor. Se especula un crossover con Marvel en que Galactus toca el pito/silbato, haciendo de árbitro en la monumental contienda.
    LO VOY A PETAR EN DC!!!

    1. pues menos mal que respondes que no quiero mal entendidos mi mosqueos… no, lo qeu solté no lo digo por el comentario de Ender, que aunque no comparta, es razonado, y tal, a su modo, vamos.. en serio, sale de una charla telefónica con un colega sobre el caso, y volví al blog con la coña puesta y me solté… pillando lo del 13 por excusa, nada más.

      Conste en acta, sin malos rollos.

      Pero mi nº 13 lo va a PETAR IGUAL, eh???

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