Adiós a Público, adiós a Fontdevila a diario (de momento).

Esta semana que acaba hoy nos ha dejado con la noticia del cierre de la edición en papel de Público, el periódico de tirada nacional e información generalista más reciente, si no recuerdo mal. Con sus defectos, que los tenía, y un tono informal y joven que no terminaba de cuadrarme, su cierre preocupa porque deja un panorama muy desalentador en el que el espectro ideológico se estrecha y los medios de información cada vez están en menos manos y cojean siempre del mismo pie. Yo no era “de Público”, porque no soy de ningún diario, si acaso de firmas concretas, y cada vez menos. Pero me parece que su cierre anticipa algo que es imparable: tarde o temprano lo digital se impondrá y no habrá periódicos en papel. Y eso tendrá sus defensores y sus detractores, sus pros y sus contras, pero es inevitable. Y no implica perder calidad en la información. Público tiene la oportunidad de ser la punta de lanza del periodismo digital, de encontrar un modo viable de sobrevivir y crecer en un medio que hasta ahora los grandes diarios veían como un complemento, o el futuro, pero que es ya para muchos el presente inmediato. Habrían sido preferibles otras circunstancias, claro, para empezar unas que no dejaran en la calle a tantos trabajadores, sin duda la parte más desagradable de esto.

            Y entre esos trabajadores estarán los ilustradores y viñetistas de Público, que han sido uno de los grandes atractivos del periódico desde su fundación. Por él han pasado el gran Mauro Entrialgo con su Plétora de Piñatas, Santi Orue, y un Bernardo Vergara que ha ido creciendo a pasos agigantados y ha terminado a un altísimo nivel, con un dibujo divertidísimo, personajes recurrentes como el ciudadano medio o los abuelos que ven la televisión y algún ocasional experimento genial. Es verdad que no siempre está brillante, pero ha dejado una buena cantidad de viñetas cojonudas. Y además, no olvidemos nunca lo jodido que es realizar una viñeta diaria.

            Por eso mismo tiene aún más mérito lo que ha hecho Manel Fontdevila en estos cuatro años de Esto es importantísimo. Manel domina los mecanismos del humor y todos sus registros, y se hizo rápidamente con el formato de la viñeta única. Ha generado además una iconografía propia y reconocible por el lector, algo esencial en la viñeta de prensa. Tiene la inteligencia necesaria para la sátira y sabe dar donde más duele. Y tiene un compromiso con la sociedad, con el ciudadano de a pie, inquebrantable. Pero más fuerte aún es su compromiso con el humor. Yo creo que un humorista gráfico debe estar siempre alerta, no acomodarse jamás en una postura que sea popular entre los lectores habituales. Hay que disparar a todo lo que se mueva. Fontdevila lo ha tenido claro siempre, y ahí está el gran valor de su trabajo. Ha cabreado a los de un lado y a otro, le ha dado caña a Zapatero y a Rajoy, le han llamado sectario y vendido, y sobre todo ha huido siempre del populismo y del camino fácil. Y la mejor prueba de ello es la viñeta que dedicó a las descargas, con la que se montó un cristo curioso. No es que antes de ésta no me gustara ni lo valorara como uno de los grandes, pero, cuando la vi, me di cuenta de que Fontdevila es un auténtico monstruo. Y os voy a decir más. Estos últimos meses, por un motivo u otro, he estado revisando muchas viñetas de prensa, de épocas muy variadas. Y sinceramente os digo que a Fontdevila le he encontrado muy poquitos competidores. Está a la altura de las mejores épocas de El Périch, Chumy Chúmez o Peridis.

            Y creo que el secreto de su éxito radica en una cuestión que lo diferencia de todos los que he mencionado: Manel no es sólo un viñetista de prensa. Es historietista. Y de los buenos. Está acostumbrado a utilizar un abanico de recursos narrativos del que carecen otros grandes viñetistas políticos, y eso hace que esté constantemente variando y sorprendiendo, sofisticando los mecanismos de sus viñetas. Nunca caerá en la monotonía en la que han terminado cayendo grandes como Forges o el citado Peridis, porque conscientemente quiere hacer algo siempre diferente. Se nota que se divierte con sus viñetas tanto como nosotros o más, sobre todo cuando experimenta con el lenguaje del medio con una complejidad que difícilmente se ve en sus colegas.

            Habrá que ver cómo envejece, porque eso es siempre lo más complicado. Si le pierdes el pulso a la actualidad, si dejas de entender la sociedad que te rodea, te conviertes en un reaccionario y se acabó, estás muerto. También hay muchos ejemplos entre los grandes nombres del humor gráfico.

Pero de momento, lo que ha hecho en estos años ha sido antológico, una crónica de una realidad nacional triste y gris que lo ha sido un poco menos gracias a él. Estos primeros días sin entrar en el blog de sus viñetas según encendía el ordenador por la mañana han sido raros. Espero de verdad que encuentre pronto acomodo en otro medio, o en internet. Va a ser difícil, si se da el caso, que tenga la misma libertad de la que ha gozado en Público. Pero de cualquier forma, ahí queda su trabajo, para que en el futuro no olvidemos la que tenemos montada hoy.

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6 thoughts on “Adiós a Público, adiós a Fontdevila a diario (de momento).

  1. Totalmente de acuerdo con tu apreciación sobre Manel Fontdevila. Ha hecho un trabajo formidable y creo que seguirá dándonos alegrías en forma de viñeta diaria, tiras, novela gráfica durante mucho tiempo.
    Aprovecho para felicitarte por tu post, últimatente estás muy inspirado!

  2. ¡Gracias, compañero! Yo también creo que Fontdevila seguirá dándonos alegrías, faltaría, pero esta faceta suya de viñetista diario espero que no se pierda.

    Un saludo.

  3. es curioso, parece que tenemos telepatía inconsciente o así, jajaja. ¡Cuantas coincidencias entre este post y el mío de hoy mismo!, y como te dije, NO te había leído porque estaba en ello, escribiendo…
    Es de cajón lo de Manel, y compararlo como los grandes como ambos hacemos (lo repito, sin leernos el uno al otro ni nada) es también lógico,.está ahí arriba, muy alto.

  4. Octavio, la verdad es que tampoco estamos diciendo ningún secreto, ¿no? Como dices lo lógico es comparar a Fontdevila con los más grandes, porque él ha demostrado que lo es.

    Puebla, muchas gracias por tu comentario. A medina reconozco que lo seguí menos, pero es muy bueno también.

    Un saludo.

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