Los melones de la ira, de Bastien Vivès.

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Bastien Vivès y yo estamos condenados a no entendernos. Y mira que lo intento casi cada vez que sale un cómic suyo a la venta. Pero nada, que no, que no lo consigo. Aunque supongo que me importa más a mí que a él, claro, no me lo imagino no durmiendo por las noches pensando en qué ha fallado para no gustarme.

            El último trabajo suyo que se ha publicado en España, este mismo mes, es Los melones de la ira. Se trata de un cuento pornográfico que se basa en un argumento más bien flojito e inverosímil: una familia de granjeros vive en la Francia actual aislada de la ciudad —porque según el padre son diferentes— y van a lo suyo. Los melones del título son los descomunales pechos de la hija mayor, que sufre intensos dolores de espalda, aunque el padre se niega a que entren los médicos en su casa para tratarla. En la Francia del siglo XXI, sí. Al final cede, y la pobre muchacha es violada decenas de veces por médicos y políticos que se interesan “por su caso” y se aprovechan de su inverosímil inocencia sexual. La chica acaba contándolo a su familia, el padre intenta vengarse fotografiándolos follándose a su hija —para lo cual vuelve a enviarla con ellos—, pero como luego no sabe subir las fotografías a internet, se venga a la vieja usanza, que siempre está bien, y se los carga a todos. Sin ninguna consecuencia legal. La reaccionaria moraleja del cuento es que en casa, como en ningún  sitio. Y que mejor no fiarse de los de fuera. Aunque, sinceramente, no creo que esto sea voluntario, o que Vivès quisiera dar ese mensaje.

            Porque soy consciente de que ambientación y argumento son para Vivès, en este caso más que nunca, nada más que un punto de anclaje para desarrollar su trazo y dibujar aquello que le apetece. Pero habría sido sumamente fácil hacer creíble este cuento situándolo en algún momento del pasado, simplemente eliminando la escena en la que la familia va a la tienda de informática para subir las fotos a internet. Hasta entonces, yo me lo estaba creyendo, pensando que la acción transcurría en algún punto indeterminado del pasado. Pero esa secuencia, por sí sola en realidad bastante válida, da al traste con el resto de la historia, y hace que uno se encoja de hombros y simplemente disfrute del dibujo de Vivès, tan en forma en este aspecto como siempre. En esta ocasión toca blanco y negro y un trazo muy suelto, casi esbozo, en los que deja las figuras sin acabar. No dibuja un solo ojo en todo el cómic, lo que consigue un efecto muy llamativo, una sensación de extrañamiento, de alejamiento de los personajes con respecto al lector. Las escenas sexuales, en realidad no tan explícitas como puede parecer en un primer vistazo —sólo aparecen genitales masculinos, por ejemplo, y lo único que se ve con detalle son las felaciones—, son lo mejor del tebeo porque, evidentemente, es lo que Vivès quería dibujar. Pero por bien que lo haga, el resultado final es bastante intrascendente. Un capricho para él y para el lector que quiera entrar en su juego, lleno de escenas nada creíbles, la palma de las cuales se la lleva aquella en la que la chica masturba a su hermano pequeño, de gigantesco cimbrel.

            Y estamos en lo de siempre con Vivès. O estoy en lo de siempre. Tiene un talento inmenso para el dibujo. Y en cada tebeo mejora. Pero es tan, tan autoindulgente, que no sé si a este paso podemos esperar algo más de lo que ya nos ha dado. Yo lo seguiré intentando.

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8 thoughts on “Los melones de la ira, de Bastien Vivès.

  1. … pero que dibujo!!!

    Que dificil es encontrar una buena historia con un buen dibujo. Es la eterna duda del cómic. No se si prefiero un buen dibujo o una buena historia.

  2. Yo lo veo como un todo, Emilio. Por bueno que sea el dibujo, éste no es un buen cómic (para mí, por supuesto). Puedo disfrutarlo si lo hojeo como si fuera un portafolio, pero nada más. Y es una pena, porque el chico tiene mucho talento.

  3. A mi en cambio me cuesta encontrar los motivos por los cuales lo calificáis de tan buen dibujante… A mi personalmente nunca me ha llegado. Está claro que tiene talento, pero…

    Es curioso que Polina salió mas o menos por la misma época que Buscavidas, de Dabitch y Flao… Y todo el mundo solo hablaba de Polina, todos los blogs reseñaban Polina y parecía que en esos momentos solo había una obra en el mercado de la que hablar, Polina…

    …Mientras, yo estuve en mi librería habitual hojeando Polina y Buscavidas; y tras darle unos cuantos repasos a las páginas de la obra de Bastien (algo muy grande tenía que tener para que todo el mundo la recomendara), lo volví a dejar en las estanterías y me compré Buscavidas, que es el cómic cuyo arte me cautivó de verdad…

    …Y me jode que todo el mundo hable tanto de Vivés cuando nadie habla por ningún lado de Benjamin Flao.

    En fin, supongo que yo sí que estoy condenado a no entenderlo.

    Saludos.

  4. A Vivés le invitaron desde una editorial “muy underground” a hacer un álbum para una colección “porno”. De ahí sale “Los melones de la ira”, que sólo puede leerse como una absoluta y aberrante gamberrada, y eso es lo que es, sin ninguna otra posible lectura… y creo que es estupendo, como casi todo, lo que hace.

  5. Mo, a mí me parece que tiene un dominio de la anatomía espectacular. Y valoro mucho que en cada álbum intente hacer algo nuevo a nivel gráfico, explora una nueva técnica en casi cada uno. Y confieso que no conozco lo de Flao, pero intentaré ponerle remedio. Pero que conste que yo hablé de Polina, pero no precisamente para ponerla bien.

    Juan, gracias por el dato, lo desconocía. Sí, es una gamberrada, pero creo que no costaba tanto dotarla de un argumento convincente. Porque cae en el tópico de que la pornografía no tiene valor narrativo, y es una pena.

  6. pinchazo severo de un gran dibujante.
    Las circunstancias me resultan relativas, que esto sea un entremés/divertimento/encargo entre propuestas más “serias” no debería hacernos enfrentar, como lectores, al hecho de que argumentalmente es insostenible, su presunto humor es memo y sus atrevimientos eróticos se quedan en cuatro tópicos del prono. Eso sí, como digo, dibuja como dios.

  7. Ya lo terminaste, entonces. La cuestión que creo importante con Vivès es cuánto crédito le queda a su excepcional dibujo, cuántas historias flojas nos va a vender… Hablo por mí, claro, sé que hay gente que no le ve ese problema a todos sus cómics. Y como dices, que sea un divertimento no debería ser excusa, al fin y al cabo ese concepto es muy frecuente en el mundo del tebeo y ha dado grandes obras.

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