Inside Moebius 1, de Jean Giraud Moebius.

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Hace unos días me apeteció releer el primero volumen de Inside Moebius, movido, para qué negarlo, por el fallecimiento de Jean Giraud. Y me parece, e imagino que poca gente estará de acuerdo, una de sus obras más interesantes e importantes.

            Y digo esto porque su apariencia de divertimento, de cuaderno donde expurgar demonios entre trabajos serios, puede llevar a más de uno a pensar que carece del empaque, el trabajo y la complejidad de un Blueberry o un Arzak. Y en realidad así es, pero no.

            Inside Moebius carece de lo que tradicionalmente se ha entendido como “empaque” o “trascendencia” en la historieta, pero tiene otro tipo de valor: en de la libertad absoluta. El dibujo es simple, en algunas páginas casi garabatos, está en apariencia lejos del virtuosismo que se le presupone al genio Giraud; pero, paradójicamente, está mucho más cerca que ninguna otra de sus obras. Porque sólo un genio como él podría llegar a semejante síntesis, a ese dibujo casi psicológico, intuitivo, que diluye más que nunca la frontera entre emisor y receptor, entre lo que Moebius expresa y lo que nosotros recibimos. Y el verdadero virtuosismo debería ser eso.

            Es lo más cercano que hay a estar dentro de su cabeza, y eso es a la vez fascinante y aterrador. Y es posible gracias a —y no a pesar de— esa engañosa simplicidad en el dibujo, y a la deriva del tebeo, que se nota improvisado. Es un ejercicio de libertad maravilloso, hechizante. Y sí, claro: no todo es coherente, no siempre entendemos muy bien qué quiere expresar Moebius, que se pierde y nos pierde, y que a veces se contradice. Pero es que eso es la vida, señores. Y Moebius es Moebius, también. Y su pensamiento no siempre es coherente, y no siempre tiene respuestas, pero sí la sinceridad necesaria para exponer sus dudas y compartirlas con el lector, que sigue la deriva de sus pensamientos y divaga con él en su mundo particular, ese imaginario desierto B que funciona como un teatro donde se representan sus dilemas. Por allí encontraremos a sus personajes icónicos, como el mayor de El garaje hermético, Arzak o el teniente Blueberry, que le conmina a que se deje de historias raras y termine el último álbum, que es lo que le da dinero, o a un extraño Bin Laden con el 11-S muy reciente.

            Uno de los elementos más atractivos de Inside Moebius es la forma en la que se convierte a sí mismo en personaje. El Moebius autor que aparece en el cómic parece ser el real, pero luego descubriremos que lógicamente hay otro que lo está dibujando, y que no puede aparecer, porque si lo hiciera, sería ya falso, sería creado. Y en este juego metalingüístico Giraud/Moebius se desdobla en una tercera personalidad y crea un escenario perfecto para volcar sus pensamientos, sus terrores y sus dificultades como artista. Pero hay más, o eso creo, porque cuando Moebius habla del acto creativo, de sus límites, y de las cadenas que lo atan, generalmente en forma de personaje que le dice lo que tiene que hacer, en el fondo está hablando también del mercado del cómic y de su público. Cuando su avatar dibujado vuela, se libera de los límites, externos e internos, y es capaz de llegar a donde no había llegado antes, porque incluso su imaginación increíble se encontraba con barrotes no siempre franqueables, en la forma de imposiciones editoriales temáticas y de formato, pero también en la de las expectativas de su público, quizás incluso más asfixiantes.

            Y al final eso es lo más importante de Inside Moebius: la ruptura. Me parece sencillamente increíble que un dibujante a sus sesenta años sea capaz de romper los tabúes del estilo gráfico, y más uno como él que siempre se ha caracterizado por el detallismo perfecto. Claro, hablamos de un autor que ha estado siempre en continua evolución, que inventaba cosas constantemente y que se convirtió, de facto, en dos autores. Pero sigo pensando que tiene mucho valor que a esa edad todavía conserve la inquietud y la autoexigencia necesarias para dar a luz una obra como ésta. Y lo creo así porque lo habitual en esta arte es lo contrario, encontrarnos con maestros consagrados que, sean mejores o peores, se han instalado en el estilo reconocible que les da de comer y sobreviven, con mayor o menor dignidad, sabiendo que sus mejores obras están en el pasado. O no sabiéndolo, que es incluso peor. En un mundo donde lo habitual al envejecer es volverse un reaccionario que cree tener todas las respuestas, Moebius guarda la maravillosa facultad de hacerse preguntas. De no dejar que su experiencia lo acomode, sino al contrario: precisamente gracias a ella sabe que casi todo es incierto. Y por eso Inside Moebius asombra, porque conviven en él la madurez del autor que lo es todo y el ansia juvenil por descubrir nuevos escenarios y conocerse a uno mismo, aunque se sepa imposible.

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7 thoughts on “Inside Moebius 1, de Jean Giraud Moebius.

  1. Moebius. Recuerdo que me iba a ir a París y habían montado una retrospectiva suya. Al final no fui a París, no vi la retrospectiva y me dio mucha más pena cuando se fue. Al menos, vi que la prensa generalista le daba la importancia que mereció. Y eso ya me contenta.

  2. Sí, estoy de acuerdo. No es habitual que cuando muere un grande del cómic el hecho tenga tanta repercusión. Aparte, a mí me resultó emocionante la manera en la que se volcaron los medios especializados, y cómo la red se llenó de homenajes con contenido y significado.

    1. ¿Ves? Si pinchas en mi nick te lleva a un blog de cocina…
      Que digo yo que los comiqueros también comerán. Y hasta habrá alguno que cocine. Pero me resulta tan raro…

      Me emocionó el mensaje de un amigo mío en Flickr.

  3. dos cosas:
    1- Encontré un vídeo donde Gir comentaba, creo que presentando Inside en Fnac Callao, que hizo este cómics todo él improvisando, eso lo sabemos, y (esto es lo que me interesa) directamente a tinta, sin preparatorias, bocetos, diseños ni lápices. Y que para poder hacer esto satisfactoriamente el momento adecuado era el ahora, con toda la experiencia previa de sus muchas décadas de dibujante, que le dan la seguridad para hacer algo así.

    2 ¿a propósito? has usado mayormente el tiempo presente, en tu reseña. La fuerza de la obra, eterna, viva, por encima del hecho biológico y la muerte.

  4. Lo de que lo hizo directamente a tinta no lo sabía, pero es una muestra más del carácter de esta obra. Y me encanta lo que dices de que sólo con su experiencia se sentía capaz de hacerla; curioso, ¿verdad? Habrá quien piense que Inside Moebius es “fácil” comparada con Blueberry o Arzak.

    Y sobre lo segundo, sí, es intencionado. Me di cuenta a la mitad del texto de que estaba escribiendo en presente y decidí dejarlo así. Porque realmente cuando leo Inside Moebius para mí está vivo, está ahí.

  5. andando en otras cosas en You Tube, resulta que la entrevista a Gir la tenía en favoritos: todo tuyo: Moebius presenta en tu villa y en castellano Inside Moebius. Añado, un encanto de persona,parece. el dato, minuro 5’25, pero vamos, no te saltes ni una coma 😉

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