Cine: Los Vengadores.

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AVISO: Hay spoilers. Muchos.

Ayer fui a ver Los Vengadores, al fin. Es la primera película de superhéroes que he ido a ver al cine con ganas reales, sin miedo, sin esperarme una mierda. Y mirad que ha llovido desde que empezó esta especie de edad de oro del cine de superhéroes. Cine que, salvo excepciones, no me ha gustado nunca. Podría intentar dar muchos motivos, pero el principal se reduce a que, simplemente, no me los creo en imagen real. Nunca he visto una película en la que no haya tenido que hacer un esfuerzo consciente para suspender mi incredulidad y tragarme a los superhéroes encarnados por actores. Hasta ahora. Porque lo mucho que me ha gustado Los Vengadores empieza ahí: por primera vez me he creído de verdad lo que estaba viendo. Funciona, así de sencillo.

            Ahora ahondemos en los motivos. ¿Por qué funciona? O mejor, primero: ¿por qué no funcionaba hasta ahora? Para mí, claro. Supongo que sobre todo porque hay una incomprensión total o parcial según el caso del material con el que se está trabajando. Y eso es fundamental. En el cine de superhéroes ha habido acercamientos paródicos inconfesos —las primeras Batman—, películas que infantilizan a los personajes en un sentido u otro —Daredevil, Los Cuatro Fantásticos—, otras que lo malinterpretan por completo —la saga Spider-man— y frustradas películas de autor —Thor—, pero nunca habíamos tenido a un tío que conociera en profundidad aquello con lo que estaba tratando. Y ése es el acierto de haber metido en esto a Joss Whedon. Whedon sabe de qué va esto. Sabe cómo funcionan las historias de superhéroes: se tiró siete temporadas haciendo una que lo era sin decirlo. Se ha acusado a Los Vengadores de simple, de infantil, de volver a los años sesenta. Pero es que, amigos, eso son Los Vengadores. Y conste que no estoy de acuerdo con la corriente de opinión que indica que los superhéroes tienen que ser siempre pura locura, un derroche de imaginación a lo Kirby. Pueden serlo, por supuesto, pero no tienen por qué. No estamos en los setenta, y desde entonces hemos visto muchos ejemplos de cómics de superhéroes que pueden ser algo más, que pueden tratar temas sociales o de cualquier tipo sin ser pedantes, aunque puedan serlo, aunque de hecho suelan serlo. Pero no tienen por qué. Pero, ah, aquí hablábamos de Los Vengadores.

            Y Los Vengadores, se quiera o no, siempre ha sido el blockbuster de Marvel. Ha sido la serie de hostias como pianos, de grandes sagas cósmicas llenas de terribles amenazas. Una serie de acción para todos los públicos, el escaparate más bonito del universo Marvel. El que quería realidad social o drama humano se iba a The Amazing Spider-man o Daredevil. Incluso mientras el resto del universo maduraba, en los ochenta, Roger Stern siguió haciendo en Los Vengadores eso: una serie de pura aventura y acción para chavales. Lo mismo se puede decir para Kurt Busiek. Así que huelga decir que sí, con superhéroes se puede hacer un Born Again, pero es injusto y absurdo pedirle eso a Los Vengadores. Y no me malinterpretéis: para mí Los Vengadores es el amor prohibido de la Bruja Escarlata y la Visión, las crisis de identidad de Hank Pym, la amistad entre Wonder Man y la Bestia. Y no os quepa duda de que si Whedon pudiera hacer una serie televisiva sobre los Vengadores todo eso estaría ahí. Porque es lo que le gusta hacer. Pero hablamos de una peli de dos horas y poco, y lo que toca hacer es otra cosa, completamente diferente. Hay que centrarse en lo que la serie era en su origen: la reunión de los mejores personajes de la historia, el mayor espectáculo del mundo. Como bien ha dicho mi amigo Tebeobien, esto hay que verlo como un annual. Y los viejos annuals estaban para esto, no para desarrollar los conflictos personales. Y ni siquiera hay que recurrir a los annuals: las historias más recordadas del grupo son grandes epopeyas con batallas espectaculares.

            Y a eso es a lo que quería llegar: ¿qué cómics de Los Vengadores han leído los que dicen que la película es demasiado simple o fácil? ¿La historia aquella del Conde Nefaria en los setenta era más compleja? ¿Seguro? ¿La saga de Korvac, que va de que aparece un tío muy poderoso y se pegan con él? O vamos más lejos: ¿Secret Invasion o Avengers VS X-Men tienen acaso un argumento muy complejo? De repente, parece que los lectores de cómics le piden a la película una coherencia y una solidez que brillan por su ausencia en el 75% de los cómics que leen. Y no sé si es porque en el salto a otro medio sienten que tiene que ofrecerse algo más, o simplemente porque no se dan cuenta. O porque no entienden que Los Vengadores es una película para todos los públicos. O una mezcla de todo, qué sé yo. Pero me resulta llamativo que muchos de los comentarios en este sentido provengan de gente que a veces desprecia según qué tebeos por su pretenciosidad, reivindicando el carácter de puro entretenimiento que el cómic debe tener…

            Pero a ver, que me pierdo. El caso es que sí, tenemos una película de argumento muy sencillo: Loki quiere conquistar la Tierra y para ello se alía con unos marcianos de pinta chunga, a los que se les ha criticado porque no son skrulls o krees, como si los skrulls o los krees tuvieran una pinta muy amenazadora. Loki manga un trasto con nombre raro, Furia decide reunir a los Vengadores, y hay hostias. Luego Loki se escapa, se desata la invasión extraterrestre y hay más hostias. MUCHAS más hostias. Los héroes salvan el día y a otra cosa. Bueno, se nota, es verdad, el influjo de la última década del género, y vemos las consecuencias de la batalla, que prácticamente destruye Manhattan. Y ya. ¿Os parece poco? Pues insisto: ¿qué cómics de Los Vengadores habéis leído vosotros? El final es un deus ex machina como una catedral, es verdad. A lo mejor es que en la historia de Marvel jamás ha habido ninguno, ¿verdad? A lo mejor es que la sacada de la manga de los poderes de Rick Jones en La guerra Kree/Skrull no es uno, o la bajada de pantalones del Capitán América en Civil War.

            En serio: las cosas en su justa medida. Ya digo que la vía seria la creo posible. A mí me gustó el The Dark Knight de Nolan y no entiendo mucho esa tendencia a compararla con la película de Whedon. Son cosas diferentes. Y este último entiende los mecanismos del género, y los respeta, y ha sabido actualizarlos y lo que es más importante, presentarlos de manera inmejorable al gran público. Whedon se toma los superhéroes con la seriedad justa, es decir, la necesaria para reírse con ellos, y no de ellos, que es lo que lo diferencia de muchas películas previas. Pero sabe que esto, en el fondo, son puros fuegos artificiales. Emoción, intriga, y dolor de barriga.

            Llegados a este punto tengo que confesar que yo jugaba con ventaja. O no, según se mire. Me refiero a que yo esperaba una película de Los Vengadores, sí, pero también una película de Joss Whedon. Sí, soy muy fan de Buffy Cazavampiros. Mi duda era si Whedon conseguiría mantener su voz en un proyecto así, si en una superproducción como ésta le dejarían hacer lo que quisiera, o algo, por lo menos. Al principio no daba un duro por ello, si soy sincero. Si Kenneth Brannagh había hecho una película tan impersonal y sosa como Thor, pocas esperanzas podían quedar. Pero un día vi el trailer, y la famosa frase de Tony Stark —“Nosotros tenemos un Hulk”— me abrió el cielo. Esa frase era puro Whedon. Y no es la única. Cualquier seguidor de Buffy encontrará muchos momentos en los que verá el genio, la chispa para los diálogos y el humor que tiene su creador. La escena entre Loki y la Viuda Negra, casi cada conversación entre varios héroes, la discusión previa a la huida de Loki, cada puya de Tony Stark a Banner, a Thor o al Capitán, el “Puny God”… Gotitas de mala leche, caracterizaciones exactas en cada frase, que retratan a los personajes sin necesidad de hacerles soltar monólogos rimbombantes para hacerlo explícito. Con dos intervenciones consigue transmitir la sensación que tiene el Capitán de hombre fuera de época perfectamente, sin nada más. Banner, otro de los grandes beneficiados por la mitología Whedon, fantásticamente interpretado, hablando de “the other guy” para referirse a Hulk. Y Tony Stark/Iron Man, claro, auténtica estrella de la fiesta. También se ha criticado esto, pero, sinceramente, es lógico. Es el más popular de la franquicia y Robert Downey lo hace de vicio, y Whedon lo aprovecha al cien por cien. Sí, es cierto que otros personajes están más flojos, concretamente Thor y Ojo de Halcón. El primero gana muchos enteros con su voz original —la peli de Thor la vi doblada— y se limita a dar golpes con su martillo, básicamente, pero de nuevo: ése ha sido su rol principal en los Vengadores desde siempre. Ojo de Halcón tiene menos defensa. No es tan carismático como el de los cómics, ni se pasa el día pinchando a los demás, pero aparte de eso, bueno, es que se pasa la mitad del metraje en el bando de los malos, poseído.

            Y el otro punto donde, felizmente, se nota la mano de Whedon es en la acción. Por primera vez veo una película de superhéroes y me entero de qué está pasando durante los combates, qué hace cada personaje, cómo se mueven. No es una sorpresa para cualquiera que haya visto Buffy, exquisita en ese aspecto, pero siempre estaba el miedo a que los mayores medios con los que contaba el director lo cegaran un poco. Y no, para nada. No hay giros de cámara absurdos, ni imitaciones chungas del estilo matrix. Y es un gustazo ver a superhéroes moviéndose como superhéroes, peleando en equipo, y que se vea, sin que las coreografías resulten falsas y acartonadas y sin renunciar —al contrario— a la espectacularidad. Y en esto, para mí, hay dos escenas claves, ésas en las que sientes que sí, que realmente estás viendo a los Vengadores en acción. La primera es la pelea entre Thor y Iron Man —otra escena muy criticada; claro, chicos, en los cómics los héroes jamás se pegan entre sí, ¿verdad?—, que detiene el Capitán América. Ese plano de los tres parados en el bosque es una gozada, y el momento en el que Thor golpea con el martillo el escudo del Capi es glorioso, y ejemplifica a la perfección lo bien que le tiene cogida la medida Whedon al material de origen. La segunda ocasión, claro, es la batalla final. Nunca se ha visto mejor en movimiento la destrucción, la brutalidad y la alegría de una pelea de superhéroes. Hostias como panes, de todos los colores, sin macarradas tontas, bonitas pero no artificiales.

            En fin, ya decía al principio que reduce todo a algo tan sencillo como que me lo creo. Que por fin me lo creo. Whedon ha creado un híbrido perfecto entre el tono clásico de los setenta y el ambiente Ultimate y le ha salido casi redondo. ¿Obra maestra del cine? Hombre, tampoco, no nos flipemos. Es lo que es. Sé que estoy viendo cine de acción, sé que estoy viendo puro mainstream de Hollywood; pero es que éste era en los últimos tiempos tan, tan pobre, que es una alegría volver a los tiempos en los que ser comercial no estaba reñido con la calidad.

            Luego, claro, le ponemos todos los peros que queráis, que los tiene. La banda sonora no me gusta nada, es anodina e intercambiable con cualquier otra banda sonora de cine épico. Por bien escrito que esté el personaje, jamás me creeré a Johansson como la Viuda Negra, y los actores que hacen de Thor, Ojo de Halcón o el Capitán América buenos, lo que se dice buenos, no son. El traje del Capitán es inexplicablemente kitsch. Me chirría, siempre lo ha hecho, el rollo de los superhéroes militarizados: creo que funcionan mucho mejor como outsiders. Afortunadamente Whedon también lo cree —y si no acudamos a su saga de la Iniciativa en Buffy— y la última batalla es fruto de la desobediencia de los héroes, que se alejan de la figura ambigua de Furia para hacer lo que se debe.

            Pero pese a todo esto: sí, creo que es la mejor película de Marvel hasta la fecha. Y lo es principalmente porque hay un director que se ha implicado de verdad, que ha hecho una película personal dentro de los márgenes que tenía, que no se limita a aplicar con desgana la misma plantilla del viaje del héroe que estamos cansados de ver una y otra vez llena de diálogos y situaciones absurdas porque, ya sabéis, son sólo tebeíllos. Los Vengadores es una película sin mensaje, sin moral, sin autoayuda. El mensaje es que los tipos grandes y fuertes son divertidos, que los superhéroes son divertidos, y que el bien triunfa sobre el mal. Es un espectáculo que da la talla y cumple con creces lo que se esperaba de ella, o al menos lo que yo esperaba.

Tres cuestiones más antes de terminar:

Se ha criticado mucho que en la película faltan guiños al universo Marvel en general y a la serie de Los Vengadores en particular. Y sinceramente, me parece un argumento muy endeble. ¿Para qué sirve que mencionen, por poner un ejemplo, a Hank Pym, más allá de para que los friquis de los cómics puedan asentir con complicidad y darse golpecitos con el codo en el cine mientras el espectador normal no se inmuta? Una película no es mejor o peor por el número de referencias que contenga, ni éstas aportan demasiado. A mí lo que me importa es que los personajes que salgan estén correctamente caracterizados, que pueda reconocerlos más allá de la pinta, y creo que eso en esta película se consigue, con la excepción de Ojo de Halcón. Además, en la escena final sale Thanos sonriendo cuando le hablan de “cortejar a la muerte”. ¿Qué más queréis?

Pese a todo, no olvidemos nunca que donde mejor funcionan el género y estos personajes es en el medio que les vio nacer. Esta película no supera las mejores historias de los Vengadores, pero eso es lo de menos, son medios incomparables y lo que tenemos que buscar o pedir en la película son cosas diferentes, creo yo.

Queda un asunto feo: el de los derechos y el reconocimiento de los autores. Confieso que me he sentido culpable disfrutando —y pagando— por esta película, porque sí, Whedon y su equipo se lo merecen, pero me sigue jodiendo que Marvel gane tantísimo dinero y le niegue una compensación a los creadores que han hecho posible semejante orgía de dólares. Menos a Stan Lee, claro, quien demandó a la compañía y consiguió que se le pagara por cada adaptación. Me parece bien, claro, lo que os juro que no entiendo es entonces por qué se le niega el pan y a la sal a Gary Friedrich, Marv Wolfman o los herederos de Jack Kirby. Porque aquí hablamos de creación, del origen de las ideas y los personajes, no del puto work for hire. Lee también estaba en los sesenta a sueldo en la editorial, y ha pillado su parte. Sin preocuparse mucho de que la pillaran los demás, o en algunos casos colaborando activamente para que no la pillaran. En cualquier caso, en los créditos al menos podemos ver un “Captain America created by Jack Kirby and Joe Simon”, y se reconoce que la película está basada en las historias originales de Lee y Kirby. Además se agradece a varios otros autores, porque ciertas situaciones o tramas remiten a historias hechas por ellos: Mark Millar, Bryan Hitch, Sal Buscema y Jim Starlin son los que recuerdo. Algo es algo, aunque si hubiera ido el reconocimiento acompañado de un cheque, habría sido mejor.

            ¡Ah! Y una cosita más, un detalle friqui, pero no de cómics: el videojuego al que está jugando el soldado de SHIELD en una escena no es el Space Invaders, como he leído ya en varios sitios, sino el Galaga. Se dice en los créditos. Hala, ya podéis dormir tranquilos.

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2 thoughts on “Cine: Los Vengadores.

  1. De acuerdo en todo. Vamos, no podría estar más de acuerdo. Solo un detalle muy tonto: a mí a esta “Edad dorada de los superhéroes en el cine” me gusta llamarla “peplum de superhéroes”. Tonterías mías.

  2. Está visto que soy un manta generando polémica xD. Nah, es broma. No quería crearla. Pero me sorprende que casi todos me estáis diciendo que estáis de acuerdo, esperaba otra cosa por las opiniones que veo por la red.
    Sobre lo que dices, bueno, yo lo pongo en cursiva porque no me lo creo. Vamos, que para mí no es una edad de oro. Ha sido una época de ensayo y error con muchas pelis malas, otras normales y corrientes y alguna decente. Aunque se me ocurre que igual Los Vengadores supone un salto cualitativo y empieza realmente esa edad dorada. Por lo menos ha roto esa inercia de contar una y otra vez la misma historia con diferente personaje.

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