Black Super Power, de Daniel Ausente.

Hace poco le puede al fin echar la zarpa a la Black Pulp Box, una idea bonita y completamente suicida —y por eso doblemente bonita— de Aristas Martínez, que consiste en una colección de libritos que imitan las novelas pulp y que giran en torno a la cultura negra, o más concretamente a lo pop negro. Todavía no he podido leer todo el material, pero quiero comentar ya algunas cosas de lo primero que me lancé a devorar, porque le tenía muchas ganas: el ensayo sobre los héroes negros de Daniel Ausente, más conocido en la red como Absence. A estas alturas poco hace falta decir para presentarle: se ha convertido en uno de los referentes del estudio de la cultura pop y su blog es visita ineludible desde hace años.

Black Super Power, que así se llama el libro incluido en la Black Pulp Box es un completo repaso por la historia de los superhéroes de los cómics, en principio, pero acaba siendo mucho más. En su exposición Ausente tira líneas entre los diferentes medios de comunicación y los une con el desarrollo mismo de la sociedad y las luchas por la igualdad racial, siempre con el cómic como epicentro, pero consciente de que cualquier modelo explicativo que se quiera construir en plena posmodernidad no puede cerrarse sobre sí mismo. Es necesario recurrir al cine, a la televisión, a la música y a la literatura, y eso lo entiende a la perfección Absence, no sólo en este ensayo, sino en cualquier cosa que escriba. La cultura pop es una amalgama caótica en el que los conceptos se mezclan sin ninguna jerarquía ni orden de procedencia. Eso es lo que la hace tan increíblemente atractiva y fascinante y al mismo tiempo dificulta desentrañar sus claves.

            Por eso tiene tanto mérito la claridad con la que Absence asocia conceptos y va desarrollando su discurso. A veces da rodeos necesarios, pero nunca pierde de vista la pista central. El resultado es un viaje apasionante por la historia reciente de los EE UU a través de la lucha de los negros por sus derechos, en la que las categorías tradicionales de la Historia saltan por los aires y se relaciona a Malcom X con Muhammah Ali y con Pantera Negra con total naturalidad. Porque así debe ser, una vez que nos libramos de los prejuicios de raíz decimonónica y le damos a cada cosa la importancia real que tiene. Y los medios de entretenimiento de masas tienen una influencia bestial, por mucho que hoy la oficialidad se haya olvidado de ellos cuando conviene. Por eso es tan valioso un ensayo en el que se rescata todo esto. Los lectores compulsivos de cómics podemos pensar que los tebeos de Luke Cage o el Halcón están en la memoria de la sociedad, pero me temo que están tan olvidados como las oscuras y deliciosamente reaccionarias películas de la Blaxplotation que Absence describe.

            Pero al margen de la claridad expositiva y del valor de los datos que rescata, de Black Super Power lo que más me ha gustado es que Absence escribe bien. A ver, dicho así es una tontada, claro, no me refiero a que escriba con corrección gramatical y sintáctica, sin hacerme sangrar los ojos cada dos líneas, eso se da por hecho en alguien con su trayectoria —aunque hay cada uno que… mejor lo dejamos estar—, sino que su estilo es increíblemente ágil y ameno. Demuestra que la divulgación no está reñida con el humor y con la prosa relajada. Frente al estilo imperante en lo divulgativo, lleno de formalismos, de plural de modestia y fórmulas consideradas válidas para los objetivos que se persiguen —y que también es válido, claro—, Absence se quita el traje de divulgar, se pone las chanclas, se repantinga en el sofá y llena su texto de expresiones coloquiales y tacos, y manda bien lejos a la corrección política cuando no tiene reparos en usar «negro» o «negrata»; habría sido muy divertido que en un libro que trata sobre lo negro hubiera estado continuamente usando eufemismos del tipo «hombre de color». Se nos ha hecho creer que eso es escribir mal, que hay que ajustar los niveles del lenguaje y esas cosas, y, efectivamente, cuando uno no sabe escribir de manera formal mejor que no intente esto, porque se va a estampar. Pero Absence demuestra que si sabes hacerlo, el uso del lenguaje coloquial, lejos de empobrecer el discurso, lo enriquece que te cagas —¿veis? un ejemplo de cómo no hacerlo.

            Por lo demás, en cuanto al contenido, el lector no experto encontrará un relato totalmente accesible y aprenderá muchísimo. Y el experto también. Uno puede conocer grosso modo la historia de los personajes que se tratan, pero no siempre ha caído en determinados detalles, o hecho ciertas reflexiones. Absence llega a conclusiones con las que se podrá estar de acuerdo o no, pero que desde luego invitan al debate. Y no olvidemos que hay mucho en Black Super Power de fuera de los tebeos, pero que explica esos tebeos, y ahí seguro que incluso el lector de Marvel y DC más hardcore va a aprender mucho. Por ejemplo, con la apasionante historia de Jack Jonhnson, el primer campeón negro de boxeo de EE UU, y la censura institucional a su alrededor por cuestiones racistas. Sólo por conocer esa historia ya le agradezco a Absence su esfuerzo. Y por todo lo demás, claro. El libro está editado con mimo y la misma austeridad que toda la Black Pulp Box, tiene abundante material gráfico, imprescindible en un libro así, y cuenta con una ilustración de cubierta muy chula de Pablo Ríos. Si os dais prisa, es posible que todavía queden ejemplares.

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