¿Qué es underground?: documentando el mundo del fanzine.

Esta tarde he visto el documental de Guillermo Carantini y la productora Zeventrack SL sobre el mundo del fanzine español: ¿Qué significa underground?. Y me ha resultado muy interesante. También muy emotivo, la verdad. El documental transmite a la perfección la ilusión de los fanzineros —principalmente de los responsables de Tmeo, Rantifuso y Tonterías del rock, pero aparecen más—, ese espíritu creativo que lleva a uno a hacer las cosas por el placer de hacerlas, y a hacerlas a tu bola, sin depender de nadie y controlando todo el proceso. La fuerza de lo colectivo se muestra como el otro motor de un fenómeno que me fascina porque se mantiene vivo en contra de toda lógica de mercado, desafiando cualquier análisis.

            El documental se centra en mostrar las motivaciones de los fanzineros y el proceso de comercialización de sus fanzines, con especial hincapié en los modelos de distribución y la venta en salones del cómic. Es un recorrido casi emocional que se centra en los autores y su experiencia, en su día a día. Y como tal es perfecto, aunque yo eche en falta algunas cosas. Más atención a los contenidos de los fanzines, en primer lugar. La decisión de prescindir de voz en off hace que toda la atención se centre en los protagonistas, y eso es bueno, pero impide también algunas cosas: principalmente una mayor perspectiva histórica del fenómeno y un aporte de datos del momento en el que se realiza —¿cuántos fanzines hay, de dónde son, cuántos ejemplares tiran?—; pero entiendo que no era eso lo que se quería mostrar.

            Pero al margen de lo mucho que he disfrutado de ese lado humano de los fanzines, ¿Qué significa underground? Me interesa por las cuestiones que indirectamente plantea. Para empezar el significado mismo de underground, un concepto que pocos de los entrevistados se animan a definir con precisión. Seguramente tampoco en la época que lo vio nacer como movimiento tuvieron totalmente claro qué era, pero con el tiempo lo hemos definido, más o menos, como aquello que se publica al margen del sistema, desde la autogestión y la independencia económica de los grandes grupos editores y distribuidores. El componente ácrata y contestario que caracterizó en general al primer underground —en España, el de El Rrollo Enmascarado y demás publicaciones subversivas— se ha diluido y aunque pervive en algunos fanzines, en otros ni se plantea. Más que eso, los fanzines españoles de 2008 —y de 2012, creo— no son sólo una expresión genuina del deseo autoral de sus responsables, sino también una reacción al mainstream, o a lo que se percibe como tal. Se hace lo que la tendencia principal del mercado no admite, o no tolera. Da lo mismo en realidad que sea cierto que un tipo de cómic tenga o no acomodo, no voy a entrar en eso. Pero es llamativo el carácter cíclico del fenómeno: el cómic independiente americano se forjó como respuesta al mercado insoportablemente saturado de superhéroes, y trató temas y géneros que hoy los fanzineros señalan como los predominantes en el panorama español. Podría decirse que lo underground de hoy será el mainstream del futuro. Muchos de los participantes en el documental hablan de novela gráfica y de slice of life y mencionan lo difícil que puede ser publicar algo que no sea un libro de doscientas páginas —casualmente, esta mañana en la charla sobre cómic de género negro a la que he asistido dentro del marco de Getafe Negro se decía algo muy similar—, o el poco cómic de género que se hace en España. Hace quince años las reivindicaciones de los autores eran exactamente las contrarias: la imposibilidad de sacar adelante algo que no fuera un cómic grapado y el poco interés de editores y público por temas alternativos. Lo marginal siempre se construye en oposición a lo comercial, y tiene sentido: si uno siente que la industria no tiene un lugar para él es más fácil que se anime a montárselo por su cuenta. Pero también hay otra actitud importante reflejada en el documental: la de la militancia —no sé si es un término adecuado pero no se me ocurre otro—, la conciencia de muchos de los fanzineros que aparecen de mantener esa independencia siempre, no sólo como paso previo a la profesionalización.

            Y esto me lleva a la segunda cuestión que me he planteado con ¿Qué es underground?: la condición del fanzine como primer paso ideal para un autor joven que quiera dedicarse a los tebeos. Sin fanzines no habría nada, se llega a decir —no recuerdo si literalmente—. Berenguer, por ejemplo, tira por ahí con sus intervenciones. Hay una especie de camino profesional interiorizado por los aspirantes que arranca en el fanzine, continua en la revista y concluye en la obra larga. Y yo creo que ese camino aún existe, y es perfectamente válido, pero ya no es el único. El mercado ha cambiado tanto que ya no podemos aplicar esos criterios. El proceso de aprendizaje se puede hacer en los fanzines, pero no tiene por qué. Uno puede hacer sus cosas en internet, por ejemplo. Alguno podrá decirme que no es lo mismo, y tendrá razón, pero no tiene por qué serlo. Nada es nunca «lo mismo»; tampoco hacer fanzines en los ochenta es lo mismo que hacerlos hoy. Hoy además hay otros cauces para publicar, desde presentarse a premios a, simplemente, autopublicarte un cómic, o mostrarlo en una editorial y que a ésta le interese. No, el fanzine ya no es imprescindible para ser profesional en el futuro. Y yo creo que por eso precisamente tiene más valor. Si hay que reivindicarlo, hagámoslo como una vía genuina de expresión artística, una filosofía. Me gustan los fanzines en los que lo de menos es dar el salto a lo profesional y lo que importa es divertirse, en los que tengo la certeza de que los autores están haciendo exactamente lo que les da la gana, incluso si ya publican de forma remunerada. Y esto lo veo en el documental. Veo ilusión, diversión y ganas, muchas ganas. Veo que hacer un fanzine es algo bonito, una experiencia única que creo que pierde gran parte de su magia si se ve como algo ineludible por lo que el dibujante debe pasar, aunque, por supuesto, es totalmente lícito y lógico que un autor tenga como ambición convertirse en profesional. Pero es mucho más que eso, afortunadamente.

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4 thoughts on “¿Qué es underground?: documentando el mundo del fanzine.

  1. A mí me parece que crear una web para poner tus cómics, o auto`publicarte tu propio tebeo, es lo mismo que hacer un fanzine, la verdad. Las otras opciones que comentas como camino a la “profesionalidad” (presentar tu trabajo a una editorial directamente, o a un concurso) tampoco son nuevas. Si acaso la mayor diferencia está en que antes los concursos eran de historias cortas (Toutain o el propio Berenguer, por ejemplo, los convocaban para descubrir nuevos talentos), y ahora se piden obras extensas.
    El comentario de Berenguer es algo lógico, creo, y más teniendo en cuenta su posición de editor que exige de entrada una cierta calidad.. Por lo general , uno no nace sabiendo, y para crecer como autor hay que dibujar y, a poder ser, publicar. Los fanzines (en papel o en internet) dan esa posibildad de sacar a la luz tu material, de comparar el trabajo propio con otros compañeros, de seguir una disciplina, de recibir feedback, y de aprender en definitiva.
    ¿Que si la etapa fanzinera es obligatoria? Pues hombre, no, pero es muy útil.
    ¿Que hay quien hace los fanzines como fin en sí mismo? Pues yo creo que casi todos nacen así, pero a la larga desaparecen por otras obligaciones de la vida, y por la falta tiempo y de beneficio económico. Pero con suerte de ese caldo saldrán algunos nuevos e interesantes autores.

  2. Cuando digo que no es lo mismo me refiero a la difusión, sobre todo. Si uno hace un fanzine en internet desde luego tendrá que promocionarlo, difundirlo, etc. pero no tiene nada que ver con el trabajo que realizan los fanzineros de papel, que es mucho más laborioso, en mi opinión.
    Por lo demás estamos de acuerdo en casi todo.

  3. Acabo de terminar de verlo. Tenia muchas desde que subiste el link y poder analizar y aprender que pasa en España y comparar con Argentina.

    Lo primero que me llama la atencion y ya lo hacia de muchos antes es la definicion que tienen ustedes de fanzine. Me acuerdo hace unos años cuando coincidi en el festival de historieta de Bolivia con Alberto Vazquez, el me preguntaba si La Mano era un fanzine. La mano fue una revista de rock que se distribuia por kioscos y que su director es un famoso conductor de tele. Yo ahi publicaba una historieta y por eso tenia los numeros ahi, pero para nosotros un fanzine es practicamente un par de fotocopias blanco y negro abrochadas. En cambio, veo que su definicion es mucho mas amplia. Calidad, formato, etc.

    Por eso, al ver Rantifuso (de la cual creo haber visto algun numero por aca) me parece que seria una revista con todas las letras. Un fanzine pro se podria decir. Sin embargo, mas alla que compartamos ese concepto del que hace fanzine es alguien que esta aprendiendo, aca el fanzine tiene que estar “mal editado” o estar a la par del aprendizaje del autor.

    Eso me llama la atencion un poco, pero no es para mucho analisis.

    El tema por ahi mas interesante sea el de los eventos de historieta. Este año tuvimos dos eventos grandes: uno es el crack bang boom y el otro es viñetas sueltas. El primero es una convecion que podemos decir copia el formato de las comic con. Es decir, un invitado internacional del palo norteamericano (caso Jim Lee, Quately o el tipo que hizo el diseño de personajes de Ben 10 y las tapas de 100 bullets que no me acuerdo el nombrre y que me perdone) y un editor. Tambien hay espacio para la produccion local con invitados nacionales, un predio para editoras y librerias especializadas y un galpon exclusivo para fanzines aunque ha habido editoriales de historieta ahi. Al tener la produccion independiente un lugar exclusivo contiene mejor al sector, ya que el grueso del evento no pasa por ahi. En cambio, Viñetas sueltas que podemos decir toma el formato de evento mas angoulemenesco tiene otro sabor. Los invitados son autores que han salido de un “undergroud” y las charlas y talleres son en cierta forma de aprendizaje y analisis del medio.

    Sin embargo, por ahi, el evento al que mas aprecio le tengo sea Dibujados. Es una pequeña feria con charlas, feria y talleres que se hace en un hostel dos veces al año durante un fin de semana. Seria una version de la SPX argentina. Mucho fanzine, mucha edicion independiente. Es un evento en el que se nota tambien eso en las ventas, siendo el lugar donde mas se vende. Tambien, uno parecido es el Festival increible. Se hace 4 veces pero solo dura un dia. Es interesante en cierta forma esta articulacion que se dio en estos espacios.

    Despues, el otro tema que estaria interesante analizar es el papel vs internet o mejor dicho la funcion que se le da a cada uno. Varios comentarios del documental son sobre darse a conocer, cuando en cierta forma, internet te hace conocido mucho mas rapido y a mayor escala. Yo siempre pense que la edicion de una historieta es mas por amor a eso que dibujaste que a otra cosa. Internet, en cambio, no lo pense como medio de comunicacion de historietas sino mas bien como un mecanismo de produccion. En argentina, internet volvio a producir historietas periodicamente luego de que todas nuestras editoriales desaparecieran. Invento un camino que antes no existia. Quiero decir, un editor venia y te pagaba para que hicieras tantas paginas de Nippur de Lagash. Hoy, el compromiso es otro. Es frente a tantos lectores que siguen tus cosas en internet (1, 2 o 480059) o incluso con uno mismo pero mucho mas expuesto y que al final ese material termina recopilandose en un libro (o no).

    Tambien, nosotros al no tener un “mainstream” definido por falta de publicaciones, todo se vuelve muy confuso. Es muy dificil decir que lo que hoy aparece en un fanzine sea lo comercial o la norma dentro de unos años.

    Pero bueno, tambien coincido con eso que decis sobre revindicar el formato. Que sea una expresion artistica en si misma.

    Ok. Escribi mucho y me di cuenta que no dije un monton de cosas que deberia haber dicho. Mejor termino aca.
    un abrazo
    Brian.

  4. Muchas gracias por tu extenso comentario, Brian, en especial en lo que respecta al panorama argentino de ferias y fanzines. Siempre me interesa saber cómo están las cosas en otros países.

    Sobre lo que comentas de la calidad de edición para considerar algo un fanzine o no, en realidad creo que en España todavía existe esa valoración en algunas personas, aunque ya son minoría. Es cierto que hace años casi todos los fanzines eran fotocopias grapadas, porque una impresión como la de Rantifuso (por ejemplo) era inasumible económicamente. Pero la impresión digital ha abaratado muchísimo los costes y hoy en día está al alcance de cualquiera publicar un fanzine que como dices parezca una revista. Pero creo que el hecho de que los medios hayan cambiado o mejorado no debería cambiar el nombre que le damos a una publicación hecha sin ánimo de lucro, que es lo que siguen siendo los fanzines.

    Un saludo y gracias de nuevo por tus apreciaciones.

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