The Best American Comics 2013, de VVAA.

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Hoy he terminado de leer la antología de 2013 de The Best American Comics, editada como siempre por Jessica Abel y Matt Madden. Cada año, además, hay un editor invitado que realiza la selección final de entre todas las obras escogidas por Abel y Madden; este año ha sido Jeff Smith. La antología recoge tanto historias breves completas como extractos de obras largas, y aquí hay que decir que varias de ellas, aunque son suficientes para hacerse una idea de su estilo y tono, no lo son para valorar su calidad. Pero es inevitable, y, en realidad, la idea es servir de muestrario, supongo, enseñar qué ha sido lo mejor.

Y eso lo consigue, porque The Best America Comics ya se ha convertido en una referencia. Es perfecto para hacerse una idea de qué se está cociendo en el cómic americano, y además integra propuestas y tendencias muy diferentes, provenientes de sectores que en principio pueden parecer alejados. Como comprende cómics de entre septiembre de 2011 y agosto de 2012, hay varios seleccionados que ya hemos visto por aquí publicados y que incluso parecen tebeos antiguos, pero también hay un buen puñado de cosas que no se han editado en España, y varios autores de los que jamás había leído nada y ahora, desde luego, voy a hacerlo. Vamos a hacer un rápido recorrido por lo que puede encontrarse en TBAC:

La antología arranca con un capítulo de ¿Eres mi madre?, la segunda novela gráfica de Alison Bechdel. Pese a la polémica y las opiniones encontradas, creo que su peso bien merece que esté en cualquier antología de cómic americano. El capítulo seleccionado es potente y muy representativo de la obra completa.

Brandon Graham es conocido en España sobre todo por Prophet, donde deja el dibujo, en su mayor parte, en manos de otros; pero también es autor completo y ha publicado muchas historias cortas. Aquí se incluye «The Speaker», un relato fantástico de una voz que se escapa de su dueño por el teléfono y toma forma casi humana. Me ha gustado mucho el tono y el grafismo, aunque el final me ha dejado un poco frío.

Jesse Jacobs ha sido la primera gran sorpresa del libro. «The Divine Manifestation of a Singular Impulse» es una historia cósmica protagonizada por colosos que crean el mundo y la vida, con ese tono épico y a la vez ligero que caracteriza a muchos de los primitivos cósmicos, entre los que Santiago García incluyó a Jacobs. Gráficamente es espectacular, y tiene páginas muy efectivas. Le concede mucha importancia a las formas y a la línea: es un estilo muy geométrico, para entendernos. Lo gráfico, de hecho, parece ir marcando el ritmo y provoca una sucesión de acontecimientos que no alcanzamos a entender del todo pero cuya belleza nos hechiza.

Haunter, de Sam Alden, es otro cómic muy avanzado donde lo visual tiene una importancia enorme. De todas las obras de las que se incluye un extracto, ésta es la que menos lo sufre, porque muestra una peripecia completa, muy física, donde no nos importa qué ha pasado antes o quién es el personaje que, armado con un arco y flechas, avanza por el escenario enfrentándose a varios enemigos. Como en un videojuego de 8 bits, la paleta de colores —de bonitas acuarelas— va cambiando según avanza el protagonista por diferentes pantallas. Me ha recordado a las secuencias de acción de El héroe de David Rubín, no porque la manera en la que las resuelve tenga que ver, sino porque se nota el mismo interés en hacer algo que se salga de los cánones y sorprenda con encuadres arriesgados y un cinetismo que aprovecha la potencia del cómic antes que replicar la del cine. Otro que en cuanto pueda va a caer.

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El «Manananggal» de Michael DeForge es una historia muda de criaturas extrañas que mutan y operan unas en otras físicamente. Es un buen cómic, y DeForge tiene mucho talento —ya no lo digo sólo por esta historia—, pero a mí no me termina de entrar. Aunque está en esa lista de jóvenes autores —tiene 27 años— de los que estoy seguro de que harán grandes cosas.

Otro bombazo: «The Good Wife» de Sophie Goldstein, hasta ahora totalmente desconocida para mí. Con un coloreado de ésos que me vuelven loco, de colores puros, brillantes y con contrastes violentos, y línea perfecta y limpia, la historia cuenta el matrimonio entre dos salvajes que se encuentran en plena naturaleza, y conviven en una cabaña. Pero hay un giro muy loco, cuando la buena esposa comienza a darse a su marido… en sentido literal. No digo más.

Del siguiente no hace falta contar demasiado: es un capítulo del inmenso Habibi de Craig Thompson, uno de los visualmente más impactantes. Supongo que desconcierta un poco leerlo por separado, pero sirve de perfecto ejemplo de lo que uno se encontrará en la obra completa.

The Story of Gráinne Ní Mháille de Collen Doran, Derek McCulloch y José Villarrubia, extractado para la antología, es uno de los cómics más convencionales que se pueden encontrar en ella. Es una historia del folclore irlandés contada de manera muy clásica. No es que sea mala; es que me cuesta entrar en estilos como el de Doran: me pasa igual con Bryan Talbot, otro autor de corte similar.

De James Kochalka se incluye una selección de viñetas de su American Elf, concluido hace poco, por cierto. Con Kochalka me pasa como con Jeffrey Brown: me parecen muy buenos, creo que capturan su realidad y los pequeños detalles cotidianos de manera perfecta, pero me cuesta empatizar con su visión amable. No por ser amable, aclaro, sino por el enfoque concreto que le da Kolchaka a las cosas. A pesar de lo cual he sonreído con varias viñetas.

El fragmento de Giants, Beware! de Jorge Aguirre y Rafael Rosado es insuficiente a todas luces para juzgar la obra, que parece un tebeo de aventuras infantil o juvenil con pinta de poder ser muy divertido y tener un toque oscurillo que no termina de verse en estas páginas pero que se intuye. Sin duda alguna, es la elección que más nos recuerda que Jeff Smith es el antologista, porque parece el tipo de tebeos que el autor de Bone disfrutaría más.

Me ha encantado encontrarme con «Story Time», una historia breve del fantástico Beasts of Burden de Evan Dorkin y Jill Thompson, la serie paranormal protagonizada por perros que me enganchó cuando se publicó aquí. Es una de mis debilidades, y aun reconociendo que esta historia en concreto no tiene nada extraordinario, el completista que hay en mí agradece su inclusión. Y el tío que llora a moco tendido con historias tristes de perros también.

Raiders de Faith Erin Hicks tiene buen aspecto, una novela gráfica sobre adolescencia con toque sobrenatural típica pero bien ejecutada, pero lo que se ofrece es insuficiente para emitir una valoración menos vaga. Tampoco me ha generado la necesidad de otros extractos de leer la obra completa, eso es verdad.

«1912» es un capítulo de Intimidades, de Leela Corman, para mí una de las tapadas del año pasado de lo publicado en España.

«A husband and a wife»  es una historia corta muda de Sammy Harkham, que no podía faltar aquí. No es lo mejor suyo, pero es muy bueno. Se incluye en Todo y nada, la antología que publicó hace poco Fulgencio Pimentel.

«Four Comics» es eso, cuatro cómics de una página del webcómic de Grant Snider, Incidental Comics. Snider huye del relato tradicional y experimenta con el lenguaje escrito, o crea divertimentos como «Required Summer Reading», donde a diferentes escenas típicas del verano les adjudica una obra clásica de la literatura para titularlas. No me ha vuelto loco, pero es interesante y me ha servido, una vez más, para conocer a un autor al que no controlaba.

Eleanor Davis es otra autora a la que no conocía. «Nita Goes Home» sería un relato clásico de retorno al hogar, si no fuera porque el entorno es un futuro en el que la gran ciudad se ha convertido en un lugar completamente artificial en el que ni siquiera puede respirarse el aire sin filtros. La denuncia del deterioro del medio ambiente se mezcla con la historia personal de la protagonista, todo con un ritmo pausado y contemplativo.

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El primer capítulo de Concrete Park de Tony Puryear me ha dejado muy descolocado. Demasiado breve para decidir si me gusta o no, aunque a primera vista parece una serie tipo Vertigo no demasiado original. Luego, a saber, claro.

«Top Five» de Malachi Ward —otro desconocido para mí hasta ahora— me ha parecido un excelente cuento corto de ciencia ficción que explora la soledad de un hombre en un paraje prehistórico, realizando algún tipo de trabajo. Bien armado y un muy buen dibujo.

Derf es un autor al que sólo conocía por el nombre, cuyo My friend Dahmer, una biografía de un amigo, promete mucho a juzgar por lo visto en el capítulo incluido en TBAC, muy bien escogido para generar curiosidad, con un final abierto perfecto. Es un proyecto, por lo que he podido leer, que lleva en marcha desde 1994 y que en 2012 vio al fin una versión definitiva de más de doscientas páginas. Otro que tendré que leer.

Todavía no he leído el primer tomo de Rachel Rising, la última serie de Terry Moore, así que el extracto que se incluye aquí me ha servido de aperitivo. Engancharme no me ha enganchado, pero es muy breve como para no darle otra oportunidad, y más teniendo en cuenta que a mí me gustó Strangers in Paradise.

«George» es muy bonito. Laura Park cuenta con una ternura increíble una pequeña historia de un anciano que se dedica a poner bombas en los cines. Tal cual. Pero lo hace sin ningún tipo de ironía, y con un estilo perfecto para ello, con influencia de Seth y de Raymond Briggs. Ha sido de lo que más me ha gustado de la antología.

La sin par Kate Beaton, tampoco podía faltar aquí. «Velocipede» es un running gag muy propio de ella, que juega al anacronismo poniendo en el siglo XIX actitudes de la chavalada actual. La chica con el gramófono al hombro mientras dice que «me importa una mierda» es insuperable.

Otra gran sorpresa han sido las tiras de Evan Dorkin —que como guionista de Beasts of Burden es el único autor que aparece dos veces en TBAC—, cuyo trabajo en solitario no tenía muy controlado. Son un buen puñado, y algunas simulan series recurrentes, y en general destilan un humor bastante divertido.

El par de páginas de «Saints in the Store», de Jennifer Hayden, me han parecido algo blanditas, aunque el dibujo me ha gustado. Como con otras obras de la antología, no me atrevo a decir mucho más de la autora sólo con un muestra tan breve.

Michael Kupperman casi siempre mola, y «Scary Bathtub Stories» no es una excepción: una parodia / homenaje del terror de serie B, con portada a lo EC Comics incluida, genial.

Gabrielle Bell es otro nombre de peso en la antología. La historia de cuatro páginas que se incluye, «Cody», proviene del Kramers Ergot de Sammy Harkham, y creo que es otra de las mejores piezas del libro. Es un relato sórdido contado como si fuese autobiográfico, con las técnicas propias de la autobiografía, con un final perfecto.

Con «In the Rough» de Vanessa Davis me ha pasado algo parecido a lo de Hayden: me ha invadido cierta sensación de blandura, de costumbrismo superficial. La cosa gira en torno a las bodas y concretamente al anillo de compromiso.

En cambio, con un tema similar, concretamente el matrimonio homosexual, Jeremy Sorese arma en «Love Me Forever! Oh! Oh! Oh!» un relato reflexivo con un sabor mucho más sincero, en el que expone sus dudas al respecto y sus sentimientos encontrados.

Ya vamos acabando, pero quedan dos buenas balas en la recámara. La penúltima historia es un fragmento de «Annie Sullivan and the Trials of Helen Keller», de Joseph Lambert. La historia de Keller y su maestra Sullivan es bien conocida: la primera era una niña sorda y ciega, incapaz de hablar, a la que Sullivan enseñó a comunicarse. Lambert ha adaptado la historia en un cómic que, por lo visto aquí, técnicamente es impecable.

Cierra la antología una auténtica pasada de Paul Pope: «1969», que trata del tercer viaje a la Luna con un tono de ciencia ficción perfecto y un blanco y negro rotundo y toda la potencia de la que Pope es capaz.

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En conjunto, queda un libro tan heterogéneo como cualquier antología, pero más allá de esta obviedad, The Best American Comics permite sacar algunas conclusiones. Ha sido un curso raro, sin cómics de Joe Sacco, Chris Ware, Daniel Clowes, Charles Burns o los Hernández —en la lista final de obras recomendadas se incluye un cómic de Beto, pero nada más—. Eso no significa que no haya pesos pesados: Bechdel, Bell, Pope o Thompson creo que lo son, pero no son los pesos pesados, y eso hace que baje el nivel. Pero por otro lado tiene algo muy positivo, y es que dejan espacio a otros autores nuevos. A fin de cuentas, a los consagrados todos los conocemos. Esta edición de la antología sirve para descubrir a mucha gente joven, y a autores con carreras cortas, que no son los nombres obvios en los que todos pensamos cuando hablamos de novela gráfica. Aunque, precisamente, esta antología se caracteriza por ir más allá del cómic adulto. Pero no sé hasta qué punto tiene sentido que la misma antología proponga al lector cosas como Beasts of Burden y al mismo tiempo Are you my mother? Quizás eso diluya un poco su personalidad y difumine el espectro de público al que va dirigido, pero se debe, claro, al criterio de Jeff Smith, como debe ser, por otro lado, que para eso está. También por la ausencia de grandes bestias de la novela gráfica, puede que haya más espacio para el comic book independiente, aunque yo ya no lo llamaría así, salvo que por independiente entendamos «independiente de Marvel y DC». Es una etiqueta que bajo mi punto de vista no tiene ya mucho sentido para referirse a cómics publicados por Dark Horse o Image, pero no estamos hablando ahora de eso.

El caso es que hay bastantes autores que publican o han publicado con los personajes de grandes editoriales: Collen Doran, Jill Thompson, Pope… sin embargo no hay una sola muestra de cómics publicados por DC, Marvel o Image. Es muy probable que esto se deba a una simple cuestión de derechos, no lo sé, pero no deja de ser llamativo. Y ese tipo de autores que digo se alterna con autores de novela gráfica, alguna muestra de small press y un par de webcómics.

Si uno se lee una antología como ésta y acaba con seis o siete nombres sobre la mesa cuyas obras quiere leer, yo creo que ya puede considerarse un éxito. Es un termómetro excelente del mercado americano, aunque los cambios de un volumen a otro no pueden valorarse sin tener en cuenta el cambio de editor invitado, que es crucial: evidentemente el criterio de Alison Bechdel —editora invitada de una edición anterior— no debe de tener demasiado que ver con los gustos de Neil Gaiman o el propio Jeff Smith. Éste era el primer tomo que compraba, pero a partir de ahora se va a convertir en compra segura cada año, porque creo que siempre garantizará esos seis o siete autores a descubrir, y es una iniciativa estupenda. Este volumen, por cierto, es el último que editan Madden y Abel, que dejan su puesto a Bill Kartalopoulous.

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2 thoughts on “The Best American Comics 2013, de VVAA.

    1. Gracias a ti por el enlace, no había visto que era un webcómic. Es fantástico, el color sobre todo. En la antología viene aproximadamente la mitad de la historia; ojalá continue.

      Un saludo.

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