Prophet 2. Hermanos, de Brandon Graham, Simon Roy, Giannis Milonogiannis y otros.

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Las buenas impresiones que dejó el primer tomo del Prophet de Brandon Graham se confirman de sobra en este segundo libro, que desarrolla los puntos de partida del inicio de la serie sin perder misterio y el hermetismo propio dela ciencia ficción que homenajea constantemente con sus textos poéticos, que mezclan la carne y la máquina en criaturas fascinantes. La mayor parte del trabajo artístico cae en los hombros de Gianni Milonogiannis, que sin ser malo era el más flojo de los dibujantes del primer volumen, pero que en este se afianza y mejora mucho, número a número, hasta conseguir resultados muy rotundos, y que reflejan esa cualidad dúctil que tienen casi todos los personajes a la perfección.

Simon Roy, principal dibujante hasta ahora, reduce a lo anecdótico su aportación artística pero acompaña como guionista al propio Graham, que vuelve a dibujar una historia con su interesante estilo explorador del Moebius más sintético. Tiene todo el sentido, porque creo que Prophet tiene muchas deudas con esa ciencia ficción europea, la que practicaron los Humanoides Asociados: melancólica, crepuscular, humanista y lírica. Aquélla era también un poco loca, en lo argumental, y se dejaba llevar por su propia poesía hasta el punto de que muchas veces uno no sabía qué estaba pasando, por bonito que fuera. En Prophet eso pasa en momentos puntuales en los que Graham se deja llevar evocando ese universo moribundo que habitan sus personajes, pero en este segundo tomo ya vemos por dónde van a ir los tiros. Tras descubrir que en realidad no hay un solo John Prophet, la trama se ha centrado en el original, despertado por sus clones para librar una guerra estelar. Ahora se ha reunido con sus antiguos camaradas, cada uno más extraño que el anterior. Esta nueva dinámica ha cambiado un poco el tono de la serie, que gana con los diálogos entre los personajes y hasta se permite alivios cómicos contenidos pero muy acertados.

Seguimos sin saber, de todas formas, a dónde nos llevan Graham y sus colaboradores. Lo cual es genial, claro, porque si lo supiéramos no tendría gracia. La guerra avanza, pero no sabemos si el Prophet original es ya el protagonista definitivo de la serie o tendremos un nuevo cambio de tercio en el futuro. Graham demuestra que todavía hay espacio para el género clásico en el comic book más allá de los superhéroes, y que es posible crear un cómic profundamente personal sin renunciar a nada. Que Rob Liefeld fuera el creador del personaje sólo añade un poco de ironía y sorpresa a este hecho.

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