C-Chemtrail, El Temerario 9 y Niños de Komodo, de Ediciones Valientes.

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Ediciones Valientes es uno de los colectivos de autoedición más activos e interesantes de los últimos años en España. Martín López Lam no para, y ya sea con sus obras propias o coordinando obras colectivas, está aportando mucho a la escena independiente, a eso que en EE. UU. denominan small press y que considero imprescindible para que el medio avance y se consolide un movimiento verdaderamente internacional de autoedición. 2014 ha empezado con fuerza con tres publicaciones de las que no puedo pasar sin decir al menos un par de palabras.

C-Chemtrail es un desplegable que adapta el que quizás sea el proyecto más experimental de López Lam: un webcómic semiabstracto que dinamita los conceptos clásicos de narración y que se expande por la pantalla como un work in progress infinito. Como la web, el desplegable es una experiencia sensorial llena de formas y colores combinados por pura intuición. A mí me tiene fascinado por completo.

El temerario es un fanzine colectivo de gran formato centrado en la ilustración. El número que aparece este enero, el noveno, es el primero que leo, y me ha sorprendido mucho por la calidad de varios de sus colaboradores. La idea parece ser conjugar estilos que choquen entre sí casi con violencia: vamos de la ilustración no figurativa al realismo de base fotográfica, del apropiacionismo de iconos pop a la nueva carne. Hay algunos dibujos potentísimos con temas de naturaleza, y un par de páginas con anuncios falsos en la línea de los que hace Chris Ware muy buenos. En el enlace tenéis el nombre de todos los colaboradores, que son, como en muchos proyectos de Ediciones Valientes, de estados diferentes.

El último artefacto es Niños de Komodo, un fanzine de edición limitada a cien ejemplares que plasma el trabajo realizado en el taller del mismo nombre por unos cuantos historietistas, siguiendo el método de trabajo conocido como OuBaPo —explicado por Álvaro Pons en un pertinente epílogo—. Practicado en origen por L’Association, el OuBaPo funciona al aplicar restricciones voluntarias al cómic que se está haciendo, como forma de estimular la creatividad. Las restricciones pactadas por los autores de Niños de Komodo no se revelan, aunque hay alguna formal que se deduce —seis viñetas por página—. El resultado es una especie de caos ordenado, una historia que no parece tal que sucede en un parque y que implica a una niña y un niño que juegan a cambiar de sexo y a un pato salido.

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