Hot metal, de Gabriel Corbera.

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Hot metal es el último cómic de Gabriel Corbera, y puede que sea lo que más me ha gustado de cuanto ha hecho hasta el momento, y eso es mucho decir. Impreso en risografía, con papel reciclado, tinta azul y abundantes tramas, Hot metal recuerda a los cómics antiguos de batalla, de usar y tirar, pero al mismo tiempo es un objeto novísimo, un artefacto que sólo puede entenderse inserto en el aquí y el ahora. Es un festín de puro dibujo alienígena, en el que Corbera se recrea y está más fino que nunca.

Hot metal arranca con un personaje vestido con un extraño traje futurista que inicia un viaje simplemente porque quiere vivir una aventura. No hace falta más justificación y de hecho ésta es la que mejor podemos comprender en la actualidad, donde casi todo lo que hacemos lo hacemos porque nos aburrimos. Si en la mayoría de los cómics de Corbera hasta el momento primaba la acción sobre todo lo demás, aquí tenemos varias páginas del personaje caminando por tierra desconocida, esas Western Highlands que están más allá del horizonte y que prometen novedades y aventuras, pero que resultan ser un paraje rocoso y silencioso «not different from the rest —darker if anything». Es increíble la intimidad que consigue Corbera sin recurrir a ninguno de los recursos obvios para lograrla, sólo a base de dibujar a este hombre del que no sabemos nada a solas con sus pensamientos en medio de una nada magníficamente dibujada. Empatizar con lo alienígena sin necesidad de concesiones emotivas es algo realmente complicado, pero aquí se consigue con una naturalidad pasmosa. Este hombre solitario enfrentado a la decepción y a su propio tedio nos resulta cercano sin que importe mucho la manera en la que se alimenta de electricidad o de algo que extrae del propio suelo.

Pese a la desilusión, el protagonista continua avanzando, observando el paisaje mientras hace comentarios en voz alta y recoge algunos objetos. De repente, en el capítulo de «Hopes, Fears & Dreams» —cuyo título no sé si es una pista de que quizás no es real lo que le sucede al explorador— el protagonista se haya huyendo de algún tipo de prisión, con la misma lógica que tienen los cambios de escena en un sueño. Echa a correr perseguido por espectros y monstruos, tan del gusto de Corbera, y salta un foso para huir de ellos. Entonces nos encontramos con una de las páginas más acojonantes que he visto en los últimos tiempos.

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Las dos viñetas que forman la página están compuestas de los elementos mínimos indispensables para transmitir la información de lo que sucede, sin ningún tipo de adorno o dibujo que distraiga de la acción. En la viñeta superior Corbera solamente la línea del suelo que alcanza el protagonista con su salto, y la silueta de este coloreada completamente de azul, lo que genera aún mayor sensación de abstracción. Y el punto vacilón, ese «Yes» con el que expresa brevemente la alegría por conseguir el salto, para, acto seguido, con una elipsis cojonuda, verse perseguido de nuevo por los monstruos. Ambas viñetas contrastan bruscamente en su disposición: una vista lejana que desdibuja la humanidad del explorador frente a otra en la que lo vemos en primer plano, expresando su miedo  y angustia a través de las arrugas de su ceño y las gotas de sudor que le resbalan por la frente. La línea que puede trazarse uniendo la cabeza y el codo del personaje dibuja una sutil simetría con la línea del barranco, de modo que la transición entre las dos viñetas, abrupta en cuanto a la acción, no lo es tanto en el aspecto visual, o al menos ésa es la sensación que tengo observándola.

Si alguien sigue pensando que Gabriel Corbera no es un dibujante dotado técnicamente después de Hot metal, la verdad es que ya no sé cómo se le podrá convencer. Pero eso en el fondo da lo mismo: cada uno es libre de leer lo que le guste. Pero eso no impide que esté totalmente seguro de que Corbera es uno de los autores de los que, ahora mismo, no pienso perderme ni una. Porque pocos me transmiten la misma emoción y curiosidad cada vez que se autoedita un nuevo tebeo.


10 thoughts on “Hot metal, de Gabriel Corbera.

    1. Sí, recuerdo que la comentamos por Twitter. Es una página fantástica. Bueno, todo el tebeo lo es. Y coincido con lo que dices, es su tebeo más melancólico. Hay en los tebeos de Corbera más alma de la que mucha gente piensa.

  1. Parece que WordPress está funcionando regular esta tarde y no permite comentar con normalidad; pego a continuación un comentario que me hace llegar el dibujante Chema Peral:

    Mi copia me esta esperando en mi buzon de correos en Barcelona! Si ya no podia aguantarme para leerlo, gracias a ti Gerardo, la espera se hace aun mas angustiosa! Ciertamente comparto contigo lo de que “no pienso perderme ni una”. Opino que uno de los secretos es la magia que envuelve los tebeos de Corbera en esas autoediciones risografiadas y grapadas, es la mejor edicion y presentacion para una obra tan delicada y potente! Gracias por compartir tu opinion!

  2. A mi me agrada ese estilo alienigena, pero lo que me gusta del mismo ya esta presente, y mas fuerte y mejor, en las obras de Yuichi Yokoyama… Sundays in Mars a mi se me hace un Yokoyama que le falta cocción… en definitiva que me es atractivo el atrevimiento formal pero me gustaría que desarrollara una personalidad mas alejada de la propuesta del delirante maestro nipón… y que su acabado fuera mas bello tambien, ya que lo de YY funciona en gran parte por la exactitud de sus lineas y la belleza que logran. Precarizando la belleza plastica, las imágenes, aunque dentro de la extrañeza seductora que producen, pierden mucha fuerza.

    saludos

  3. Aclarar que me refiero a la impronta gráfica, ya que las temáticas de Corbera y Yokoyama aparecen como bien distintas. Sin embargo, en obras de esta índole, con mínimo o inexistente texto, y alejadas de la narrativa clásica en cuanto al desarrollo de conflictos mediante una trama, pues la impronta gráfica es un parte importante de la temática misma de la obra… y es ahí donde la marcada influencia del japones me impide conectar con el estilo de Corbera, a pesar de en principio sentirme atraído y de ser afín a estas miradas artísticas que parecen deshumanizadas. Creo que Corbera no encontró aún el grafismo que le permita expresar mejor los temas que le preocupan, y si bien con la influencia del maestro pudo dar el puntapie inicial, sin soltarse de ella veo complicado que realmente funcione.
    Me para con Mireia Perez y Sfar tambien, por ejemplo. La impronta del maestro la aplasta. Corbera, desde la originalidad de sus fundamentos temáticos, tiene mas posiblidades de desarrollo creo yo…

    1. Gracias por tu comentario, Jeremías. Yo la verdad es que no veo tanto peso de Yokoyama en Corbera, cuyas influencias son en realidad muy amplias… ¿Leíste Chufi, por ejemplo? Ahí la línea es muy diferente.

      Un saludo.

  4. no bueno, la verdad es que leí solo sundays in mars… y esta página, y esta portada, y algún otra que vi por ahí, las sigo viendo muy de Yokoyama, esas manos, esa curvatura en la anatomía, y ese clima alien por sobre todo… sin embargo es probable que Corbera este en plena evolución y yo me haya quedado atrasado con mis opiniones de su obra…. me parece que no se encontró de manera definitiva en todo caso…

    saludos Gerardo

  5. “y yo me haya quedado atrasado con mis opiniones de su obra”
    you are completely right!

    “le gusta tocar diferentes estilos gráficos”
    you are completely wrong!

    “Este visionario solo sirve para engendrar subnormales”
    I am completely insane!
    g

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