Narraciones gráficas: del códice medieval al cómic, de Roberto Bartual.

narraciones gráficas

Roberto Bartual es una de esas pocas personas que se dedican a estudiar y escribir sobre cómic de las que leo absolutamente todo lo que hacen. Pertenece a ese grupo de jóvenes investigadores que desde la formación académica sólida y la investigación rigurosa están, al fin, ubicando la historieta en el conjunto de las artes, definiendo su valor no por sus tangencias con otros medios, sino por sus propias especificidades. No es que antes, por supuesto, no se hubieran hecho estudios serios, pero eran más escasos que las aportaciones de lectores compulsivos que desde la buena intención hacían lo que podían. Por eso hasta hace unos años creo que primaba la pura acumulación descriptiva de datos por encima de la reflexión. Esa labor era sin duda necesaria, no estoy criticando ahora eso. Lo que digo es que ha llegado el momento de establecer teorías, de pensar sobre lo que sabemos. Y de investigar desde un método científico. De ciencias sociales, aclaro, de humanidades, que no es lo mismo que lo que se pueda hacer en Física, pero desde luego existe y debe aplicarse.

La falta de ese método y el estudio meramente superficial es lo que creo que impuso la moda, fácilmente rastreable sobre todo desde McCloud, de cazar cómics a lo largo de la historia, cacería que se llevaba a cabo por pura semejanza. La sensación que me dejaba todo esto, en lo que yo también caí en su momento, era que se intentaba legitimar al cómic por la vía de la antigüedad: fijaos si es respetable el medio que ha estado ahí siempre, sólo que no lo sabíamos ver. No digo que todo el mundo que acepta o profundiza en esta vía piense así, desde luego, pero sí que a muchos aficionados se les abrió de pronto el cielo al poder mencionar la Columna de Trajano o las pinturas rupestres como argumento de autoridad para excusar sus lecturas sospechosas.

Pero la historia no puede contarse hacia atrás, ni los constructos culturales actuales pueden aplicarse sin más a épocas pasadas. Estudiar cualquier narración con imágenes que haya sido a lo largo de nuestra existencia en función del cómic y sólo del cómic constituye el mismo error que supondría estudiar la evolución animal como camino que lleva inexorablemente al ser humano, y considerar las especies de las que procede proto Homo Sapiens. Ése no es el proceso real, no tiene nada que ver con la Historia y cómo se construye el relato histórico.

Por eso me parece tan acertado lo que hace Bartual. Partiendo de las posiciones de Santiago García o Thierry Smolderen, que vinculan la aparición del cómic a cuestiones técnico-industriales socioeconómicas, Bartual examina en profundidad y con un espíritu crítico encomiable los distintos tipos de narraciones visuales que han existido, y se fija sobre todo en sus abundantes diferencias con lo que entendemos como cómic. Es decir que cuando él acude al arte egipcio o a los relieves del Partenón no se queda en la superficie, no le sirve simplemente que ahí se cuenten «historias con imágenes», sino que analiza cómo se cuentan esas historias, por qué se cuentan, y cómo eran recibidas por el público en su momento. Precisamente estos días ando leyendo sobre la estética de la recepción de Jauss e Isser, que viene a decir que el objeto artístico no puede ser entendido sin el sujeto, que el fenómeno artístico es una interacción. Incluso sus críticos han admitido esto: uno no puede sustraer la recepción de una obra de la obra en sí. No es momento ni lugar para profundizar en esto, pero en el fondo es una cuestión de índole metafísica, de subjetivismo frente a objetivismo. No hay objeto sin sujeto que lo perciba: la obra de arte es siempre obra de arte observada.

Y todo ello conlleva analizar las circunstancias del sujeto observador en cada momento. Más allá de eso, Bartual da en el clavo cuando emplea el término «narración visual» para referirse a las obras anteriores a la invención a la imprenta o que se producen para su reproducción en ella, y el término «narración gráfica» para aquellas que están vinculadas a la reproducción mecánica, esto es, a las artes gráficas. No voy a detallar aquí las diferencias entre ambas, que para eso está ya el propio libro, pero sí diré que ése es el camino que me parece más adecuado para entender el desarrollo del medio y cómo y por qué aparece el cómic como tal. Bartual, de nuevo, no se fía de las apariencias y profundiza de verdad para establecer las verdaderas influencias de sus pioneros, que no estaban fijándose ni en las pinturas rupestres ni en los aleluyas, sino, entre otras cosas, en las series de grabados de gente como Hogarth, cuyo The Rake’s Progress es parcialmente analizado por Bartual de manera brillante —ojalá se pueda leer algún día su análisis completo.

A partir del capítulo 3 el libro se centra ya plenamente en el cómic, del que se detallan sus características formales y se recorren sus formatos característicos, no sólo en tanto al formato físico en sí, sino sobre todo atendiendo a lo que éstos implican en la narración, porque existen diferencias fundamentales entre una página y un libro de doscientas páginas más allá de las obvias. El recorrido es certero e interesante, y a mí me ha descubierto alguna conexión que no contemplaba, pero al que esté inmerso de modo constante en el estudio de la historia del cómic creo que le aportara menos que la primera parte.

Aunque, por supuesto, lo que cuenta al final es el conjunto, la visión global que se caracteriza no sólo por la exposición de los hechos sino porque hay detrás de ella una tesis sólida y original. Las mejores obras teóricas siempre son aquellas en las que la inteligencia del teórico no se oculta ni se pretende neutra y objetiva. Roberto Bartual no lo ha pretendido en ningún momento: ésta es su visión y su interpretación, respaldada con todo el rigor que le confieren su investigación y su sólida formación.

PS1: No quiero dejar de mencionar el excelente prólogo del profesor Antonio Altarriba, precisamente uno de los veteranos teóricos españoles al que más debemos los jóvenes, por su preclaridad y su método riguroso.

PS2: Esto es importante: el martes 29 de julio, a las 19:30, tendré el placer de acompañar a Roberto en la presentación de este libro, en el Café Molar de Madrid.

Anuncios

3 thoughts on “Narraciones gráficas: del códice medieval al cómic, de Roberto Bartual.

  1. Librazo. (Se te ha colado un gazapo, es “Thierry” Smolderen). Interesante lo de Hauss e Iser, creo que no se han adoptado demasiado sus tesis al estudio de la historieta o la narración grafica (¿Es un pato o un conejo?). Por otra parte, me parece una injusticia que no haya habido ninguna editorial (al menos entre las de cómic) que se atreviese a publicar el libro de Bartual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s