Orgullo y Satisfacción n.º 3, de VVAA.

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Un mes más tenemos nueva entrega de Orgullo y Satisfacción, su tercer número, y me parece interesante decir unas palabras del mismo porque viene con muchas novedades. Eso por sí sólo ya es una señal. Ajustar una publicación humorística lleva tiempo, y en ese proceso —que en realidad, como demuestra examinar un periodo amplio de cualquier cabecera, nunca termina— es importante la autocrítica y las ganas de ser cada vez mejores.

Lo primero que destaca es que se ha reducido el peso del tema monográfico en el conjunto de la revista. Me parece buena idea porque ahí tienes dos vías: o temas transversales muy amplios —como la democracia del primer número— o temas concretos que sean noticia de tal importancia que justifique que se le dedique el número. Pero los temas transversales de acaban y los concretos dependen de la actualidad, que últimamente está más por la inundación que por el impacto único. Por eso es un acierto que la revista se diversifique y atienda a la cantidad tremenda de mierda que ha tocado tragar en octubre: la gestión del ébola, las tarjetas black de la antigua Cajamadrid, la corrupción que alcanza ya niveles infames, el pequeño Nicolás —símbolo de hasta qué punto está podrido esto—, la vergüenza de la valla de Melilla… Esta mezcolanza no sólo sirve para cubrir toda la actualidad, sino que también ayuda a que la revista sea variada y la lectura sea más divertida aún. En esta primera parte de OyS destacaría dos páginas bestiales de Bernardo Vergara sobre la actuación de la Guardia Civil en Melilla, sus chistes recurrentes sobre Nicolás a una página con texto al pie, la aventura de Guillermo sobre el «Partido Socialista Obsoleto Español», el repaso de Morán y Triz a los desgloses de gastos de las tarjetas black —impagable el notas que pagó figuritas de Warhammer con su tarjeta, a la que me juego el cuello que llamaba «Black Lotus»—, y algún chiste de Toni y Malagón, que ofrecen las colaboraciones más cercanas al humor gráfico tradicional de viñeta política. Aunque creo que el pelotazo de este número, o uno de ellos, es la historia larga de Alberto González Vázquez sobre Mariano y su reacción ante el ébola. Mejor no decir nada y leerla sin más.

Otra novedad está en las series que varios colaboradores de la revista han puesto en marcha. Las series, creo, a menudo son un arma de doble filo: crean personajes icónicos que ayudan a fidelizar a los lectores y sobre todo permiten evolución, pero al mismo tiempo pueden acabar siendo un lastre cuando continuar con ellas se convierte en una obligación. Como en OyS no hay un gran consejo de administración detrás dudo que esto último pase, y de momento las propuestas prometen. Manel Fontdevila ha creado «Adonis, activista de la pista», que es una serie de temática poco definida que le va a permitir satirizar ciertas actitudes de cierta izquierda, y que seguro que Fontdevila afina muy pronto. «Tebeos basura» de Paco Sordo me ha encantado: se trata de una especie de cajón de sastre lleno de chistes-idea y de juegos de palabra dibujados, que aporta algo diferente al conjunto de la revista. Y también me han gustado mucho las series de Manuel Bartual y Paco Alcázar. «Bienvenidos al futuro», del primero, es una idea brillante —hablar del hoy desde un hipotético mañana en el que se vean sus consecuencias— y con el personaje del fantasma del abuelo que habla como si estuviera en Twitter se ha ganado el cielo del humor. Y «La gran época» es la versión jodida de una sitcom que sólo la mente de Alcázar podría parir.

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El tema monográfico se concentra, en este caso, en un dossier de veinte páginas que aparece justo antes de «Últimas Letizias». Viene dedicado a la cuestión catalana y el enfoque que tiene me ha encantado porque satiriza a las dos partes y no se queda en la superficie del problema. Cuando el humor político es bueno debe cabrear a todos, y estoy seguro de que este dossier va a hacerlo. Triz retrata a Rajoy y Mas como dos críos enfadados, por ejemplo, y Monteys va más allá en unas páginas brillantes que analizan el nacionalismo de todo signo y expone sus contradicciones y, sobre todo, que es una cuestión totalmente emocional. «¡Estar orgulloso de cosas que te han costado cero mola!»: me quito el sombrero. Las dos páginas de Luis Bustos son un despliegue gráfico apabullante, a la altura de su último trabajo largo, Versus. Y las aportaciones de Fontdevila son palabras mayores. Tenemos aquí al mejor Manel: ácido, analítico, desplegando todos los recursos de la historieta para contar de una manera directa —que no gustará a nadie totalmente— el proceso independentista. Sé por declaraciones suyas que llevaba tiempo queriendo dar su visión de estas cuestiones, y el resultado es fabuloso, sobre todo porque expone las contradicciones de ambas partes y dirige el tema a quienes deberían ser sus protagonistas: los ciudadanos.

«Ultimas Letizias» sigue en su tónica habitual ofreciendo chistes rápidos, que tienen sobre todo la frescura de la inmediatez frente a la reflexión que el tiempo permite en el resto de la revista. Hay chistes muy coyunturales que no se van a entender pasado mañana y otros que entroncan con problemas más amplios que seguirán presentes el mes que viene, por desgracia. Y, claro, hay chistes mejores y peores, pero varios flashazos de genio. Por ejemplo, la tira sobre Teresa Romero de Monteys, o la viñeta de Bartual sobre Renée Zellweger.

Peeero no se vayan todavía, ¡que aún hay más! Este mes viene con sorpresa para los suscriptores: un especial sobre la muerte de Juan Carlos I antes de que se produzca, de 23 páginas. Me ha encantado de principio a fin, sobre todo porque recuerda que Orgullo y Satisfacción está aquí para hablar de lo que no puede hablarse en otros medios. Los chistes sobre el hermano del exrey muerto de un balazo, Corinna, Bárbara Rey y otras aficiones del campechano entran en ese campo, y arriesgan bastante. Así que bravo por ello, porque nunca podemos olvidar de qué va todo esto, y por qué nació OyS.

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2 thoughts on “Orgullo y Satisfacción n.º 3, de VVAA.

  1. Amigos, yo, personalmente, sigo fiel a El Jueves y a Orgullo y Satisfacción, de la cual me suscribí el mes pasado anualmente… Y, ante vosotros, confieso que he pecado, que he leído el especial sobre la muerte de Juan Carlos I antes de que falleciera, haciendo caso omiso al aviso de la portada de no hacerlo hasta el día triste del borbónico sepelio…
    Pese a haber pecado por ello, reconozco que aún me cuesta dormir… por las carcajadas que me vienen al repasar lo leído.
    Enhorabuena Orgullo y Satisfacción, creo que estáis en la línea correcta.
    Suerte y mucha mierda. 😉

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