Orgullo y Satisfacción 4, de VVAA.

cover-h

Un mes más tenemos entrega de Orgullo y satisfacción, y me apetece seguir comentándola, porque me parece interesante analizar en tiempo real los inicios de la publicación y la búsqueda de una identidad propia. Me resulta un ejercicio mental muy estimulante comparar estos primeros pasos de una revista digital satírica de 2014 con los arranques de las revistas de la transición que estudio por motivos académicos. Pero dejo de enrollarme y voy al lío.

Orgullo y satisfacción sigue creciendo y ha alcanzado ya, en sólo cinco entregas, un nivel altísimo. Quizás no sea una sorpresa por los nombres implicados, pero en la práctica pienso que empezar siempre cuesta mucho, y dar en el clavo es complicado te llames como te llames. En este caso, la búsqueda de una identidad propia ha sido un proceso relativamente rápido. OyS tiene personalidad y la ha encontrado distanciándose con inteligencia del punto de partida de la revista, la ruptura de su plantilla con El Jueves, suceso que generó adhesión masiva pero que no podía convertirse en el leitmotiv omnipresente de OyS. También se le ha dado más variedad, con la reducción del tema principal a un dossier de unas pocas páginas y la introducción de series que no tienen que ver necesariamente con la política y la actualidad. Esto en concreto ha sido esencial para que autores que no están especialmente interesados en el comentario político como Manuel Bartual o Paco Alcázar se sientan cómodos sin dejar de ser combativos y críticos desde su propia visión e intereses.

Por otro lado, los responsables de OyS saben que es imprescindible evitar la rutina y mantener lo que no funciona, así que intuyo que el cambio acompañará siempre a la revista. De hecho, una de las cosas más divertidas del número 4 es la triple portada de Guillermo: una sorpresa inesperada que acierta porque aparece cuando todavía no nos hemos ni sentado a leer, y porque a las brillantes caricaturas de Guillermo se une el efecto que provoca la transición entre páginas del formato digital, muy diferente a la acción de pasar una página de una revista en papel. Acto seguido uno se encuentra con el editorial, que se ha convertido ya en una de mis secciones favoritas, por todo lo que tiene de reflexión y de metacomentario de la historia de la revista, y también por el running gag de no mostrar nunca el rostro de Guillermo, que está alcanzando niveles geniales.

Otra cuestión que me interesa de este número es que se tocan temas desde enfoques arriesgados, que van en contra del que se puede presuponer como predominante entre el público de OyS. O por lo menos, toca las narices, estimula, desafía, hace plantearse que, ey, tal vez esto que tenéis tan claro puede que no lo esté tanto. Para mí esto es la madre del cordero del humor político; para decirnos lo que queremos escuchar ya está la prensa seria. Por esa línea discurre parte del dossier sobre Podemos, que contiene algunas perlas como los «Grandes momentos de la izquierda ilusionante» o el «¡Démosle una oportunidad al cinismo!» de Albert Monteys, y también la página sobre cierta polémica de Facebook de la semana pasada del propio Monteys —que confieso que no pillo del todo porque no gasto Facebook, pero que tiene un tono tocapelotas certero.

Las series que arrancaron en el número anterior continuan en éste, afianzándose. Rara vez las primeras entregas de una serie son las mejores de su historia, así que sigue siendo pronto para juzgar, aunque en «Adonis, activista de la pista» Manel Fontdevila demuestra que le está tomando el pulso al personaje y al formato muy rápido, y Alcázar o Bartual siguen a un nivel excelente en sus respectivas propuestas. También hay series nuevas que prometen mucho: «La fábrica de problemas» de Alcázar son un puñado de tiras excelentes, y por supuesto una de las noticias ineludibles es la vuelta de la Parejita de Fontdevila, bajo el título de «Las nuevas aventuras de Mauricio y Emilia». Otra noticia: la incorporación al proyecto de Miguel Brieva con «Liquidación por cierre»; es un autor que encaja a la perfección, claro. Por último, no quiero dejar de mencionar la primera sección de «Astutos lectores», el típico correo de revista, pero con una vuelta de tuerca en la manera de plantearlo muy interesante, porque no es una forma de administrarse mutuamente jabón entre lectores y revista, e incluye respuestas dibujadas a las cartas.

p-03

 Más allá de eso ha sido un número con verdadera sensación de antología. Seguramente es el mejor de los cinco publicados hasta ahora, y hay varias historietas que son tremendas. Creo además que hay cuatro o cinco autores a los que la libertad de formato y temática han motivado muchísimo y están superándose a cada número. Es el caso de Luis Bustos, que abre el número, tras el editorial, con una historia magnífica y divertidísma, «El discurso del rey», lleno de recursos, detalles y bromas que son posibles gracias a esa síntesis perfecta que es el ideal de cualquier autor entre dibujo y texto. Bustos está en estado de gracia y parece no tener ya ningún tipo de atadura; hace lo que le da la gana con su talento para el dibujo.

Otra obra increíble y alucinante son las páginas de Alberto González Vázquez sobre Pablo Iglesias. Es todo lo que ha hecho el autor pero llevado al extremo, con más puntos de giro aún sobre una realidad que se va alterando poco a poco y construye una historia enfermiza pero brillante. No hay nadie ahora mismo que haga nada ni parecido a lo que hace Alberto González Vázquez.

Y otra maravilla es la primera entrega de la nueva serie de Albert Monteys: «El show de Albert Monteys». Es… bueno, hilarante. Monteys me hace reír a carcajadas casi siempre. Tiene una facilidad para el gag increíble —basta mirar la viñeta que resume su historia como conductor— y aquí explora la paternidad y la vida adulta en los tiempos de los eternos peter panes cuarentañeros con una autocrítica y una puntería fantásticos. Y con un chiste final antológico.

Hay más cosas interesantes, por supuesto: un chiste dibujado a lápiz por Fontdevila fantástico, una página de Toni sobre impunidad de políticos franquistas muy buena, un buen texto de Iu Forn sobre Pablo Iglesias —su mejor colaboración hasta ahora, pienso—, algunas «Últimas Letizias» muy ingeniosas, la sección de El Mundo Today es tan buena como siempre… Veo a todos los autores centrados y dispuestos a crecer, con una motivación que creo que no da la colaboración freelance tradicional. Orgullo y satisfacción se afianza a base de calidad, de ambición y también de inteligencia a la hora de promocionarse y sobre todo de construir una relación diferente con sus lectores, donde estará la clave para la perdurabilidad de un proyecto que cada vez estoy más convencido de que será histórico a muchos niveles.

Anuncios

6 thoughts on “Orgullo y Satisfacción 4, de VVAA.

  1. “No hay nadie ahora mismo que haga nada ni parecido a lo que hace Alberto González Vázquez”…Amén a eso, Completamente todoterreno, una de los autores más vistos de España (sus videos en El Intermedio) y con menos reconocimiento. Todo un crack.

  2. Totalmente de acuerdo contigo: risas y crítica reflexiva garantizadas a precio inmejorables… Mes a mes renovándose y formando cuerpo y alma a ese proyecto que surgió en junio y que casi nadie esperaba fuese más que la pataleta o bofetada a RBA por la dichosa censura de la portada famosa… Y en Navidad, a regalar la suscripción de Orgullo y Satisfacción, otra muestra más de genialidad y de mentes activas e inconformistas con las rutinas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s