Cuatro fanzines colectivos.

Voy a empezar el año en The Watcher and the Tower con un post recopilatorio de fanzines largo tiempo postergado por otros textos y estas fechas tan señaladas, pero que tenía muchas ganas de escribir para dejar constancia de estas publicaciones antes de que sea complicado encontrarlas.

lesmejores

El primero es Les Mejores, un fanzine publicado por la BOSTA de Pablo Taladro, que es el responsable de Solo perros y Solo perras. En Les Mejores se mantiene el formato de historias breves de diferentes autores, los colaboradores habituales del sello y el contenido gira en torno a los superhéroes, pero, claro, no son superhéroes muy normales. Para empezar porque el universo compartido que se crea en sus páginas es en realidad el de Maiame, ese metamundo en el que suceden gran parte de las historias de ese círculo de jóvenes autores afincados en Barcelona: Pau Anglada, Néstor F., Alexis Nolla, Marc Torices… Las historias de Les Mejores van desde la parodia a la reinterpretación indie del género, y cada autor inventa un personaje en una historia breve de cuatro páginas, que a algunos se le quedan claramente cortas, pero que también le dan un toque particular al conjunto, de lectura rápida, de presentación de conceptos que, quizás, se puedan desarrollar más adelante. Mis historias favoritas son la de «Sr. Asombroso» de Anglada, quizás la más seria y reflexiva, la divertida «Megadudas» de Néstor F., «La motovengadora» de Marlene Krause y «Mister Diamante y el Gran Kodiak» del propio Taladro, una sátira de la homofobia muy certera. Pero el conjunto completo merece la pena: todo lo que saca BOSTA me interesa.

migas 10

Otro colectivo con autores a seguir es el de Migas Fanthing, cuyo Migas alcanza ya su número diez. Ahí es nada. Los autores fijos del Migas siguen evolucionando y aprendiendo mientras, sobre todo, se lo pasan bien y dibujan lo que les da la gana, empezando por la portada, una genialidad de M. A. que muestra a unas Spice Girls Power Rangers. Entre sus contenidos, como siempre, prima el humor de todo tipo, desde lo escatológico a lo negro, y a veces el chiste tonto. Me ha gustado muchísimo la visión jodida al futuro de Mortadelo y Filemón de Pablo Muñoz, «Situaciones extremas», una burrada de JHF, la doble página de Peter Jojaio con T*nt*n de protagonista, las fantásticas páginas de Iria Alcojor, que como en Sex Motel parece escapa de un Zap Comix, «Élite» de Gabi —de Gabi raro es que no me flipe todo lo que hace, la verdad—,  la fantástica revisión de la transición que hacen Sama y Könnde convirtiendo el búnker del franquismo en una sala de baile con el rey y Suárez dando chupitos con la boca, Fraga bailando break dance… «la fiesta de la democracia». También me han encantado las dos historias de Conxita, una autora que cada vez me gusta más, por su dibujo limpio y mínimo, pero también por su ruptura de los códigos narrativos, que provoca un desconcierto maravilloso. Las páginas de Romano están tan bien como siempre, sobre todo la historia del fin del mundo —más o menos— que dibuja separando dibujo y texto, excelentes. Fresus, que no sé si podría considerarse un artista invitado, hace una historia de política ficción por decirlo de algún modo, pero es Fresus, claro, o sea que el resultado es… muy Fresus. Nacho García aporta una página fantástica con su estilo más actual, y Joaquín Guirao publica la historia de Alparguito —que ya había podido verse en el último Not Funny— y otra más larga sobre una academia de inglés que es una de las cosas más extrañas y fascinantes que le he leído a Guirao. Me dejo algunas cosas, pero en realidad no ha habido nada que me haya disgustado. Es el mejor Migas de los que he leído hasta ahora, sin duda.

Portada Andergraun6

Esto es algo que también puedo decir del Andergraün número 6, otro fanzine veterano, aunque haya editado menos números, coordinado por Diego Núñez, que guioniza la mayor parte de las historias, y con un buen puñado de dibujantes colaborando. La decisión de separar todos los contenidos que no se adscriban al universo superheroico desarrollado por Núñez y publicarlos en otro fanzine gemelo, Meinstrîm, le permite ser más ambicioso, y ensaya algo interesante: por primera vez todas las historias breves funcionan como piezas de un puzle mayor, y construyen así una historia completa. El principal problema que le he visto siempre a la propuesta de Andergraün no es una pega que le ponga sólo a éste, sino que tiene que ver con la saturación que veo de homenajes y versiones del universo DC como forma de contar historias de Superman, Batman, Wonder Woman y demás sin usar a los personajes originales. Pero, por otro lado, si hay editoriales profesionales y autores de prestigio jugando a esto una y otra vez hasta la extenuación, no veo motivo para que un grupo de autores jóvenes lo haga en un fanzine como forma de foguearse y divertirse. El caso es que pese a todo esto, me ha gustado este sexto número porque veo ideas interesantes, empezando por la estructura que ya he comentado, pero también en el tratamiento de los medios de comunicación, en las gotas de humor, en las metarreferencias a la realidad —más que a la cuestión del universo ficcional—… hay buenas ideas por parte de Núñez. Entre los dibujantes el nivel es dispar pero, en conjunto, bueno. Destacan Víctor Gómez, Aitor I. Eraña —los dos más cartoon—, Chus Bartolomé, Javi de Castro y Manuel Torres, para mi gusto. Este último es además el dibujante que junto con Núñez crea una de mis historias favoritas, «Girls, girls, girls», con unos muy buenos diálogos de dos heroínas jóvenes rompiendo clichés de género —en las dos acepciones de la palabra.

Meinstrim 1

Y en cuanto a Meinstrîm, el hermano recién nacido de Andergraün, sirve de repositorio de todo el material de éste que no pertenecía al género de los superhéroes, y por ello el conjunto es casi un cajón de sastre antes que un verdadero intento por coordinar un un fanzines con contenidos raros. Funciona como réplica de Andergraün más bien: todo lo que no sean superhéroes, estará en él. Por eso podemos encontrar género clásico —en «El círculo», de Núñez con Laurielle y Ángel Alonso Miguel, y en «La casa está maldita» de Juan Fender y un inspirado Chus Bartolomé, por ejemplo— junto a secciones habituales de humor de Andergraün, entre ellas mis adorados «Píxeles» de Cristian Timoneda o unas páginas escatológicas de David Ramírez. Pero mi historia favorita de este cómic es «El futuro de los simios», la colaboración entre Núñez y Joaquín Guirao, costumbrismo jodido en el planeta de los simios. Me ha parecido un gran guión de Núñez que se ajusta sin lucha de egos al universo de Guirao y a su tono decadente cuando aborda ese costumbrismo adolescente, y el resultado es fantástico, muy bueno por ambas partes. Habrá que ver cómo evoluciona Meinstrîm y si acaba adoptando su propia personalidad, pero de momento la decisión de separar los contenidos en dos publicaciones me parece que beneficia a ambas.

Hay pendiente otra publicación relacionada con Núñez y Andergraün, pero la dejo para un futuro post porque me gustaría explayarme un poco más. De momento, con estos cuatro fanzines colectivos ya tenéis para un rato, ¿no? Seguimos pronto.


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