Lecturas variadas.

Aprovecho que es viernes —una excusa tan buena como otra cualquiera— para comentar brevemente algunas lecturas que he ido haciendo estas últimas semanas y que me temo que no tengo tiempo de reseñar con más calma.

ralph azham 3

El primero es Negras son las estrellas (Norma Editorial), la tercera entrega de Ralph Azham, la serie de fantasía de Lewis Trondheim con la que parece quitarse —y quitarnos—el mono de La mazmorra. Sigue sin ser lo mismo porque falta Sfar en la ecuación y porque el mundo de aquella serie y su reparto de personajes había crecido ya mucho, pero a pesar de ello es un buen tebeo, aunque lo lea sin el entusiasmo con el que recibía cada álbum de La mazmorra —eso es cosa mía—. Trondheim pincha tópicos y le da la vuelta a situación clásicas del género fantástico, tan sobado ya, pero no por eso deja de tomarse en serio lo que cuenta, y se aplica en superar las limitaciones del formato y hacer avanzar la trama bastante en cada entrega. A estas alturas la historia ya ha alcanzado una dimensión global, tras partir de la típica situación con chico desarraigado en pueblo perdido de la mano de dios, y se ha oscurecido bastante. Creo que tras dos álbumes que leía por ser de Trondheim, básicamente, me he encariñado con los personajes. Sin este componente emocional creo que es imposible disfrutar de verdad de una serie así, así que espero que ahora venga lo mejor. Eso sí, el ritmo de publicación me sigue matando. ¿De verdad no sería mejor publicar esto en tomos directamente, Lewis?

hombre pobre

Hombre pobre, hombre rico (ECC) es la segunda entrega de la Antología poética de El Papus, la recuperación del material de la mítica revista que está llevando a cabo Toni Guiral en el seno de ECC. De nuevo es una serie de Ja, que junto con Ivá era el más bestia de la revista y al mismo tiempo el más reivindicable hoy, por mucho que su humor sobrepase muchos de los límites que los tiempos han establecido hoy —y no hablo de censura solamente, sino de sensibilidad social—. Esta sección tenía mucho de comentario de actualidad, aunque fuera tan anárquica como cabría esperarse de Ja. Comienza de hecho acompañando al editorial, aunque pronto pasa a páginas interiores para dejar espacio en la tercera a una historia sin título fijo, más adaptable. En Hombre pobre, hombre rico Ja juega a comparar a dos personajes, primero siempre simbólicos, pero más adelante con nombres y apellidos, que representan dos situaciones reales, aparecidas en prensa —con titulares fotocopiados refrendando su autenticidad—. Con ese recurso repetitivo pone de manifiesto las diferencias de clase, el diferente trato que la justicia otorgaba a unos y a otros, y el tratamiento de los medios de comunicación en ambos casos. Todo, por supuesto, burrísimo, sin preocuparse demasiado de las consecuencias, y con su lenguaje habitual, vivísimo. Una vez más, de quitarse el sombrero los artículos de Guiral, que contextualizan y explican las referencias de las historietas para el público que no viviera la época.

caspa-en-los-sobacos

Caspa en los sobacos (Rat Inkdustries) de Piñata es otra recopilación de humor, pero muy diferente. Es material del más cafre y escatológico aparecido en TMEO, una mezcla de mierda, sangre, semen y pus que no parece tener límites. Precisamente por eso, recopilado este material pierde impacto porque uno no siente asco realmente, a pesar de que por separado cada una de las páginas asquerosas de Piñata son un monumento al horror vacui más cerdo. «Altercado en el palacio X», precisamente porque tiene un argumento un poco más elaborado sin renunciar a la escatología, es mi historia favorita.

bumf

Bumf (Reservoir Books) es una nueva obra de Joe Sacco, nada menos. El registro es muy diferente al que estamos acostumbrados, y se adentra en el complicado terreno de la sátira política. Que además en este caso es además profundamente americana y alegórica, inserta en una tradición muy concreta. Sacco, no descubro nada, es inteligentísimo y sutil, y cada escena de esta historia parece encerrar algún doble significado. Plantea, básicamente, un organismo de control de la población a lo Gran Hermano, no muy diferente del que sueñan los garantes de la seguridad —y no sólo en EE. UU.—, y una especie de Guantánamo ubicado en otro planeta, al que se accede por un portal dimensional, y en el que, obvio, no se aplica la legalidad vigente y todo es posible. Seguramente presentar al presidente de la nación como un capullo imbécil manejado por los poderes en la sombra no sea muy original, pero Sacco mueve todo con gracia y mucha mala leche, y no deja mucho espacio a la esperanza, en la mejor tradición de la sátira, claro. Sin embargo, tengo que decir que me ha dejado un poco frío. Intelectualmente lo entiendo y lo he disfrutado, pero me temo que al lector español le faltan referentes para disfrutar totalmente un cómic que, pese a ello, merece la pena.

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