Sobre ventas y librerías.

Hace unos días Jose A. Serrano hizo pública una lista de los cómics más vendidos en las tres librerías de La Central, La Central del Raval y La Central de Callao, más la librería Agapea de Málaga. Serrano exponía los datos y los comparaba con la lista de los más vendidos en varias librerías especializadas en cómic que podía encontrarse en el reciente informe de Tebeosfera, y dejaba en el aire las conclusiones… Así que recojo el guante y me lanzo a escribir unas palabras sobre estos datos.

Lo primero que hay que advertir, por si acaso, es que este listado sólo representa lo que se vende en esas librerías. En el caso de las tres La Central, no obstante, hay que decir que no hablamos de tres pequeñas tiendas, precisamente. Son establecimientos potentes que deben de facturar bastante. Sus secciones de cómic son amplias y de las que mejor les funcionan. Quiero decir con esto que cuando ofrecen una lista de sus cómics más vendidos que nadie piense, aunque no den cifras, que se trata de ventas de diez o veinte ejemplares. Tampoco hay demasiadas sorpresas, en todo caso. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que títulos con tantas reediciones como los que ahí aparecen se tienen que estar vendiendo bien por fuerza.

Sobre las diferencias con la lista de lo más vendido en librerías especializadas, hay que decir que La Central no se venden todos los tipos de cómics. No nada —o casi nada— de lo que convencionalmente llamamos mainstream norteamericano, que copa la lista de las especializadas, ni tampoco manga juvenil. Tiene un perfil muy concreto orientado a la novela gráfica y el cómic de autor, pero además de eso suelen tener bastantes ediciones modestas, fanzines y autopublicaciones. Al menos en La Central de Callao, que es la que conozco bien. También tienen bastante material de importación y libros teóricos. Por otro lado, aunque en teoría en las librerías especializadas tienen de todo, la verdad es que eso cada vez es menos cierto. No conozco las librerías de las que se recabaron los datos del informe de Tebeosfera, pero sí sé que en muchas otras están orientando el negocio a lo que les ha funcionado siempre, a lo que le demanda su clientela habitual. Es habitual ver la sección de cómic adulto, en ocasiones muy mal nutrida, arrinconada en el peor espacio de la librería, que invariablemente dedica los mejores al cómic americano y al manga. Y es totalmente lícito, por supuesto: simplemente son decisiones de negocio, de la misma forma que lo es para La Central cuando orienta su fondo. Todos conocen a su público y eligen en consecuencia.

Por eso pienso que la conclusión más relevante que podemos sacar de todos estos datos es precisamente constatar que ahí fuera ya no hay un único público lector de cómics, por si había alguna duda. Sigue existiendo una cultura que se articula en torno a las librerías especializadas, lo que siempre hemos llamado el fandom, que gira sobre tres ejes: el cómic europeo de aventuras clásico, los superhéroes y el manga shonen. La franquicia y lo multimedia son claves, sobre todo en los dos últimos, y tienden a generar un fenómeno de militancia en torno a la afición que uno ha escogido. Generalizando mucho, este tipo de lector, que a menudo se autoidentifica con lo friki, toma el todo del medio por la parte que él consume, y lo explica mediante categorías que encajan con lo que conoce exclusivamente. Lo vemos a diario en determinados sitiosde internet y medios de aficionados, donde nunca ha terrminado de calar la novela gráfica —salvo excepciones como Paco Roca—, porque, sencillamente, pasa por debajo de su radar, ajustado para localizar novedades en su librería habitual. Para esa cultura del fandom el cómic termina donde está la puerta de salida de esa librería, y el horizonte del cómic adulto acaba en The Sandman, Los muertos vivientes o algún álbum de Bourgeon. No estoy juzgando a nadie; cada uno es libre de decidir qué cosas le interesan. Sólo faltaba. Ese mundo funciona comercialmente, porque hay una inercia de décadas, y la afición que sustenta el negocio es muy fiel. No funciona tan bien para los autores españoles que escogen publicar su obra directamente en nuestro mercado, precisamente por ese hermetismo a otras propuestas.

Paralelamente a ese mercado tradicional —que no frente a él—, en los últimos años ha ido surgiendo otro que ha trascendido el espacio físico de la librería especializada y ha colonizado otros puntos de venta. Lo interesante de los datos recabados por Serrano para mí es precisamente ver cómo se ha consolidado ya ese mercado generalista de cómic, aunque sea tomando los títulos más vendidos en La Central nada más. En este mercado, que ya tiene unos años, se aprecian muchas tendencias y dinámicas consolidadas.

Por ejemplo, aprecio que hay ya una serie de títulos que se han convertido en clásicos de la novela gráfica, auténticos best-sellers que se venden siempre: Maus, Persépolis y Pyongyang. Seguramente libros como María y yo, Píldoras azules o Blankets no anden muy lejos. Junto a ellos encontramos muchos éxitos de temporada, novelas gráficas modernas que cuentan historias más o menos convencionales pero que han conectado con el gran público lector o, por lo menos, con el tipo de público de La Central: El azul es un color pálido y Come Prima. Y tras esos títulos dramáticos, lo que destaca es sin duda el humor. No sorprende, porque el cómic humorístico siempre ha vendido bien en España, pero tal vez estemos ante nuevos tipos, más alejados de lo autorreferencial y de la parodia, y más cercanos a lo costumbrista y a la sátira política. Dejemos al margen los dos libros de El Roto, muy meritorios, y fijémonos en dos fenómenos. Por un lado, el humor más o menos amable —al menos en su superficie, luego cabrían todos los matices que queramos—, en historias cortas o incluso viñetas sueltas, a menudo surgido en internet o por lo menos fuertemente apoyado en la red. Es un humor que está llegando a un público diferente, en muchos casos mujeres, quizás por ese costumbrismo que comentaba, por hablar del día a día y de la sociedad actual. Los libros de The Oatmeal, Moderna de Pueblo o Ana Oncina son fenómenos de ventas muy significativos, impensables hace no tanto, y que están acostumbrando a leer cómic a gente que no tenía el hábito.

Sin embargo, no son los únicos libros humorísticos de la lista, y el segundo fenómeno al que me refería tiene que ver con dos de ellos: el Mox Nox de Joan Cornellá y Mejor que vivir de Miguel Noguera. Ninguno de los dos hace un humor «amable», ni en principio encajan en ese humor para todos los públicos que —dicen— asegura el éxito de ventas.Sin embargo ambos han triunfado comercialmente haciendo lo que hacen, sin variar su fórmula, el primero gracias a la difusión de su trabajo en internet, y el segundo a través de sus Ultrashows y en cierta forma también a través de internet, porque hay muchos de ellos colgados en la red. Estos canales alternativos permiten el acceso al mercado a autores diferentes que no tienen que pasar así por los filtros que pretenden saber qué le gusta al público de antemano.

Unas notas más: me sorprende mucho la presencia de La gran guerra en la lista, porque no es un tebeo convencional ni es un producto barato. Supongo que Sacco ha dado el siguiente paso y se ha convertido en un valor en sí mismo cuyos trabajos venden porque el lector sabe la calidad que conlleva. Y me sorprende, también positivamente, que No os indignéis tanto de Fontdevila, aparecido a finales de 2013, aparezca en la lista. Si nos dicen hace cinco años que un cómic ensayístico, aunque sea con humor, iba a alcanzar ese éxito, seguramente no nos lo habríamos creído.

En un nivel general hay varias diferencias significativas entre ambas listas, como ya señala Serrano. En la de La Central más de la mitad de los autores son españoles, un 35% de los títulos están realizados por mujeres, y, añado yo, Random House / Mondadori domina con siete títulos. El único cómic que aparece en las dos listas es sin duda el éxito de la temporada: Los surcos del azar, en la primera posición en ambas. Que un libro que cuesta 25 euros se haya vendido más que los comic-books más vendidos en librerías especializadas en cómic deja ya muy clara la magnitud del fenómeno Paco Roca. Y yo me alegro mucho, porque es una suerte que el autor de cómic más vendido sea uno tan bueno como él; no es tan habitual.

Pero, de todas formas, quizá lo más importante, porque son datos objetivos, son las cifras de ediciones y ejemplares vendidos que recopila Serrano. Cuando se insiste en la idea de que no es posible vivir del cómic en España a menudo se acompaña de la frase «Paco Roca sólo hay uno». Pero parece que cada vez hay más pacos rocas, más fenómenos de ventas. Ahora bien, lo que no es posible es imponer nuestros gustos al gran público. Gusta lo que gusta. Yo no veo mis gustos representados en ninguna de las dos listas, pero me parece que hay que evitar a toda costa el paternalismo y los aires de superioridad. Hay autores que conectan con mucha gente y eso, además de lícito, no es nada, pero nada fácil, y despreciarlos por ello, o pensar que al menos son una puerta de entrada para los lectores al cómic con mayúsculas, me parece un error. A lo mejor la persona cuyo primer cómic es uno de The Oatmeal no lee en su vida a Charles Burns o a Alan Moore. Y no pasa nada, aunque muchos lectores avezados a veces hablen de advenedizos que leen tebeos porque está de moda. Pues qué queréis que os diga: muchos advenedizos más hacen falta para que esto de los cómics funcione de verdad.

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One thought on “Sobre ventas y librerías.

  1. Yo lo comenté en Facebook, creo que en un post de Pepo Pérez, que me llama la atención -en positivo- precisamente la permanencia de un Maus. La dinámica del mercado comiquero tradicional es la de quemar las librerías especializadas con novedades y luego engrosar fondos polvorientos. Que ojo, en los tiempos en que el quiosco con su retirada de stock semanal/mensual, fue el modelo ineludible, y tuvo buenos resultados. Pero las cosas cambian, Maus es un decano que sigue ahí, vendiendo mucho… eso sí, en estos nuevos lugares/modelos de venta.
    No quiero sonar “bipolar”, no veo confrontación con el modelo de librería especializada, por supuesto.
    También veo muy interesante la presencia, en el estudio de Serrano, de editores literarios con Mondadori a la cabeza y a lo bestia, pero los otros están ahí también. Esas editoriales que apostaron por el cómic/ng, con una lógica que pasaba por nuevos lectores y nuevos puntos de venta.

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