La vida se te escapa, de Joaquín Guirao.

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Hay una manera de que la ficción conecte con la época en la que se engendra —si es que esto no sucede siempre de una forma u otra— que no tiene tanto que ver con las citas a la actualidad o el reflejo obvio de situaciones concretas, sino que escarba más profundamente y pretende algo diferente: plasmar lo que hay por debajo, lo emocional, el estado de las cosas más que las cosas en sí. Es la forma en la que funciona la obra de Joaquín Guirao, al que yo considero uno de los que mejor ha sabido entendernos en el cómic español de hoy. En las páginas de Bienvenido a Zaira, el webcómic posteriormente recopilado en papel de Guirao, los animales que protagonizan sus historias no viven en España, ni están en paro —que sepamos—, ni aparece Mariano Rajoy. Pero captan algo que va más allá de lo circunstancial: hablan de las enfermedades sociales, de la neurosis, de la incapacidad para la comunicación y de la casi permanente insatisfacción en la que vivimos. En Love thing, una de sus mejores historias, trazaba un certero retrato de la adolescencia, que es la época donde quizá todo eso se exacerba.

Tras aquella joya, tenía muchas ganas de leer La vida se te escapa, publicado recientemente por mis amigos de Entrecomic Comics, porque sentía curiosidad por ver cómo Guirao se adaptaba a la narración larga. En este cómic lo que se plantea es aparentemente humilde: un día en la vida de un pobre perdedor cualquiera —¿acaso no lo podemos ser todos?— que comienza una etapa nueva en una nueva ciudad y con un nuevo trabajo como profesor, que le permitirá dedicar tiempo a su pasión, la escritura. Por supuesto, todo se tuerce desde el primer momento. La manera en la que Guirao amontona meteduras de pata y desencuentros, ninguno catastrófico pero terribles por acumulación, consigue una respuesta inmediata en los lectores: una profunda empatía. Yo lo paso mal con estas historias, porque el clima constante de incomodidad —concretado en esas caras tan características que dibuja Guirao, matizadas con puros recursos de historieta— está muy bien medido.

Leemos La vida se te escapa con el deseo de que algo, aunque sea una chorrada, le salga bien al protagonista, pero al mismo tiempo sabemos que muchas veces la vida es justo así: un cúmulo de circunstancias que se nos escapan, situaciones que sobrepasan nuestra capacidad y que se imponen a nuestra voluntad, por buenas que sean nuestras intenciones. Esa zozobra, ese permanente malestar que se adueña del personaje, es quizás un signo no de debilidad, sino de consciencia. De hecho, ahí está la clave: el protagonista es el tipo más normal —neurótico y nervioso, pero por lo demás normal— del tebeo; son el resto los que hacen y dicen cosas extrañas, y él se da cuenta. Bueno, más que extrañas… completamente disonantes. La sensibilidad de Guirao aquí no admite comparación. Siento la tentación de asemejar su capacidad para reventarnos la cabeza asociando ideas inasociables y  saltándose lo verosímil a la de David Sánchez, pero en realidad son muy diferentes; Sánchez es más hermético. Guirao explica más, su protagonista, que es nuestra proyección en ese universo alterado, se asusta y sorprende como lo haríamos nosotros. Y hay, por supuesto, mucho humor. Humor jodido, del que te hace sentir mal por reírte, pero humor al fin y al cabo: la secuencia en casa de la profesora me parece una cumbre.

Quier destacar también algo esencial: Joaquín Guirao es un dialoguista brillante. Tiene un tono personal finísimo, que capta lo oral y llena de matices a sus personajes: ese «pásatelo pirata», por ejemplo, combinada con la cara sosa del que lo dice.

A Guirao se le puede emparentar con cierta tradición satírica americana, y de hecho conoce a muchos viñetistas clásicos. Yo siempre le he visto algo de Daniel Clowes, y por supuesto tiene cierta influencia de The Simpsons. Pero más allá de eso, el resultado es profundamente personal. Sus obras parecen inmediatas, sobre todo por el humor y el dibujo suelto, pero al mismo tiempo hay detrás una inteligencia a la hora de presentar los temas inusitada. Cada página deja huella y ganas de volver, no podemos abandonar a esos personajes machacados por la vida, explotados por la sociedad y abandonados a su suerte. Pero, en el fondo, Guirao es un humanista. Quiere a sus personajes y los trata con cariño. Al protagonista, desde luego, pero también a cada uno de los tarados con los que se cruza. Parece decirnos, sobre todo con su final, que sí, que la vida es un asco, pero que no estamos solos del todo. Tal vez no haya redención, tal vez nadie vaya a salvarnos, pero al menos alguien puede comprendernos cuando la vida se nos escapa. Guirao, que todavía es joven, es ya un autor a tener en cuenta. Lo es por personalidad, originalidad y relevancia, por su sintonía con el momento actual. Lo es porque cada tebeo suyo es mejor que el anterior, y porque en lugar de demagogia, autoayuda y/o nihilismo, ofrece algo más chungo y a la vez más necesario: preguntas sobre nuestra propia naturaleza.

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4 thoughts on “La vida se te escapa, de Joaquín Guirao.

  1. Guirao durmió en mi casa en Madrid cuando la presentación del Molar, y no fue capaz de hacer la cama. En dos días. Así que tan bueno no será, ¿eh? ¿EH?

    Bueno, sí. ❤

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