Orgullo y satisfacción n.º 10, de VVAA

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El décimo número de Orgullo y satisfacción preludia algunas cuestiones que la revista tendrá que plantearse en el futuro cercano. No creo que sea excesivamente aventurado decir que entre la gente que la lee habrá una mayoría de izquierdas y, concretamente, muchas personas afines a los nuevos partidos de izquierda que han surgido en los últimos años con el fin de disputarle el poder al binomio PP / PSOE. Y pese a lo que tiende a creerse, esa gente no tiene más sentido del humor o tolerancia hacia la chanza sobre sus cosas que la de derechas. Muy al contrario, el dogmatismo y la falta de humor son enfermedades muy extendidas entre gente de todo signo. ¿Qué pasará cuando estos nuevos partidos asuman sus cargos en pocos días, que pasaría si en las próximas elecciones generales es Podemos, o una coalición de fuerzas de nueva izquierda, la que llegue al poder? El humorista político tiene que hacer humor siempre, claro, pero se encuentra permanentemente en un equilibrio muy complicado: no puede «dar palos a todos los lados» indiscriminadamente porque sí, ya que no son «todos los lados» los que día tras día nos joden a base de bien. Y tampoco tiene por qué renunciar a su ideología, porque además de imposible sería contraproducente. Pero por otro lado tampoco puede es cerrar los ojos a los desmanes o las chorradas, no puede; por usar otra frase manida, «casarse con nadie». No puede ser hipócrita.

En Orgullo y satisfacción ya ha habido chistes sobre Podemos, y especialmente sobre declaraciones o manifestaciones de ego de algunos de sus dirigentes. Pero otra cosa diferente será cuando toquen poder, cuando figuras evidentemente simpáticas como Manuela Carmena o Ada Colau accedan a cargos públicos y entonces sean ellas el poder, ese poder al que el humor debería señalar siempre. ¿Cómo lo llevarán sus seguidores? ¿Se aceptará con la misma alegría un chiste sobre Colau que los que Esperanza Aguirre se lleva constantemente? Y ya ni siquiera es una cuestión de recepción: es que Aguirre, Botella, Montoro, Rajoy y el resto de la pandi son oro para la profesión. Están tan podridos que los chistes les rezuman por las pústulas. ¿Qué pasará cuando ya no estén? ¿Qué ocurrirá si las cosas van a mejor y el humor deja de ser tan necesario como válvula de escape?

Muchas preguntas, que el tiempo contestará —o no—. De momento, en esta décima entrega, la gente de OyS comienza a demostrar que sí, que se puede caricaturizar a figuras carismáticas y esperanzadoras como las mencionadas, empezando por la portada de Guillermo, incluso aunque parodie, más bien, el pánico —impostado— de la derecha rancia. Hasta cierto punto, puede verse como un traspaso de poderes, simbolizado en la página 8, obra de Monteys, con dos tiras —la primera titulada, precisamente, «Botella, Carmena y el traspaso de poderes»— en las que aparecen la posible nueva alcaldesa de Madrid, la vieja, y Aguirre y Rita Barberá. Las figuras salientes protagonizan muchas de las páginas de la revista, casi como si sus autores quisieran despedirse de ellas y agradecerles los servicios prestados. Las páginas sobre Aguirre de Alberto González Vázquez son tan buenas como de costumbre, apuntaladas por un artículo de El Mundo Today de lo mejor que ha publicado en la revista. Y hay muchos chistes más sobre los resultados de las elecciones y la reacción de los políticos.

Al margen de esto, como de costumbre, apunto unas cuantas cosas que me parecen destacables del número 10:

Como de costumbre, Bernardo Vergara está muy bien. En este número explora algunos chistes clásicos que yo, como fan irredento que soy de los buenos chistes malos, he adorado. Lo hace en su entrega de «Vida de perros», pero también en un chiste a una página (p. 72) y en otro de la sección de «Bordes, raros y bobos» sobre un pato, que me tuvo riéndome un buen rato.

Tremenda la entrega de «El show de Albert Monteys», en esta ocasión centrada en la relación entre el autor y sus lectores y en las reacciones del primero a las críticas del segundo. Antológico.

Fontdevila apostilla el especial del número anterior sobre grandes marcas con unas páginas sobre Movistar y la precariedad laboral que son acidísimas. Y su chiste sobre Pérez-Reverte, épico.

El dossier de este mes es un, digámoslo así, metachiste. No digo más.

Monteys atiza las dinámicas de las redes sociales en una tira brillante sobre Marhuenda. Esto de meterse tanto con la gente es jugar con fuego, pero alguien tiene que hacerlo.

Lo mismo hace Fontdevila en un chiste sobre los pactos de Podemos (p. 90), que me hace volver a las preguntas que planteaba al principio: ¿cómo se lo tomarán sus votantes?

Sin embargo, el mejor trabajo de Fontdevila en este número está en el chiste de la página 9, acerca de la reacción de los antidisturbios ante la posibilidad de que Colau sea alcaldesa de Barcelona. No se puede decir más con menos.

Isaac Rosa está cada vez mejor con sus textos. Le va pillando el punto y, en cierta forma, su presencia actualiza la larga tradición de prosa satírica que hay en España. Por Favor, El Jueves o Hermano Lobo además de historietas iban cargados de textos de las mejores plumas de su tiempo, y conviene recordarlo.

Vuelve Palmiro Capón, el mítico personaje de Lalo Kubala. Sus páginas sobre figuras de la política española me resultaban más adecuadas para una revista como Orgullo y Satisfacción, pero a ver qué hace con su personaje fetiche.

Por último: «Banda tributo», de Paco Alcázar, es lo mejor que he leído en mucho tiempo. Cuando quiere, es un maestro del absurdo insuperable.

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One thought on “Orgullo y satisfacción n.º 10, de VVAA

  1. El humor político no se debe casar con nadie. Tienen que repartir cera a quien lo merezca y los nuevos no se pueden librar o la revista dejará de tener sentido. Si no saben sacar jugo de los pactos y las ocurrencias de los recién llegados es que han sido abducidos y sería muy penoso para todos sus lectores independientemente de sus inclinaciones, gustos culinarios o signo del zodiaco. Para mi un déficit que tiene la revista es su complaciencia o falta de mordiente con asuntos tales como: el nacionalismo vasco, catalán, la hoja de ruta, los fueros, las autonomías, nacionalidades y regiones; que dan para mucho y apenas se reflejan en la publicación, pero no deja de ser una opinión personal.
    Saludos

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