El cómic colombiano.

El pasado mes de julio visitó España Daniel Jiménez Quiroz. Daniel es colombiano, director de la revista Larva y uno de los responsables del festival Entreviñetas, uno de los más importantes de Latinoamérica. En su visita a nuestro país Daniel participó en varias charlas, una de las cuales tuve la suerte de compartir con él y con Roberto Bartual, porque se celebró dentro del marco de Más allá del cómic, el ciclo de anárquicas charlas que Roberto y yo organizamos cuando podemos o surge la oportunidad en el Café Molar. Para mí fue un placer compartir ratos de charla con Daniel, que tengo que decir que no sólo es un gran conocedor del cómic latinoamericano —o de cualquier procedencia— y un comunicador ameno y riguroso, sino también una persona cordial y educada, con la que es un gusto intercambiar impresiones. Además de eso, Daniel tuvo a bien obsequiarme con un puñado de cómics colombianos, para que pudiera hacerme una idea de qué autores están ahora mismo dinamizando la escena allí.

El cómic latinoamericano me interesa desde hace tiempo, no sólo por lo obvio —la lengua compartida— sino también porque me despiertan mucho interés estos mercados en los que la industria editorial se derrumbó —en procesos no muy diferentes al español— o bien nunca tuvieron una verdadera tradición autóctona, que podría ser el caso de Colombia. Allí se importaron cómics, por supuesto Condorito del chileno Pepo, superhéroes americanos en ediciones mexicanas… Pero la escena actual de cómic de autor, de novela gráfica, se está configurando a partir de otras tradiciones. Se fija en el manga, en el independiente americano, en las últimas corrientes artísticas… Y se van produciendo poco a poco obras, a veces autoeditadas, a veces en tiradas pequeñas de editoriales nuevas, como Rey+Naranjo, Rey Robot o La silueta. Es un camino largo y difícil que ha tenido que sortear obstáculos comunes a otros mercados —conquistar a un público adulto sin hábito lector, superar la crisis económica mundial, adaptarse a lo digital…— pero también tiene sus problemas específicos: en este caso, la exclusión del cómic por parte del gobierno del sistema de subvenciones y exenciones fiscales mediante una Ley del libro que le niega su interés cultural, situación injusta y desigual que no se solventó hasta 2013.

Pero más allá de todas estas consideraciones de mercado, ¿qué se cuece en Colombia? Aquí ya conocemos a algunos autores, por ejemplo a Jim Pluk, de quien se han publicado ya dos libros en España, y por supuesto Power Paola, aunque ésta se crió en Ecuador. Pero gracias a Daniel ahora conozco unos cuantos nombres más muy interesantes, que estoy seguro de que pronto empezaremos a ver publicados en España, ahora que, parece, comienza a surgir un interés real hacia el cómic latinoamericano.

Gran Jefe 10A

El primero es una entrega de Cuadernos Gran Jefe, de Truchafrita. Se trata de un número subtitulado «Un país que da grima», y fue publicado en 2012 por Editorial Robot, con apoyo institucional de Medellín. Leo en el blog de Rubén Varillas que la serie es una especie de slice of life colombiano, pero este número está totalmente enfocado al análisis político desde una óptica historica, y tal vez por eso me ha resultado muy interesante. El dibujo es sencillo, de línea clara y pocos artificios, pero sabe ser atractivo y hacer ameno el contenido. El protagonista, una proyección, supongo, del autor, reflexiona en voz alta o dialoga con un conejo que por momentos parece encarnar las propias dudas del autor acerca de los déficits de la democracia del país, sus mitos fundacionales, la violencia armada… Muy interesante, e imagino que muy peliagudo también para determinados sectores. Como aquí, cuestionar la patria y a los padres fundadores no suele ser algo muy popular en según qué ámbitos. Atención a la historieta circular de la contracubierta, «Puerta giratoria», que denuncia una práctica política que en España también nos tenemos muy bien aprendida.

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Luto rosa, también editado por Editorial Robot en 2014, es un pequeño cómic a dos tintas obra de Pablo Marín Ángel, alias El Señor. Se trata de la historia de un velatorio en memoria del recientemente fallecido Favio… que termina presentándose en el acto. Entre el humor negro y el absurdo, la verdad es qu tiene momentos inspirados y divertidos, aunque sólo sea por los personajes que concurren al velatorio… por ejemplo, la madre del finado lleva una máscara de lucha libre y lanza rayos. Sin embargo, entre esa locura hay momentos sorprendentemente sinceros, que se pierden un poco entre tanto trajín, pero que añaden profundidad al conjunto.

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Están los cómics que uno puede apreciar intelectual o incluso emocionalmente, pero luego están los cómics que te roban el corazón. Y El patrono (La silueta, 2014) me ha robado el corazón. Inu Waters es un dibujante excelente, sucio cuando toca, violento, incluso. Y en esta colección de historias hace falta ponerse violento con frecuencia, porque está protagonizada por el Patrono, un matón de barrio que oculta su cara con una máscara, acompañado de su guardaespaldas, Dino, que es, justamente, un dinosaurio antropomórfico de fauces enormes. Son historias intensamente humanas, de bares y juerga hasta las tantas, con alcance casi nihilista, en ocasiones. Pero también me fascina el personaje del Patrono, su amargura, la dureza con la que ajusticia a miembros de una banda rival o lleva a cabo un trabajo, con rutinaria apatía. Me encanta el lenguaje oral, los ambientes sórdidos pero al mismo tiempo acogedores, el giro loco que Waters introduce cuando el Patrono se dedica a cazar vampiros —o algo así—… Es un cómic original, con una personalidad arrolladora y que se aprovecha incluso de sus carencias para resaltar su autenticidad.

larva 16

Y termino comentando el número 16 de la revista Larva, como decía al principio dirigida por Jiménez Quiroz. Aparecido en 2012, fue el final de la etapa de publicación en papel, antes de saltar definitivamente al medio digital. La revista tuvo vocación antológica, y dio espacio a muchos jóvenes autores que estaban empezando a hacer cómic. Serializó historias y tendió lazos con otras tradiciones, además de incluir artículos teóricos.

En este número encontramos una historia de dos páginas del español Esteban Hernández, otra —excelente— del estadounidense Mat Madden. Entre los autores locales, encontramos a Inu Waters con una historia de género pura, a Jim Pluk o a Joni B. Me ha gustado mucho la historia mínima e íntima de Camilo Aguirre, «Contemplación», un momento amplificado de final de juerga al amanecer en Cali. Agustín Paillet, de Argentina, me ha resultado muy grato con su historia autobiográfica sobre los avatares del diseño gráfico; Cegado, venezolano, en tan sólo una página consigue con «Escribir» evocar al Daniel Clowes de los noventa. También destaca Berliac, que es desde hace dos o tres años un autor imprescindible.

Como decía, estoy bastante seguro de que tarde o temprano muchos de estos autores seguirán la senda de Power Paola, Jim Pluk o la mexicana Inés Estrada y serán publicados en España. Hay toda una generación de artistas en el ámbito latinoamericano que están empujando con sus autopublicaciones, con pequeñas tiradas que poco a poco se van abriendo paso, porque, no lo olvidemos, el mercado internacional ha cambiado y lo hace posible. Las viejas fronteras del mainstream están cayendo, y las ideas artísticas viajan a mucha más velocidad. Los referentes de esta generación no son sólo locales, ni se pretende continuar ninguna tradición. Al contrario: casi parece que se trata de cortar lazos, de lanzar nuevas propuestas que combinan lo propio de cada país con la sensibilidad internacional del cómic contemporáneo. Quién sabe si dentro de unos años no acabaremos hablando de un segundo boom latinoamericano, protagonizado esta vez por la historieta.

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2 thoughts on “El cómic colombiano.

  1. me encantó; curioso que me pierda tanto en el medio comiquero internacional y deje de saber de lo local, y sobretodo que sea alguien de afuera quien tenga que recordarme, buen artículo, me gustó el cierre.

    1. Gracias por tu comentario. Por lo que sé, son cómics con tiradas muy reducidas, y supongo que su difusión también lo será, pero me alegro mucho de darlas a conocer.

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