La memoria y su representación en Tante Wussi y Arenas movedizas.

Recientemente he leído dos novelas gráficas muy diferentes, pero que creo que mantienen un interesante —e involuntario— diálogo entre sí. Aunque, supongo, con la cantidad de títulos que estoy leyendo en este fin de año intenso como pocos, lo complicado sería no ver puntos en común entre algunos de ellos.

El primero es Arenas movedizas (Impedimenta, 2015), con guión de Max Mönch y Alexander Lahl y dibujo de Kitty Kahane. Aquí se presenta la historia del enviado especial Tom Sandman, que trabaja para un periódico americano que lo envía a cubrir noticias relacionadas con el bloque comunista, lo cual le lleva a la RDA en 1989, donde es testigo del proceso degenerativo de la misma y la caída del muro. Es una historia con vocación periodística pero que implica una trama de ficción: la historia personal del periodista Sandman, que conoce a Ingrid, una exnadadora de la RDA con la que tiene un romance.

arenas movedizas

El segundo libro es Tante Wussi (Astiberri, 2014), en este caso producido en España, con guión de Katrin Bacher y dibujo de Tyto Alba. Bacher explora y recupera su memoria familiar reviviendo los años de la guerra civil española y la segunda guerra mundial. La familia de su tía abuela, judía por parte de madre, se había trasladado a Mallorca antes del 39, y algunos de sus miembros, entre ellos Tante Wussi, volvieron a Alemania pensando que las cosas irían mejor, para encontrarse con el ascenso del nazismo y el estallido de la segunda guerra mundial.

Ambos son buenos cómics, bien ejecutados y con cosas interesantes que contar. Pero también tienen en común que tampoco van más allá de eso. No son memorables, les falta algo de profundidad y, sobre todo, de reflexión y autoconsciencia, de crítica hacia el propio discurso, para alcanzar una verdadera relevancia dentro de su género. Igual que me sucedió al leer Las guerras silenciosas (Norma, 2013) de Jaime Martín, con la lectura de estos dos libros constato que la biografía y la no ficción en el cómic ya tienen sus propios clichés narrativos, de forma que ya no hace falta inventar nada. Sus respectivos estilos de dibujo, para empezar, evitan el realismo fotográfico, el academicismo y el excesivo detallismo para abrazar la sencillez, de estilos esquemáticos, que permiten una lectura fluida y concentran la atención del lector en los hechos. Es algo conocido desde Maus, por supuesto, aunque tenemos en Joe Sacco una notable excepción que demuestra, además, que el dibujo preciso y barroco también tiene su función. En Arenas movedizas, Kahane dibuja rápido, sin apenas detalles, escenarios y personajes esquemáticos, con cuatro rayas, con una rigidez reforzada por la falta de perspectiva o profundidad realistas. El color tampoco pretende serlo; sólo funciona con fines enfáticos. Es un dibujo de inspiración expresionista pero por momentos demasiado pobre. Funciona la mayor parte del tiempo, sin embargo, porque consigue presentar a los personajes como el equivalente a marionetas, sin expresividad natural, de modo que, más que percibirlos como seres humanos reales, los vemos como constructos narrativos, muñecos a través de los cuales se nos hace llegar lo verdaderamente importante: los hechos históricos que llevaron a la caída del muro de Berlín. Dicho de otro modo: la historia personal es un recurso narrativo para articular y hacer más accesible la historia universal. La microhistoria, en este caso, no es tal: es sólo un truco. No es algo nuevo, y lo podemos encontrar en otra buena novela gráfica que reconstruye hechos de un modo periodístico, pero a través de personajes principales ficticios: 11 M. La novela gráfica (Panini, 2009), de Guiral, Gálvez, Mundet y González.

tante wussi

Por su parte, Tante Wussi cuenta con los excelentes dibujos de Tyto Alba, un gran dibujante que también entendió, a través de su asimilación de autores de la nouvelle BD, fundamentalmente, que con menos elementos puedes contar cosas diferentes, y transmitir aquello que no puede verse. Su uso excelente de la acuarela difumina los escenarios reales y les otorga una cualidad espectral, que subraya lo difuso de la memoria, la volatilidad de los recuerdos. Pero, al mismo tiempo, la expresividad caricaturesca nos acerca a los personajes mucho más, y centra nuestra atención en sus emociones y recuerdos: en este caso, la microhistoria sí está por encima del cuadro general, del que ni siquiera se muestra todo: por ejemplo, no llegamos a ver los campos de concentración. Pero sí podemos encontrarnos que se dedica una página completa a recrear el poderoso recuerdo infantil de un montón de sardinas frescas (p. 15). También se emplean herramientas narrativas ya bien conocidas, sin que haya ningún tipo de vuelta de tuerca o nuevo uso: la presencia de fotografías vincula lo que se cuenta con sus referentes reales, y, sobre todo, aparece el recurso de mostrar una conversación entre autora y testigo en el presente, que se intercala con el relato de los hechos pasados. Pero mientras que en Maus Spiegelman dotaba a esa elección de un sentido, en tanto que servía de reflexión hacia el proceso de creación de la obra y hacia la complicada relación entre el autor y su padre, o en Los surcos del azar Paco Roca le da una interesante vuelta de tuerca al ser toda su conversación con el testigo una ficción, en Tante Wussi no es más que un recurso para estrechar el lazo entre pasado y presente, es decir: la pervivencia de la memoria en nuestras vidas, por un lado, y la dirección en la que se escribe esa memoria, de hoy a ayer, por otro.

Arenas movedizas emplea claves periodísticas y una mirada subjetiva —Mönch vivió en primera persona la caída del muro, aunque era un niño— para recuperar más la gran historia que la micro; las vivencias personales que se muestran están ficcionadas, mientras que los grandes protagonistas de la política se ponen en el centro del relato. La sutil ironía de los autores modula la crítica en la exposición de los acontecimientos, que se ve intercalada no sólo con las andanzas de Tom Sandman, sino con sus sueños absurdos, que favorecen nuestra empatía y nuestra inmersión en la obra. En Tante Wussi las claves son obviamente subjetivas, las de un testimonio oral, con todos sus límites, y en ella la empatía se consigue a través de lo personal. Dibujo y fotografías nos dicen que esos personajes fueron reales y vivieron estos hechos, y eso, automáticamente, marca nuestra lectura. Por eso lo que en un primer momento puede parecer superfluo para entender los hechos históricos no lo es: el objetivo no es sólo ése, sino transmitir una experiencia personal. Y, en ese sentido, la página en la que la pequeña Tante juega a tirarse bolas de nieve con su tío sacerdote (p. 92) es crucial, igual que las dos emotivas páginas en las que habla de su marido —al que conoce tras la guerra— y su recuerdo.

Y, por supuesto, ambas consiguen sus objetivos gracias al medio en el que han sido creadas. O mejor dicho, han sido creadas como cómics y por eso pueden explotar su potencial. Otra cuestión es que apliquen modelos prexistentes y lleguen sólo hasta cierto punto. En el caso de Arenas movedizas, a un relato de unos hechos poco explorados en el medio del cómic, con cierto humor y un discurso frío, despersonalizado. En el caso de Tante Wussi, un relato sencillo, una historia que tiene su valor no en la excepcionalidad sino en lo común —recuerda aquí a La guerra de Alan de Emmanuel Guibert, donde Alan es un soldado que pasa por la segunda guerra mundial sin entrar en combate—; lo común es excepcional. Cada vida es única, y merece ser contada, y en las cosas pequeñas, en los recuerdos íntimos, se encuentra lo esencial. Es interesante que esa excepcionalidad de lo común la certifique una novela gráfica que precisamente no es excepcional, aunque alcance una altura inesperada gracias al dibujo de Tyto Alba, tan inspirado como siempre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s