Unas cuantas lecturas al filo del fin de año.

Para cerrar el año, vamos a comentar brevemente algunos cómics que he leído en las últimas semanas, y a los que por un motivo u otro —principalmente el tiempo— no puedo dedicarles una reseña extensa. Vamos allá.

pablo_jane

El primero de ellos es un excepcional cómic infantil: Pablo & Jane en la dimensión de los monstruos (Astiberri). José Domingo es, ahora mismo, uno de los autores más innovadores e interesantes. No se ha prodigado mucho en obra larga, pero desde el golpe en la mesa que fue Aventuras de un oficinista japonés no ha parado de hacer páginas rompedoras y sorprendentes. Este nuevo libro recupera el barroquismo de aquél —contrastado con su síntesis de línea—, pero lo lleva hasta el paroximo al hacer de él el núcleo de la obra: en su mayor parte, las páginas de Pablo & Jane proponen un juego de búsqueda visual a lo ¿Dónde está Wally?,de curva de dificultad infernal y en el que el lector deberá encontrar las piezas escondidas necesarias para reparar una máquina, en medio de mareas de monstruos y escenarios llenos de color. La narración existe, porque, como sucedía en El oficinista, todo está lleno de detalles, de pequeñas historias que pueden considerarse subtramas de algún modo. Obras como ésta demuestran que cualquier análisis narratológico transplantado de la literatura está condenado a no abarcar todas las posibilidades que ofrece lo gráfico: Pablo & Jane se lee, sí, pero también se contempla, y eso nunca puede olvidarse.

bladesnlazers

Acero y Láser (Autsaider Cómics) es uno de los títulos más recientes de Benjamin Marra, uno de los nombres de moda del momento. Autsaider está aprovechando el tirón de Sangre americana y se ha apresurado a publicar otro libro, El azote del terror: CAU —del que hablaré más extensamente pronto—, más dos títulos de espíritu más fanzinero. Intermediary Mund es una divertida colección de ilustraciones inspiradas en un juego informático de rol de fantasía medieval, y este Acero y Láser es un pastiche de historias fantásticas, tanto medievales como espaciales. Es una mezcla de género que se convierte en la historia más concreta y clásica de las publicadas del autor hasta el momento, impresa con tinta magenta chillona, lo cual le añade un componente bastante lisérgico al asunto. La historia, como suele suceder en las obras de Marra, es lo de menos, aunque aquí esté más contenido y todo tenga «cierta» coherencia. Pero, por supuesto, lo más divertido es el desmadre, las peleas, las vaciladas de los dos protagonistas, dos hermanos cazarrecompensas y exterminadores de demonios a los que no les tose ni dios. El juego tiene la duración justa para no cansar y mantener siempre la diversión.

Wonderland_extrait01

Wonderland (Astiberri) de Tom Tirabosco es el primer cómic del autor que leo, y, por lo que puedo ver, es la obra más personal de suizo, que suele colaborar con guionistas. Se trata de una autobiografía que reconstruye su infancia, lo cual siempre es peliagudo para un crítico, porque es un material delicado: la carga emocional siempre está ahí, la implicación del autor no puede desligarse del análisis. Dicho de otro modo, no se puede ser insensible a la necesidad del dibujante de plasmar su historia, porque existe el factor catártico, terapéutico. Dicho todo esto, que soy consciente de que es un perfecto ejemplo de excusatio non petita, accusatio manifesta, la verdad es que Wonderland no me ha gustado demasiado. El dibujo de apariencia infantil y profusión de líneas y texturas no parece el más adecuado para contar una historia de este tipo, y la sombra poderosa de La ascensión del Gran Mal de David B. no se disipa nunca. Insisto, es muy delicado decir esto porque es evidente que los detalles biográficos no están copiados, son reales y, para el autor, importantes; pero falta algo de fuerza, de nervio a la hora de contar. No sé si le ha podido, en última instancia, el respeto a sus familiares, no mostrar una imagen excesivamente negativa de ellos —aunque hay escenas duras, donde se refleja la agresiva personalidad del padre—, demostrar que, pese a todo, son una familia, pero el precio ha sido no profundizar lo suficiente en todo lo que cuenta. Es una sucesión de anécdotas, algunas duras, otras entrañables, recuerdos familiares que, en perspectiva, Tirabosco considera que fueron los que marcaron su personalidad. Pero no hay apenas nada original en la manera de contarlo.

Gummy_Página_01-1

Isa Ibaibarriaga es una joven ilustradora que acaba de publicar su primer cómic, Gummy Girl (GP/Thermozero). Su trabajo en ilustración me lleva interesando bastante tiempo: tiene bastante personalidad y una gran habilidad para pervertir la estética infantil. Su dibujo romo, blando, se aplica aquí en una historia de transformaciones adolescentes, de joven marginada en la clase, víctima de acoso, que gracias a esa transformación sobrenatural adquiere popularidad. Es una historia tópica, sí, y de hecho el cómic ha abundado en ellas, pero la puesta en escena la salva de ser una historia derivada más y la dota de interés: los tonos rosas, que remiten al chicle de fresa pero también a la carne fresca, crean un entorno irreal y cursi, que contrasta con el contenido perverso, en el que se mezcla el despertar sexual con la catarsis de la sangre. El final es un tanto desconcertante y no me parece a la altura del desarrollo previo, pero, aun así, creo que es un debut muy potente de una autora que va a dar que hablar en el futuro cercano.

mierdecitas-2-de-

Héctor Bometón acaba de publicar Mierdecitas 2 (Libros de Autoengaño), la segunda recopilación de sus chistes, ideas y dibujos. Como en el primer libro, las viñetas se mezclan con pequeños textos, y el absurdo se mezcla con una lógica ligeramente torcida pero coherente. Podría decirse que ha afinado su fórmula y, a pesar de no sorprender tanto como antes, en realidad hay un nivel medio más alto, está más hecho como humorista. El atracador que amenaza con spoilers de Juego de tronos, la madre que compara a su hijo ciego con «ciegos exitosos», las ideas para videojuegos indies… Las fotografías manipuladas con Photoshop chirrían en el conjunto, porque se apartan un poco del humor imperante, más conceptual, pero es un libro divertido, perfecto para leer a saltos y dejar vagar el pensamiento con las asociaciones de ideas de Bometón.

Anuncios

2 thoughts on “Unas cuantas lecturas al filo del fin de año.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s