Mi repaso a 2015.

Este año estaba decidido a no hacer lista ni repaso de lo publicado, no sé muy bien el motivo. Como tampoco sé por qué al final me he sentado a escribir algunas líneas y recordar algunos títulos, aunque sea por reivindicar algunas de las cosas que más me han gustado en 2015 y que no estoy viendo en las listas de los demás. Y que, joder, es el día de Reyes y me aburro.

Vamos primero con las obras nacionales, en concreto con las novelas gráficas publicadas por editoriales convencionales. Ha sido un año en el que, quizás, no ha habido ninguna obra maestra indiscutible —sea lo que sea eso—; no se ha publicado un El arte de volar, ni un Las meninas, o Los surcos del azar. Ha sido un año, sin embargo, de mantenerse, de crecimiento sostenido, de afianzamiento de un mercado y de unos autores que son jóvenes y llevan en realidad poco tiempo publicando, aunque ya sean los referentes de la novela gráfica española. Ha sido, por ejemplo, el año en que se han publicado las mejores obras —en mi opinión— de Alfonso Zapico y Álvaro Ortiz, y en el que prometedores debutantes del pasado reciente se han confirmado como sólidas realidades —el caso de Nadar o Cristian Robles—. Veteranos como Santiago García o Paco Roca han sabido proseguir sus carreras tras publicar hitos no sólo de éstas, sino del cómic español reciente. Y hemos tenido, además, las primeras obras de peso de autores como José Pablo García o Isabel Ibaibarriaga. Pensando un poco en todos ellos y en las fechas de publicación, es cuando se es consciente de que, en realidad, la mayoría de los que hoy consideramos mejores dibujantes llevan publicando de forma sólida desde 2007 tan sólo. Es decir, que en ocho años se ha generado una escena que va creciendo, poco a poco, y con la que algunos son demasiado impacientes o críticos, en ocasiones. No digo que no se tenga que ser exigente y riguroso, yo intento serlo siempre, pero convendría poner las cosas en perspectiva y darse cuenta de que en realidad esto está empezando. Comparar el mercado español de 2015 y de 2005 —no digamos si nos vamos más atrás— es un ejercicio interesante y revelador.

Pero no es el lugar ni el momento para hacerlo. Lo que sí voy a hacer es una pequeña lista de lo que más me ha gustado este año, sin ningún orden en particular. En caso de haber escrito ya mi reseña, la enlazo en el título.

El paraíso perdido de John Milton (Pablo Auladell)

La balada del norte (Alfonso Zapico)

Soufflé (Cristian Robles)

Necrópolis (Marcos Prior)

La vida se te escapa (Joaquín Guirao)

Chico del antifaz (Alexis Nolla)

La casa (Paco Roca)

El portero (Santiago García y Pablo Ríos)

El diccionario ilustrado de la democracia española (VVAA)

Llavaneres (Arnau Sanz)

Hit emocional (Juanjo Saez)

Las aventuras de Joselito, el pequeño ruiseñor (José Pablo García)

¡Oh diabólica ficción! (Max)

… No option! 7 y 8 (Pep Pérez)

La vida es un tango y te piso bailando (Ramón Boldú)

María cumple 20 años (María y Miguel Gallardo)

¡García! 1 (Santiago García y Luis Bustos)

El mundo a tus pies (Nadar)

Rituales (Álvaro Ortiz)

Silvio José rescatado (Paco Alcázar)

E-19 (Mayte Alvarado)

Yuna (Santiago García y Juaco Vizuete)

Pablo & Jane en la dimensión de los monstruos (José Domingo)

Murcia (Magius)

Gummy Girl (Isabel Ibaibarriaga)

En el campo de la pequeña edición, la autoedición y los fanzines, lo primero que tengo que decir es que ha sido el año en el que más material de este tipo he leído. Por supuesto, se siguen encontrando muchas obras de autores aún verdes, o que replican, con menos calidad, las tendencias de los mainstreams americano y francobelga. Pero, al mismo tiempo, coexisten propuestas de una calidad altísima, donde la experimentación está haciendo avanzar el lenguaje del medio de un modo palpable. Hay más calidad que nunca, y nombres tanto nuevos como consagrados cuyas carreras se desarrollan en ese margen o cruza caminos con la edición convencional. La novela gráfica y la autoedición no son excluyentes, como demuestran las trayectorias de Mireia Pérez, Ana Galvañ, Arnau Sanz, Alexi Nolla o José Ja Ja Ja. Es un ámbito donde, significativamente, hay muchas más autoras trabajando, y un mundo más libre, de tiradas reducidas y eventos autogestionados, al que hay que prestar mucha atención: sencillamente, uno no puede pretender analizar y explicar el momento actual del cómic español sin leer fanzines y autoeditados. Aunque haya pocos críticos que lo hagan.

Pero, de nuevo, no es el momento. Es el momento de destacar un buen puñado de títulos que este año me han parecido interesantes y, en ocasiones, tan buenos como la mejor novela gráfica publicada.

Una cuestión menor (Conxita Herrero)

Canina (Klari Moreno)

Extrasolar (Roberto Massó)

Estadios (VVAA)

La furia (Los Bravú)

Kann (Víctor Puchalski)

Ábrete (Joaquín Guirao)

Amigas (VVAA)

Cuento del niño bueno / Cuento del niño malo (Andrés Magán)

The Best of Donald (Nacho García)

Migas número final (VVAA)

Más allá del arco iris (Ana Galvañ)

Piso el barro, barro el piso (Juan Berrio)

Perlas del infierno (Begoña García-Alén)

Balada (Martín López Lam)

Nada (Esteban Hernández)

Origen, nudo y origen (Klari Moreno)

Cuaderno dos (Miguel B. Núñez)

Havarty Party (Roberta Vázquez)

Gr€zia (Irkus M. Zeberio)

En cuanto a la producción extranjera, como es normal supera en mucho lo que puede abarcar una sola persona. He leído muchos títulos pero, seguramente, no he llegado ni al 10% de lo publicado. Incluso me faltan por leer cómics que me interesan pero para los que no tengo tiempo. En todo caso, en lo que respecta al ámbito del cómic adulto, ha habido varias obras incontestables. Algunas, fruto del trabajo de autores consagrados, como Jaime Hernandez o Richard McGuire, que entregan nuevas obras; otras, son parte de la producción antigua, como es el caso de Joe Matt u obviamente de Osamu Tezuka. Pero antes de repasarlas, merece la pena destacar un fenómeno: la llegada de autores que permanecían inéditos o muy escasamente publicados en España. Algunos son jóvenes que han introducido editoriales nuevas, como es el caso de Jesse Jacobs o Michael DeForge, otros son autores fundamentales, verdaderos clásicos del cómic adulto que el mercado español no ha sabido o podido publicar. Julie Doucet, Zanardi, Tsuge… ¿cómo es posible que nadie hasta ahora hubiera publicado sus obras como es debido? Otra pregunta que ahora no podemos responder. Vamos con la lista de mis obras extranjeras favoritas de 2015:

Julie Doucet. Cómics (1986-1993) (Julie Doucet)

Chapuzas de amor (Jaime Hernandez)

Baco(Eddie Campbell)

Los sucesos de la noche (David B.)

La formidable invasión mongola (Shintaro Kago)

Por sus obras le conoceréis (Jesse Jacobs)

El hombre sin talento (Yoshihiro Tsuge)

The Lonesome Go (Tim Lane)

Alicia en Sussex (Nicolas Mahler)

El árabe del futuro 1 (Riad Sattouf)

Submun-dos (Kaz)

Sr. Esperanza (Tommi Musturi)

Bahía de San Búho (Simon Hanselmann)

Sangre americana (Benjamin Marra)

Respuesta de una inteligencia absurda (Shunji Enomoto)

Doble sentido (Niklas Asker)

Lose (Michael DeForge)

Aquí (Richard McGuire)

Otoño (Jon McNaught)

Copra 1 (Michel Fiffe)

Preciosa oscuridad (Velhman y Kerascöet)

Me gustas mucho, Bendik Kaltenborn (Bendik Kaltenborn)

Peepshow (Joe Matt)

Zanardi (Pazienza)

Oda a Kirihito (Osamu Tezuka)

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