Animal Collective: una exposición de cómic de vanguardia en Madrid

El pasado 29 de septiembre se inauguró en el Centro Centro de Cibeles de Madrid una exposición titulada «Animal Collective», comisariada por César Sánchez y Alberto García Marcos de la editorial Fulgencio Pimentel. Se trata de una panorámica del cómic de vanguardia y la autoedición del continente europeo, que pude visitar el pasado martes por la mañana, aprovechando que en ese momento no suele haber muchos visitantes. En los siguientes párrafos os cuento mis impresiones. Las fotografías que aparecen son mías —y se nota; pido perdón por la pésima calidad, pero espero que al menos sirvan para que os hagáis una idea de la exposición.

Que los editores de Fulgencio Pimentel hayan sido los encargados del comisariado de esta exposición es una acertadísima decisión, no sólo porque su buen gusto está ampliamente acreditado a través de su catálogo, sino porque conocen en profundidad la materia de la exposición y, además, tienen los contactos suficientes como para conseguir material muy interesante.

La exposición ocupa buena parte de la cuarta planta del edificio, donde también está ubicada la exposición permanente de «La ciudad en viñetas», un espacio en el que se van sucediendo diferentes historietas sobre la ciudad de Madrid, y cuyo comisariado ha pasado recientemente de las manos de Puño a las de Ana Galvañ. El espacio de «Animal Collective» no sólo es amplio, sino que también es denso, sobre todo en lo que respecta a algunos colectivos presentes. Recomiendo visitarla con tiempo y calma, porque hay mucho que ver y leer, y el uso predominante del inglés por parte de casi todos los autores que no son francófonos hace que la obra expuesta sea bastante accesible.

En la exposición encontramos pequeñas editoriales como Apa Apa o kuš!, sellos personales como Ruja Books o Yes, Yes and No, colectivos de dibujantes como Spring o Dongery, publicaciones como la revista francesa Lagon y hasta eventos como el Gutter Fest. Se trata de trazar un mapa del nuevo cómic, de la vanguardia última que, inevitablemente, se está desarrollando en los márgenes del mainstream, a través de iniciativas personales y, sobre todo, colectivas. Por supuesto, se trata de un mapa complejo, porque los protagonistas participan en muchos casos de varios colectivos, o tienen sus propios proyectos personales paralelos. Pero, precisamente, el gran mérito de Sánchez y Marcos ha sido hallar un modo en el que una parte importante de los autores y autoras jóvenes que están ahora mismo revolucionando el lenguaje —y los modos de producción— del cómic estén representados, en un colectivo u otro.

La obra de Irkus M. Zeberio, expuesta en el espacio de Me da la riso

Cada editorial, colectivo o iniciativa dispone de un espacio con entidad propia, y cada uno es muy diferente entre sí, en función, supongo, del material del que se haya podido disponer. Una de las características más interesantes de este cómic de vanguardia es la interdisciplinariedad, y es algo que los comisarios han tenido en cuenta para incluir en la muestra proyecciones de cortometrajes de animación, escultura —es muy llamativa la que se incluye en el enorme espacio del colectivo noruego Dongery, con Bendik Kaltenborn a la cabeza— y hasta recortables, obra éstos últimos de José Ja Ja Ja, presente por medio de su sello Ruja Books. También hay un espacio oscuro donde se proyecta ininterrumpidamente un cortometraje de este año, On Crack!, sobre el Festival de autoedición Crack! que se celebra en Roma.

Los recortables y juguetes de Ruja Books

Los bustos de los autores que conforman el colectivo noruego Dongery

Cada espacio incluye un diagrama muy claro que permite ubicar rápidamente cada obra expuesta, y es acompañado de un texto muy cuidado —tanto en estilo como en contenido— escrito por los comisarios, que presenta al protagonista del mismo y lo sitúa en este mapa, no sólo geográficamente, sino también en cuanto a su tendencia artística. Porque, evidentemente, «vanguardia» es sólo una etiqueta que encuadra una obra o un artista en lo más nuevo de cuanto se está haciendo, en esa punta de lanza que exprime las posibilidades del cómic y reformula sus códigos comunicativos, pero la plasmación concreta de ese impulso es muy heterogénea. Observando en conjunto lo expuesto en «Animal Collective», parece que países como España y Francia apuestan por una vanguardia muy radical, que reduce el texto a su mínima expresión o lo elimina por completo, y que juega con todas las posibilidades que da lo gráfico, a través de la influencia, en muchos casos, de las vanguardias pictóricas del siglo XX. Por ejemplo, pienso que un caso muy claro es el grupo de dibujantes que suele publicar en el sello vigués Fosfatina, presente —como no podía ser de otra forma— en la exposición. Pero en otros casos, como el colectivo Spring alemán —formado solamente por mujeres, que deciden todo de forma asamblearia—, me dio la impresión de que tienden a un tipo de cómic más literario y formal. Los miembros de Dongery, por el contrario, realizan un tipo de humor que remite directamente al nonsense y el surrealismo, pero también a los orígenes del cómic. Inefable Tebeos, la pequeña editorial valenciana, alterna obras recientes con la recuperación de clásicos olvidados.

Algunos de los originales expuestos en el espacio de Fosfatina

La disposición de la muestra, con pasillos diáfanos y muchos recovecos, alterna espacios íntimos, más recogidos, con otros más expuestos, de modo que se permite ubicar a aquellos colectivos más concurridos en lugares donde la acumulación de material casi nunca es abrumadora, y se recurre a los espacios más pequeños para aquellos colectivos o eventos con menos obra expuesta. Con algunos, sin grandes estipendios, han logrado un espacio expositivo que es casi una instalación artística en sí misma, con la esquina del Gutter Fest barcelonés, con todos los carteles de sus diferentes ediciones formando un mosaico y dos vídeos reproduciéndose en bucle en sendas pantallas. El material que se expone es también muy variado, de modo que permite sorprender siempre y no aburrir al visitante con un solo tipo de objeto. «Animal Collective» huye del culto al original que a veces se ve en determinadas muestras, y aunque éstos están presentes —y pueden verse páginas originales preciosas, coloreadas con acuarela, acrílicos, lápices de colores…—, también hay reproducciones de portadas, páginas, ilustraciones y carteles, y, muy importante, los cómics que publican estos colectivos y editoriales. Esto es esencial para que el visitante pueda entrar en contacto directo con el cómic publicado y experimente la lectura real del mismo, toque el libro, y sea consciente de la enorme heterogeneidad de formatos, que es otro de los rasgos definitorios de estas vanguardias. Así, encontramos, por ejemplo, una selección de la obra publicada por las Ediciones Valientes de Martín López Lam, o unos cuantos números del fanzine publicado por kuš! desde Letonia, que da cabida a autores de todo el planeta y se ha convertido ya en una publicación de referencia a nivel mundial.

El espacio dedicado al Gutter Fest

Los fanzines de kuš!, listos para ser leídos por el visitante que lo desee

Por supuesto, uno de los grandes goces que el aficionado al cómic y los fanzines va a encontrar en esta exposición va a ser descubrir a decenas de nombres que están trabajando activamente en estos momentos y que desconocía por completo. Al menos, ése ha sido mi caso. Se siente uno muy humilde al darse cuenta de todo lo que desconoce de una escena europea cada vez más amplia, compleja y dinámica. Es imposible estar al tanto de todo, claro, pero es un gustazo descubrir que en estados sin tradición de cómic industrial propia están surgiendo, gracias a las sinergias internacionales y a las facilidades que permite internet, colectivos enteros con autores de una calidad muy alta, en la mayoría de los casos. Y tengamos en cuenta que es, además, una selección por parte de los comisarios: hay más autores, si bien el criterio de Sánchez y García Marcos me hace confiar en que lo que vemos en la exposición se encuentra entre lo mejor. Tenemos, por ejemplo, el colectivo Stripburger de Eslovenia, Matrijaršija de Serbia, Tonto de Austria o Kutikuti de Finlandia. Hablamos, en algunos casos, de sellos con cierta historia, que no siempre conocemos desde España. En concreto, el material expuesto de Kutikuti me ha asombrado mucho: autores formalistas, un uso del color muy sorprendente, páginas donde la estructura clásica salta por los aires y lo gráfico se adueña del protagonismo. «Paternoster», por ejemplo, de la artista Hannele Richert, tiene una página expuesta soberbia.

La citada página de «Paternoster», de Hannele Richert

Siempre es peliagudo calificar un evento cultural como «histórico». Sólo puede uno fiarse de su intuición y conocimientos para decir algo así, y en el mejor de los casos sólo será una apuesta: el futuro es el único que nos sacará de dudas. Pero, en cualquier caso, sí estoy convencido de que «Animal Collective» es una exposición importantísima. No es la primera vez que el cómic aparece en los museos, por supuesto, y de hecho tenemos un caso reciente de una exposición espectacular en el IVAM de Valencia, «Valencia Línea Clara», comisariada por Álvaro Pons, pero hasta ahora casi todas las muestras recuperaban el trabajo de autores consagrados, a quienes la consideración del cómic como oficio menor había marginado de los espacios culturales. Esa labor, evidentemente, es imprescindible, pero es mucho menos habitual que una exposición dedicada al cómic más vanguardista y novedoso, el que hacen centenares de artistas jovencísimos, con poca obra aún publicada, como es lógico, asalte un centro de arte contemporáneo. El Centro Centro es un espacio muy activo en los últimos años, con participación pública, además, donde la ilustración, la cartelería o la fotografía reciben el cuidado que merecen como manifestaciones artísticas. Es en ese espacio donde una exposición como «Animal Collective» encuentra su hábitat, alejada de los espacios que tradicionalmente se había reservado al cómic, vinculados a la nostalgia, el frikismo o los personajes franquicia.

Las páginas de autores internacionales en el espacio de la revista Lagon

«Animal Collective» podrá visitarse hasta el 29 de enero de 2017, y os recomiendo encarecidamente que, si tenéis la oportunidad, no la dejéis pasar. Es una cita ineludible para cualquier persona interesada en el cómic contemporáneo, o en el arte en general.


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