Enter the Kann, de Víctor Puchalski

portada

Resulta sorprendente el elevado número de personas que consiguen alcanzar buenas cotas de calidad con su primera obra larga. Es consecuencia de cómo han cambiado las cosas, claro: hace tres décadas, cuando dibujar cómics era aún más un oficio que otra cosa, la dinámica era la misma que en cualquiera de ellos: había que empezar desde abajo, poco a poco, picar piedra hasta conseguir publicar cuatro páginas en alguna revista, y así, tal vez, con suerte, algún día ver publicado un álbum recopilatorio. Todavía se oye el lamento de quienes piensan que aquellas revistas eran esenciales para foguearse, y que, sin ellas, los autores se ven forzados a lanzarse a publicar libros de cien páginas. Pero ese razonamiento olvida que hoy es más sencillo que nunca foguearse: autopublicar, ya sea en internet o en fanzines. Y, cuestión económica al margen, esto es mucho más efectivo para llevar a cabo ese fogueo, por dos motivos: se puede producir mucho más, y lo que se produce no está filtrado por los límites de extensión de una revista y por los gustos de unos editores generalmente estrechos de miras que sólo concebían el cómic en los términos que establecía su publicación. Hoy, la comunidad de autores y autoras se retroalimenta a una velocidad de vértigo.. Nunca hemos tenido a tanta gente joven haciendo cosas tan interesantes.

Cuento todo esto porque creo que Víctor Puchalski es un perfecto ejemplo. Casi desconocido hasta hace aproximadamente un año, su único bagaje eran dos fanzines lujosamente editados, en los que planteaba el inicio de la saga de Kann, que luego redibujaría para incluirlo en el tomo que ahora publica Autsaider Cómics: Enter the Kann. Se trata de un puñetazo en la cara, casi literalmente, gracias al holograma de la portada, que ofrece una animación del protagonista pegando una guasca de impresión, que preludia lo que nos vamos a encontrar en el interior de libro.

Hace no demasiado tiempo, ninguna editorial española se habría atrevido a publicar un libro como éste para la obra de un desconocido. Tampoco era concebible para la mayoría de ellos dibujar algo tan ambicioso y tan loco. Aunque la historia de Enter the Kann se resume en una oración simple: Kann barre el suelo con los siete maestros del kung fu oscuro. Podemos entrar en pormenores, pero tampoco creáis que hay muchos. Kann es un hombre de negocios —lo cual equivale, en el contexto de la obra, a decir que es un señor del crimen—, un personaje monstruoso de polla hipertrófica, amoral y salvaje, de sexualidad desbocada, maestro del kung fu oscuro, una disciplina entre el arte marcial y la magia negra que le ha permitido dominar medio mundo. Ahora, harto de estar sometido a sus leyes, decide acabar con los siete maestros y reinar en solitario.

Con este punto de partida, y los antecedentes que habíamos visto —los citados fanzines y un desplegable, Kann and the Heavy Metal Lords of War— uno se prepara para la ensalada de hostias de todos los colores, pero, en cuanto llegamos al tercer capítulo, comienza a ser evidente que sí, ensalada de hostias va a haber, pero no como nos esperábamos.

El gran mérito de Puchalski es tomar todos los códigos de la acción de serie b y llevársela a un terreno de vanguardia, porque ésta no está reñida con lo bruto ni lo escatológico. Así, las batallas de este libro son, sobre todo, batallas gráficas, donde el dibujo adopta un código diferente en cada enfrentamiento, y la acción casi siempre es simbólica; es decir, no vemos la violencia representada de un modo figurativo, sino que se nos trasmite a través de lo gráfico, de las formas, el color, la composición de página… A veces, vemos el antes o el después, o lo que está pasando mientras tiene lugar esa acción. Otras, está tan descompuesta que roza la abstracción narrativa, como en el capítulo ocho, donde vemos sólo retazos de la batalla, aparentemente inconexos entre sí, pero con una obvia relación metafórica, reforzada por la aparición de personajes aparentemente sin relación. En el capítulo cinco, la batalla es geométrica, y la acción está representada por la oposición y cruce de formas planas, puras.

En otras ocasiones, la acción es más concreta y convencional: la mayor parte del capítulo cuatro, inspirado en el underground más golfo y en nuevos autores como Johnny Ryan, mientras que el séptimo transforma a los personajes en figuras de acción en manos de un niño, con un aire a lo Benjamin Marra o incluso a lo que está haciendo Tom Scioli con su fantástica Transformers VS G.I.Joe, aunque lo que en ésta es subtexto —los personajes no son muñecos, pero se comportan como tales— aquí es literal.

Con lo que llevo dicho, puede entreverse que cada capítulo de Enter the Kann no sólo tiene un concepto gráfico que lo vertebra —aunque algunos presentan varios—, sino que remite, de manera más o menos directa, a un autor o estilo determinado. Los citados Ryan y Marra, pero también el manga de acción, el cómic romántico de los años cincuenta y sesenta —en el capítulo más desconcertante de todos, precisamente el menos experimental en lo gráfico—  y el David Rubín más oscuro. Para mí, es muy interesante comprobar cómo, en realidad, la mayor influencia de Rubín no es la directa, esas páginas espectaculares donde Puchalski se inspira en sus composiciones, su uso de las manchas y su paleta de colores, sino una más general. Creo, desde hace un tiempo, que Rubín y José Domingo abrieron un camino en la novela gráfica española. Con El héroe (Astiberri, 2010-2011) y Aventuras de un oficinista japonés (Bang, 2011) respectivamente, demostraron, cada uno en sus propios términos, que era posible hacer cómic de género con la libertad del cómic de autor, reformular sus códigos y aportar novedades dentro del campo de la aventura y la acción, que ha sido donde el cómic ha permanecido mayoritariamente durante su historia. Liberados de inercias comerciales y fanservice, esos géneros pueden encontrar nueva vida. Rubín tiene influencias de esa industria, por supuesto, pero nunca estuvo interesado en replicar sus fórmulas literalmente. Primero en el citado El héroe y después con Santiago García en Beowulf (Astiberri, 2013), ha mostrado que todo eso es compatible con la experimentación gráfica, y que la novela gráfica no tiene por qué circunscribirse a la memoria, el costumbrismo o la autobiografía, ni mucho menos.

Llevaba años preguntándome qué consecuencias tendría la publicación de todas esas obras, qué nuevos autores aparecerían interesados en explorar ese campo. Enter the Kann es una de las primeras muestras de esa mezcla de caminos, de la fusión entre cosas aparentemente muy diferentes que pueden convivir sin problemas: la vanguardia macarra. Es cierto que no es un cómic redondo, que determinados elementos y el modo en el que se introduce el pasado de Kann pueden ser confusos, precisamente por la propia estructura narrativa y la supremacía de lo visual. Pero el despliegue es tan apabullante, la sorpresa tan mayúscula, que la eficacia y la abrumadora potencia de la obra son innegables. El valor y la determinación necesarias para parir un libro así nos hablan de un autor con una personalidad artística de una pieza. Y lo mejor es la sensación de que esto no es tanto una cima sino un punto de partida, una carta de presentación en la que Puchalski vuelca todo lo que ha mamado como lector. Un «aquí estoy yo. A partir de ahora, agarraos».


2 thoughts on “Enter the Kann, de Víctor Puchalski

  1. Me encanta esta nueva hornada de autores jóvenes, capaces de romper limites conceptuales y narrativos, espero poder leerlo pronto, me han entrado ganas, y esa portada, bueno, creo que nos ha llegado. Por cierto, tenía razón, Nick Drnaso tiene su propia voz, estaré pendiente de su obra futura.
    Saludos.

  2. Hay cada vez más jóvenes que no tienen miedo de arrancar con obras ambiciosas, y eso es bueno, incluso si no cumplen todas las expectativas. Me alegro de que te gustara Drnaso.

    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s