Intemperie, de Javi Rey

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Intemperie, publicado por Planeta recientemente, ha supuesto para mí una sorpresa, porque me llegó sin ningún tipo de información sobre la obra o el autor. Se trata de la adaptación que ha realizado Javi Rey sobre la novela original de Jesús Carrasco. Como no he leído dicha novela, no puedo juzgar Intemperie como tal, pero, como cómic, me ha parecido excelente.

La novela gráfica arranca con unas imágenes acompañadas de texto que, con franqueza, me hicieron pensar lo peor: que estaba ante una adaptación que se limitaba a reproducir fragmentos seleccionados de la novela de origen ilustrándolos sin más. Pero muy pronto vemos que esas páginas son sólo una manera evocadora de ponernos en situación, para, de inmediato, dejar que sean el dibujo y las herramientas propias del cómic las que conduzcan la narración. Javi Rey me ha parecido un excelente dibujante, sucio a pesar de la influencia francobelga, con un toque en las figuras humanas y en los rostros del Frederik Peeters de registro más acabado. Pero tiene una manera muy especial de mostrar la inmensidad de la llanura castellana, y cómo el cielo cae plomizo sobre ella, asfixiando a las personas que vagan sin rumbo, en busca de un agua que es el bien más preciado.

Aunque no se ubica temporalmente la historia, es fácil suponer que se encuadra en la posguerra española —se menciona a los soldados que vuelven del frente—, pero el tono poético, supongo que presente también en la obra original, difumina el espacio y el tiempo —el chico protagonista ni siquiera tiene nombre— y la hace universal, al deslocalizarla. Y, sin embargo, el gran mérito de ambos, autor original y autor de la adaptación, es que consiguen, al mismo tiempo, que Intemperie se inserte plenamente en la tradición española de realismo sucio, en el tremendismo de Cela y otros que contaron la oscuridad de la España profunda, la España rural por donde no pasó ni la ilustración ni la república y donde no hay más ley que la del cacique de turno. De él huye el joven y traumatizado protagonista, un chico desnutrido que se encontrará con un cabrero nómada, un viejo que intenta vivir al margen de esa España y del que no sabemos nada, más allá de que sobrevive en una búsqueda constante del agua para sus animales, que le procuran, gracias a su leche, algún dinero.

El medio natural es hostil pero también hermoso, dibujado por Rey. El sol implacable, el llano seco donde no hay una gota de agua ni lugar donde resguardarse del calor, la noche inmensa: como decía antes, todo ello se muestra, no se explica, porque el cómic tiene sus propios recursos y no es necesario describir las cosas con palabras para alcanzar un registro poético, que en Intemperie es siempre evidente. Incluso en los momentos más duros o desagradables, que los hay.

La lectura de Intemperie, gracias a un ritmo del relato muy medido, es muy ágil. Hay algún momento en el que la intensidad disminuye, pero es sólo para entrar de lleno en alguna escena dura. Hay secuencias oníricas, provocadas por la fiebre, que simbólicamente nos hablan del miedo y la huida del protagonista, y nos indican, con sutileza, de qué está huyendo exactamente. Como los diálogos son parcos, la trama no  se verbaliza a través de ellos, sino que accedemos a ella a través de la acción y de la elocuencia de los sentimientos y las expresiones. Pero, en realidad, si funciona tan bien como lo hace es porque Intemperie recurre a arquetipos muy claros: el joven perdido que encuentra un maestro que le enseña a vivir y le dota de habilidades para que tome su lugar cuando él ya no esté;  el mal abstracto y absoluto que sólo puede ser vencido cuando toma una forma concreta y definida; y el sacrificio heroico, por supuesto.

A veces el cómic de filiación claramente literaria —y no me refiero sólo a adaptaciones— no entiende que un guión no es una novela, y que lo que funciona en prosa no suele funcionar en forma de dibujos. No estoy diciendo que un cómic con mucho texto no pueda funcionar perfectamente, aclaro, pero sí que ese texto debe tener muy en cuenta el medio en el que se va a insertar. Intemperie lo tiene, y por ello consigue un relato asfixiante y vibrante, una novela redonda que, aunque no deslumbre por sus invenciones narrativas o sus aportes al medio, alcanza un nivel más que notable.

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4 thoughts on “Intemperie, de Javi Rey

  1. Me apetecía hincarle el diente y ahora más. Creo por otra parte, que está sobrevalorado lo que mencionas como “invenciones narrativas o aportes al medio”. Muchas veces consiguen lo contrario de lo que se debe buscar en un buen comic, que sea legible y narre algo. A mi me gusta picar de todo un poco pero muchas veces las obras excesivamente innovadoras me dejan frío porque se centran en lo formal y descuidan el guion. Las sitúo, más en la vanguardia artística que en el comic.

  2. Bueno, yo creo que un cómic no “debe” buscar nada por definición, afortunadamente es un medio amplísimo en el que caben muchas corrientes y muchas intenciones diferentes. Lo que sí creo es que la mayoría de las obras que han marcado el medio lo han hecho porque, en su momento, hicieron algo que no hacía nadie más. Cuando hablo de invenciones y aportes me refiero a eso, a obras que inventan algo que otros podrán usar luego. No tiene por qué ser un experimento de vanguardia radical, pueden ser cosas muy diferentes, desde emplear una primera persona para narrar, a usar una fotografía como hizo Maus, un collage… o cambiar la forma del bocadillo para expresar diferentes estados de ánimo, o incluso usar un estilo de dibujo naturalista como hizo Foster, si nos vamos a los orígenes del medio. Por supuesto, estoy de acuerdo en que un cómic puede ser maravilloso sin inventar nada nuevo o sorprender por su ruptura de los códigos.

    ¡Un saludo!

  3. Coincido con tu visión de “invenciones al medio”, pero si te das cuenta en tu propia explicación, están siempre al servicio de la narración jeje, no la perjudican. Ahí esta la clave para mi, que redunden en la narración y no sean meras piruetas. Que pueden ser piruetas preciosas eso no lo pongo en duda.
    Saludos

  4. Eso siempre, claro. Al servicio del objetivo del cómic, diría yo, porque a veces ese objetivo puede no ser narrativo. Quiero decir, que lo que en un cómic puede ser una pirueta gratuita en otro puede tener su sentido.

    Un saludo!

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