Tierra de fanzines VIII

En las próximas semanas espero poder dedicarle tiempo a varios fanzines y autoediciones de los últimos meses que, creo, merecen atención. Empiezo hoy con una entrega de «Tierra de fanzines», esta sección en la que, cuando puedo, reúno unos cuantos fanzines, sin más conexión entre ellos que el hecho de serlo y que los haya adquirido en fechas cercanas —o no necesariamente: a estas alturas, renuncio a cualquier tipo de ilusión de orden en mis compras de fanzines—. Vamos allá. Como de costumbre, siempre que ha sido posible he enlazado la web para adquirir los fanzines, o la tienda on line de Fatbottom, de donde he tomado varias imágenes.

El fútbol de hoy es la peste, de Edmon, es un pequeño y simpático fanzine mudo de humor, que refleja en sus escenas algunos de los vicios de los futbolistas: las celebraciones excesivas, el fingimiento… El fanzine contiene algunas sorpresas en forma de desplegables y tiene un dibujo divertido, y la manera en la que juega con el formato es, sin duda, lo más destacable de un cómic cuya idea central podría dar mucho de sí.

El pez que estaba triste es un fanzine muy especial, obra de Mia Carosia, hija del dibujante Ed Carosia y hermana de Tino, quien también se estrenó pronto en los fanzines con Cosas brillantes en 2014. Mia dibuja un cuento protagonizado por peces, muy sencillo, pero también muy optimista y luminoso. Su dibujo tiene la espontaneidad propia de su edad, pero también una sorprendente expresividad, a la que contribuye el color. Esperemos que sea el primero de muchos fanzines para Mia.

dav

Llorar mucho rato me da sueño, de Laura García, es un fanzine que adquirí recientemente, en la librería barcelonesa de Fatbottom. No he podido encontrar nada más de la autora, ni información sobre ella, y ésta es una de las cosas que me gustan de los fanzines: incluso hoy, puede suceder que llegue a nuestras manos una publicación sin ningún contexto en absoluto, más allá de una cuenta de Instagram sin más información adicional. En este caso, estamos ante un típico fanzine en DINA-5, que incluye cómics, ilustraciones y fotografías. Como ya indica el título, el tema central parece ser la tristeza y, sobre todo, la abulia, el aburrimiento permanente, que apenas si puede aliviarse con el sexo. O, más concretamente, con la masturbación. Hay algunas páginas misteriosas, de significado esquivo, y otras en las que es más sencillo sentirse identificado. El dibujo de la autora, de línea naif, se ajusta muy bien al tono que predomina en las páginas independientes, algunas de las cuales me han sorprendido muy gratamente: por ejemplo, una en la que encontramos cuatro viñetas con el mismo escenario y punto de vista: lo que una chica ve desde el sofá en el que está tirada. Buscaré más publicaciones de Laura García, porque me ha llamado mucho la atención su voz.

GARF es un fanzine colectivo coordinado por Joaquín Guirao, y animado por el mismo espíritu que alumbró Fiebre amarilla en 2014: versionar libremente un icono de la cultura pop. Si en aquél fueron Los Simpson, en esta ocasión los autores reunidos ofrecen sus personales miradas sobre Garfield, la tira de Jim Davis. No es una historieta demasiado apreciada en los círculos especializados, aunque yo siempre le he tenido cierto cariño. No es fácil saber si los que dibujan en este fanzine de páginas naranjas se lo tienen también o no. Varios de ellos abusan del recurso de poner a los personajes de una tira bastante blanca como ésta a drogarse y decir tacos, y por eso me ha hecho gracia la colaboración de Cankente, que pone el dedo en esta llaga. También me ha gustado mucho la historieta del propio Guirao, que se interna en terrenos meta con su registro más inquietante. En esa línea de cuestionar la propia realidad de la tira se manifiestan también Sama y Romano, dos sospechosos habituales en los proyectos colaborativos de Guirao y piedras angulares del añorado fanzine Migas. Ambos firman dos de las mejores historias, a las que hay que sumar la de Gabi, otro habitual del Migas que imagina aquí un sorprendente crossover que no voy a  desvelar. Otra pieza destacada es la elegante página de Javi de Castro, que abre el fanzine. En fin, que se trata de un fanzine muy recomendable, te guste Garfield o no.

Y ya que he mencionado a Sama, firma de Álvaro Samaniego, comentaré ahora una pequeña joya que, si no recuerdo mal, compré el año pasado en el Pichi Fest: Santiago y cierra. El fanzine contiene, en realidad, dos proyectos diferentes, el propio Santiago y cierra y Raza, realizados hace unos años, cuando el autor aún estudiaba Bellas Artes. La explicación sobre su concepción, su inconclusión y su publicación ahora resulta tan interesante y revelador como las páginas en sí. Ambos parten de la fascinación de Sama por la historia de España y, en concreto, la historia bélica. Santiago y cierra es un compendio de ilustraciones en las que un personaje pasmado aparece en primer plano, ataviado siempre como un soldado de la época en la que se inserta la imagen. En segundo plano, siempre vemos una batalla que enfrenta a pequeños personajes, minuciosamente dibujados, llenando cada milímetro del papel con el horror vacui que siempre ha caracterizado al dibujante. La cantidad de detalles, concebidos desde una línea clara, hace que uno se pare un buen rato en cada ilustración, en la que, además, siempre vamos a encontrar una visión de la guerra poco idílica, que enfatiza la suciedad y el sufrimiento por encima de la épica. Raza parte de un concepto interesantísimo: Sama representa panorámicas de batallas, con el mismo nivel de detalle, pero introduce en la escena grupos de domingueros, turistas o chavales de fiesta, que se mezclan con naturalidad con los soldados. Con un punto a lo ¿Dónde está Wally?, el resultado es muy divertido e interesante, por lo que tiene de reflexión implícita. Una pena que no se completaran los proyectos, pero una suerte que, al menos, podamos ver lo que Sama realizó.

dav

Alejandro Gaudino es un joven autor gallego al que ya conocía de antologías como Hoodoo Voodoo o Licor café, así como por un fanzine, Visiones¸ del que ya hablé por aquí. La zona aparte presenta un estilo en blanco y negro muy similar al de Visiones, pero con la novedad de presentar una narración. Es, en realidad, una excusa muy sencilla para desplegar la locura visual, un escenario blando, de formas fluidas y manchas de tinta negra que lo llenan todo. Gaudino sigue progresando y evolucionando dentro de su estilo, y habrá que seguirle de cerca.

También de Galicia es Xulia Pisón, ilustradora y dibujante de cómics que hasta ahora se ha movido en el rico panorama fanzinero gallego. (∞ – 1) es el intrincado título de su última obra, publicada bajo el sello de la librería Alita Cómics, y que reúne varias historias cortas —todas en gallego— dibujadas con un estilo en formación, pero muy interesante, que tiene algo de manga y algo de la flexibilidad de las figuras de Emma Ríos, y que destaca, sobre todo, por su uso de la tinta. La última historia, «Ata o derradeiro alento», es una pieza de ciencia-ficción clásica, de trasfondo metafísico, en la que se intuye una buena autora que, seguro, dará pronto el salto a la profesionalidad.

Vamos ahora con dos fanzines de un viejo conocido de esta sección: Pablo Taladro. Taladro practica una especie de neo underground muy divertido, con un lenguaje oral muy expresivo y un uso de la escatología creativo. El humor siempre está por encima de las ganas de escandalizar —que creo que, en realidad, ni siquiera están en la ecuación—. He leído recientemente Mister Diamante y El Gran Kodiak: Inicios, un pequeño cuadernillo en blanco y negro con portada a color que cuenta el origen de estos dos personajes, dos superhéroes bizarros a los que ya habíamos visto en otras publicaciones. Su dudosa ética y la ironía de sus orígenes cruzados parodian a la perfección el género, y las anotaciones del autor son muy graciosas. A papá mono con banana verde, si no estoy equivocado, es la última publicación de Pablo Taladro, que cuenta con prólogo de Marc Torices y epílogo de Néstor F., dos autores que forman parte del mismo ecosistema al que pertenece Taladro. En este caso, lo que tenemos son páginas muy sueltas y espontáneas, que, tal y como manifiesta el autor, parten de la idea de que un fanzine debe serlo. El resultado me encanta: entre el chiste escatológico y el recuerdo real, sin que se sepa muy bien dónde acaba uno y empieza otro, Taladro despliega su humor negro y prescinde de viñetas o escenarios cuando es necesario, para centrarse en la anécdota que está contando en cada momento, con ritmo vibrante. Además, encontramos una nueva «aventura» de Mister Diamante y El Gran Kodiak.

Me morí y nadie se acordó de mí es un fanzine de Barcava, que también podéis leer en su web. Se trata de un conjunto de imágenes narrativas muy bien dibujadas en un estilo limpio, que presenta siempre la misma perspectiva sobre la misma habitación, para hablar de la soledad y de un miedo comprensible cuando se vive solo: ¿qué pasaría si uno muriera súbitamente en su hogar, sin poder avisar a nadie? Como siempre en estos casos, lo más interesante está en los detalles y en cómo debemos leerlos para obtener información sobre la vida del personaje y sobre el tiempo que va pasando. Un experimento muy recomendable.

Chema Peral, aunque haya publicado recientemente con La Cúpula el notable Budapest, paralelamente ha montado un sello de autoedición, Lupa y Sombrero, en el que sacar pequeños trabajos propios o ajenos —gracias al sello hemos descubierto a la interesantísima Nadia Hafid, por ejemplo—. Así es como ha visto la luz ¿Te frío un huevo?, fanzine que conseguí en el último GRAF y en el que Peral ha publicado la historia que dibujó para el clásico reto de hacer un cómic en 24 horas lanzado desde el festival de Angoulême. Se trata de una historia preciosa y muy loca, protagonizada por un chaval y su abuela, una bromista redomada, hasta el punto de untar de brea el bocata del almuerzo de su nieto. Por en medio, incluso hay una mini historia de Spider-Man, que la abuela lee de un tebeo de su nieto. Aunque es una historia improvisada y, por tanto, no hay que buscarle mucha lógica, tengo que decir que las últimas páginas me parecen maravillosas y emotivas.

Y acabamos por hoy con un fanzine especial, obra de Marcos Prior: Ciudad de tebeos y fábricas. Se trata de una publicación en bitono en la que Prior presenta un reportaje, fruto de sus entrevistas con varias personas del ámbito cultural del barrio barcelonés de Can Fabra y, en concreto, del entorno de Fabra i Coats, el complejo donde, cada año, se celebra GRAF. El GRAF, precisamente, puede verse en las primeras páginas, además de una entrevista con el gran Iñaki Sanz. El fanzine —en castellano y catalán, en función de la lengua en la que se exprese el entrevistado—, también explica otras actividades culturales del complejo, y hace una visita a la cercana biblioteca de Ignasi Iglésias-Can Fabra, la especializada en cómic de Barcelona y lugar de paso obligado para cualquiera interesado en el medio.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s