Chili com Carne: cómic independiente portugués

Una de las cosas más interesantes de la última edición de GRAF en Barcelona fue la presencia de dos editoriales independientes extranjeras. Una fue la letona Kus!, y la otra la portuguesa Chili com Carne. De esta última, gracias a la amabilidad de Marcos Farrajota, responsable de la editorial, me traje a casa un puñado de cómics que he podido ir leyendo poco a poco, y que me han resultando muy estimulantes. Chili com carne lleva años publicando cómics en su país, e incluso han publicado obras de Olivier Schrauwen o Tommi Musturi. Resulta muy significativo lo poco que conocemos del cómic que se hace en Portugal, un país que tenemos literalmente a un paso. Tiene que ver con muchas cosas, cuestiones históricas y políticas que ahora mismo no vienen al caso, pero espero aportar mi grano de arena para dar a conocer una escena independiente muy interesante, y accesible para el lector español: muchos títulos incluyen traducción al inglés, y, en realidad, no es complicado leer en portugués con un poco de voluntad por nuestra parte.

quadradinhos

El primer título es una antología: Quadradinhos. Fue publicado en 2014 en el marco del festival de cómic de Treviso (Italia), con el fin de difundir el cómic de artistas portugueses. En el prefacio, Farrajota explica que Alberto Corradi hizo la selección de catorce firmas con la intención de abarcar un panorama lo más amplio posible, desde los autores autoeditados hasta los que trabajan en grandes industrias. El propio Corradi también traza un rápido recorrido por la historia del cómic portugués, de modo que el segundo texto del libro es una lectura muy recomendable.

En las páginas de Quadradinhos —con textos en italiano, aunque en las guardas encontramos la traducción al inglés— se da una mezcla de estilos e influencias lógica, dado el espíritu de la publicación. Así, nos movemos del cómic de raíz más comercial, representado por Paul Allor y Jorge Coelho —ambos experimentados en el mercado estadounidense— hasta el experimentalismo radical de la historia de Filipe Abranches, excelente. Entre medias de ambos polos hay de todo: un homenaje a Tintin que ejecuta el ilustrador Nuno Saraiva, en una línea muy afín a la Nouvelle BD de Blain o Sfar, por ejemplo. O la gótica «Celeste», de interesante grafismo pictórico, obra de Susana Marques y Miguel Rochas. Ana Biscaia y Joao Pedro Méssender firman otra aportación atractiva, «Books & War», dibujada a lápiz con ramalazos naif. El fantástico Pedro Burgos dibuja una historia en la que los espacios habitados se convierten en espacios extradiegéticos, en un juego metalingüístico que por momentos parece beber… ¡de la escuela Bruguera! Afonso Ferreira, uno de los más jóvenes, es un representante del nutrido grupo de dibujantes profundamente influidos por la animación contemporánea del tipo Hora de aventuras y por Michael DeForge, y por eso recuerda también a lo que está haciendo Cristian Robles en España. Y por último, hay que destacar la contribución de Francisco Sousa Lobo, quizás el más interesante y personal de los autores portugueses que conozco. Luego volveremos sobre él.

terminal tower

Antes, tengo que detenerme en un apabullante trabajo de André Coelho y Manuel Joao Neto —ambos presentes en Quadradinhos—: Terminal Tower. Publicado en 2014, supone una muestra del cómic más experimental. Y tengo que decir que me hea impresionado mucho. Se trata de una obra fundamentalmente gráfica, donde el argumento queda sepultado y debidamente encriptado. Es un tópico posapocalíptico, pero eso es lo de menos: lo que abruma es el despliegue expresionista, el uso de la mancha y el blanco y negro, por momentos cercanos al Frank Miller más avanzado, por momentos inmersos en la abstracción pura. La técnica mixta enriquece el resultado final al incluir imágenes fotográficas, además de toques de color en algunas páginas. En la primera mitad del libro no existen personajes humanos: se trata de una naturaleza muerta, paisaje dibujado con trazos rabiosos y planos fotográficos, cuya paz muerta sólo es perturbada por una bandada de cuervos. A partir del capítulo tres aparecen humanos, dibujados con estilos variados, algunos quizá demasiado convencionales —sobre todo las figuras dibujadas a lápiz—, porque chirrían en un conjunto tan radical, pero tienen que aparecer para que el diálogo dé paso a un final hermoso y terrible. Terminal Tower es una joya y además el texto —escaso— está en inglés, con lo que resultará muy accesible a cualquiera.

Nadja mesinha K

Special XXXmas: Nadja, Virgin Teeny from Hell (2015), de Nunsky, es una marcianada muy divertida. Cuando Marcos Farrajota me explicó su contenido, me dijo que se parecía a la obra de Benjamin Marra, y en cierta forma estoy de acuerdo con él: se trata de una apropiación del material de serie Z más casposo, del terror barato y descerebrado que mezcla erotismo soft con invocaciones a Satán, grupos heavies e internados para niñas. El dibujo de Nunsky no llega al nivel de réplica del original de Marra, ni tampoco a su locura: el relato siemprees coherente, y tiene un principio y un final claros. Nadja, una cría de doce años, se mete una droga chunga con su novio, Franz, y acaba en el infierno, donde Satán le ofrece un pacto: la enviará de vuelta a la Tierra con «supernatural satanic powers», y por cada alma que lleve a la perdición, podrá pasar un día con su amado Franz. Nadja vuelve a la vida justo en medio de su entierro, lo cual sus padres atribuyen a un acto divino. Poco después, el padre la internará en un colegio católico para niñas, y a partir de ahí, la perdición y el vicio. Le falta un poco de locura al final, pero es una lectura divertida.

o andar

Y llegamos a Francisco Sousa Lobo. En España lo conocemos por la publicación de El problema Francisco por parte de Ediciones Valientes, pero tiene bastante más obras publicadas, incluso aunque haya estado varios años apartado del cómic y dedicado a la ilustración. Chili com Carne ha publicado dos obras largas del autor. La más corta es O andar de cima —«El piso de arriba» en castellano—, de 2014, un cómic en bitono en el que Sousa Lobo presenta a un hombre que escribe un monólogo que se desarrolla durante todo el cuaderno, en el que profundiza en los temas recurrentes del autor: la identidad, el proceso del pensamiento, y los recovecos de la mente. Es un discurso conexo pero complejo, en el que mezcla a Shakespeare con la neurociencia y que también toca cuestiones interesantes, como la imaginación y su contacto con la alucinación. Se trata de un monólogo de loco —o por lo menos de obsesivo / compulsivo— de raíz muy literaria, pero que Sousa Lobo desarrolla con recursos puramente gráficos, gracias a un dibujo sencillo y al uso de símbolos recurrentes.

draughtsman

The Dying Draughtsman me ha resultado aún más interesante. Es una obra más larga, realizada en 2013, en la que recurre también al recurso del monólogo divagante, en esta ocasión protagonizado por Francisco, un dibujante que trabaja trazando planos para ganarse la vida pero que al mismo tiempo intenta terminar un cómic. En The Dying Draughtsman encontramos muchos de los temas de O andar de cima, pero explorados de un modo más profundo gracias a la mayor extensión del cómic. Pero más allá de eso parece, sobre todo, una obra de autodescubrimiento a través de la ficción. Francisco, el protagonista, vive en una permanente insatisfacción. No entiende el arte de galería, no consigue avanzar en su cómic —cada página acaba siendo un bloque de viñetas en negro que tiene que romper y tirar—, su mujer no le habla desde hace diez años y en el trabajo están a punto de despedirle. El monólogo interior nos revela a un hombre extraño, religioso, con dificultades para socializar, nervioso y desconfiado. El tono sosegado de la narración, muy ligera, con un dibujo aún más suelto que en O andar de cima, funciona cada vez mejor, conforme Francisco se va perdiendo en su propia paranoia, el hilo conductor de sus reflexiones. Hay algo contemplativo que recuerda a ciertos mangas, y, de hecho, el mismo Sousa Lobo menciona una hipotética visita a una convención de Tsuge que no puede interpretarse más que como una inspiración.  Ciertos recursos gráficos subrayan la pérdida de contacto con la realidad de Francisco, pero como parte de un tono gráfico tan neutro, todo se consigue de un modo muy sutil y orgánico. Hay un momento en el que nos damos cuenta de que no podemos estar seguros de que todo lo que hemos leído que otras personas le han dicho a Francisco sea cierto, porque, al verlo todo a través de él, es imposible separar su paranoia de la realidad; de hecho, la realidad no existe en este tebeo. En ese momento reevaluamos toda la lectura, y es entonces cuando este cómic alcanza su verdadera altura. Se trata de una reflexión sobre la mediocridad, las aspiraciones frustradas de artista y la locura como una etiqueta social. Lo que para todo el mundo es una alucinación, para Francisco es una sólida realidad.

Sería muy buena noticia que este tipo de obras fueran llegando a España. Mucha gente descubriría a un buen puñado de autores con talento, totalmente integrados en las corrientes artísticas contemporáneas, y que enriquecerían mucho un panorama editorial español que cuando recurre a producción extranjera prácticamente siempre se nutre de EE. UU., Japón y Francia. Hay cada vez más vida fuera de ellos, y cada vez más países en los que nunca hubo un industria fuerte están viendo aparecer artistas muy interesantes. Portugal es un buen ejemplo en el contexto europeo, y espero que, poco a poco, sus mejores autores vayan dándose a conocer aquí. Lo disfrutaríamos mucho.


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